Imagina
que andamos por la vida cargando el peso de nuestros propios conflictos e
imagina que encontramos la forma de liberarnos de ellos y de ciertos
sentimientos negativos, imagina que podemos hacerlo con la misma facilidad con
la que nos desprendemos de algo que no usamos.
Muchas
veces la vida nos resulta muy pesada como si permanentemente cargáramos un
equipaje muy pesado y sobre los hombros, es lo que acumulamos conforme
avanzamos en edad y que no sabemos que hacer con tanta cosa inútil que
agregamos al bagaje,
Algunas
personas se levantan por la mañana y antes de comenzar el día cargan en su
propia maleta sus angustias, sus penas, van acomodando en los espacios vacíos
algunos recuerdos negativos por si hicieran falta.
Algunos
elementos de culpa, recuerdos acumulados de miedo al fracaso y no importa que a
cada momento el peso específico se incremente, seguimos buscando cargas que
agregar a la maleta que cada día se hace más vieja.
Para no
perder la costumbre, buscamos espacios libres aunque sean pequeños y en ese
lugar guardamos las dudas del futuro junto con los temores del presente y
algunos malos tratos de los que cuesta mucho trabajo olvidar.
La
valija se cierra con dificultad se coloca sobre los hombros y a cargarla todo
el día y nadie puede ayudar, lo que pasa es que nadie sabe que cargamos ese
enorme peso.
Lo
curioso del caso es que la valija se abre y se cierra todos los días y se
agregan algunos gramos o kilos que hacen la hacen más y más pesada, llega el
fin de semana e intentamos reducir la carga y todo parece inútil.
La
llegada del fin de año, cargada de sentimiento de culpa incrementa los
propósitos con muy buena voluntad, sin embargo, la valija sigue con una
tremenda carga que no veo como se puede aligerar.
Lo malo
es que muchas personas no saben como aligerar la carga y el resultado es que
cuando ya no pueden soportar el peso, lo que causa que el cuerpo resulte
lastimado y muchas veces de manera irreversible.
Cada
día nuestro cuerpo nos está mandando señales que nunca tomamos en cuenta, casi
gritando nos dice que ya no soporta la tremenda carga que le hemos obligado a
soportar y nuestros oídos siguen sordos.
Lo
importante es saber cuando decir: Ya basta, no más carga inútil, no más
resentimientos, no más envidias, no más culpas y no más no más, hasta que la
valija quede vacía.
Siempre
existe un momento mágico que nos permite descubrir que es lo que hemos estado
cargando en la valija, de ello habla la filosofía que siempre busca la verdad.
Para
que cargar miedos y fracasos, para que dudar del porvenir, carguemos proyectos,
ideas, esperanzas de triunfo y buenos propósitos, esos no pesan, hasta podemos
caminar jugueteando la valija.
Esa es
la razón por la cual muchas personas ven la vida color rosa, son personas que
ríen hasta llorar pero de alegría, lo que pasa es que esas personas saben
exactamente que y cuanto es lo que deben o pueden cargar en la valija.
Ese es
el mejor viaje, cuando sabemos exactamente lo que debemos cargar en la valija
de la vida.