sábado, 24 de septiembre de 2011

La razón de las cosas

Cuando comenzó la gente a razonar las cosas y a confiar en los hechos científicos, se confrontó a las creencias religiosas, tan arraigadas en la sociedad de aquellos siglos dominados por la palabra: superstición.

La palabra superstición solo es el miedo a lo sobrenatural y se dice se les llamaba supersticiosos porque oraban todo el día y ofrecían sacrificios que protegerían a su familia.

Quiero imaginar aquellos tiempos de los siglos XVI Y XVII, cuando el componente humano conocido como curiosidad, exploraba el mundo natural con una gran curiosidad.

Grandes personajes como Leonardo y Galileo que sus teorías contradecían las enseñanzas de la iglesia, es un hecho que la ciencia se estaba separando de la iglesia inexorablemente.

La nueva búsqueda se basaba en la observación, es decir, la experiencia que se forma por medio del análisis y la experimentación en el mundo natural.

La ciencia representó a partir de ese momento un desafío no solo a la religión, lo sobrenatural recibió un fuerte golpe porque la superstición y la ciencia afirman que existe una conexión entre los hechos que ocurren.

Mientras que la superstición se apoya en intuiciones y revelaciones que no se pueden probar, la ciencia solo acepta la verdad que puede comprobarse.

Quiero imaginar como logró saber Newton, que colocando un prisma en el rayo de sol creaba una banda de luz similar a un arcoíris, la experimentación le hizo colocar ahora un prisma hacia abajo delante del primero y se volvió a formar la luz blanca.

Con lo anterior demostró que la luz blanca es la suma de todos los colores que podemos ver, de manera que con experimentos como el descrito se abrió un mundo hacia nuevos descubrimientos.

Resulta fabuloso imaginar el siglo XVIII, cuando el trabajo de los investigadores de los siglos anteriores abrió el camino para la máquina de vapor, que se convierte en el punto de partida del avance tecnológico, manifiesto en el siglo XIX y el fabuloso siglo XX.

Parece una iluminación, no imagino de que tipo, el inicio de la revolución industrial, ese potencial del intelecto humano que resuelve problemas se antoja ilimitado.

Todo indica que la ciencia y el pensamiento racional se transforman en herramientas y con ellas atacar lo cruel, obsoleto e injusto de aquellos tiempos en el mundo europeo.

Revisar e imaginar los acontecimientos de aquellas épocas, nos proporcionan una imagen justa y perfecta, lo cual nos ayuda a comprender mejor los tiempos que estamos viviendo.

Imagino también los problemas que sufrieron todos esos personajes estudiosos y observadores de esos años y que sin embargo lo hicieron teniendo todo en contra, debió animarles la idea de hacer algo en favor de la humanidad.

Estamos iniciando un nuevo milenio y la inquietud pos saber más, por conocer más, sigue encabezando la lista de los pendientes de muchos seres humanos que igual que aquellos, piensan en el bien general de la humanidad, descubriendo la razón de las cosas.

sábado, 17 de septiembre de 2011

¿Como puede ser la felicidad?

La imaginación es lo más valioso que no ha sido entregado desde el momento en que entramos a este maravilloso mundo, ya que con ella podemos hacer cualquier cosa.

Dos o tres veces en mi vida se ha frustrado un viaje a Madrid por causas totalmente imponderables, el hecho es que en cincuenta años no he podido hacer ese viaje.

La ilusión de viajar a Madrid ahora lo comento como una anécdota un tanto graciosa, pues como mi apellido es Alcalá, cuando he planeado el viaje e inclusive lo he pagado solo le digo a parientes y amigos que voy a Madrid porque quiero ver como se encuentra mi puerta.

Tal vez la primera vez que intenté el viaje, al cancelarse por cuestiones de trabajo, sentí una especie de frustración, pero fue superada en poco tiempo, quizás la solución fue sencilla porque mi edad era de unos 20 años.

La segunda, se debió a un accidente en mi automóvil, donde resultamos todos los ocupantes muy lastimados, a tal grado que estuvimos fuera de circulación por algunos meses y un gran amigo fue incapacitado por dos años.

La tercera vez pensé que el fantasma que impedía ese viaje, ya había desaparecido y resulta que mi esposa presenta un cuadro grave de matriz y nuevamente se cancela el viaje.

He querido contar esto porque supongo que ese viaje nunca se va a realizar, entonces he hecho acopio de cuanta información llega a mis manos sobre “mi puerta” que ya la quiero más que muchos españoles, supongo.

Alguien dijo que la imaginación es la parte más importante de la vida y que sin imaginación es como si nada fuéramos, es decir, que casi nada valemos.

Es posible que tenga razón quien así lo declara, ante las circunstancias que han impedido mi viaje a revisar la puerta de Alcalá, muchas veces por medio de la imaginación, le aseguro que he estado allí, no que importa que piense que estoy desvariando.

Tal vez solo haya sido un sueño, tampoco importa, le aseguro que no entiendo la razón por la que casi es una obsesión estar en esa puerta, las fotografías que tengo en mi escritorio me parecen excelentes, puede ser que se han quedado grabadas en mi mente y eso sea lo que alimenta mi obsesión.

Una vez escuché que la imaginación es tan grande que con ella todo se puede lograr y creo que hay razón de sobra, muchas veces cuando surge el comentario de la Puerta de Alcalá, me dicen que miento cuando aseguro que nunca he estado en ese lugar.

Creo que lo más importante es que desde hace muchos años he aprendido a valorar o a ver las cosas desde un punto de vista que quiero definir como filosófico, vamos, que poco importa si algún día estaré en ese lugar, he aprendido a vivirlo en la imaginación.

Afirmo entonces que la felicidad está donde deseamos que esté, cuantas veces escuchamos a personas que se quejan de no conocer la felicidad porque alguien lo impide.

En este momento declaro que mi felicidad está ahora conmigo, porque yo he querido ser feliz y así lo he decretado desde hace muchos años, seguiré imaginando “mi puerta”.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Soñar, fantasear e imaginar

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz. ¡Vida nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

Lo anterior es el final del poema de Amado Nervo, donde hace alarde de su imaginación creadora, con lo que demuestra que el ser humano tiene como tarea principal ejercer el arte de la imaginación.

Cierto es que soñar, fantasear e imaginar puede sonar vacío, sin embargo ese arte de imaginar es lo que distingue al ser humano del resto de las especies, o por lo menos eso es lo que creo.

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida, porque nunca me diste ni esperanza fallida, ni trabajos injustos, ni pena inmerecida.

No es difícil imaginar el estado de ánimo que experimentaba el autor en el momento en que este poema estaba naciendo en su imaginación, ya que acepta nunca haber recibido trabajo injusto.

Acepta que las penas vividas estuvieron a la altura de sus culpas, nada había que reclamar, aceptaba totalmente lo que le había tocado vivir y lo aceptaba con valor.

Esta consciente que al final de su camino en esta vida, él fue arquitecto de su propio destino, aprecio lo difícil que debió ser aceptar que el final estaba cerca, que nada se podía hacer al respecto.

Hallé sin duda largas noches de mis penas; mas no me prometiste tú solo noches buenas; y en cambio tuve algunas santamente serenas.

Imaginar y crear se traduce en representar en la mente algo que no está presente, puede entenderse como inventar y poner el acento en el carácter fantasioso de la acción, incidiendo en la idea de representar algo que no existe.

Que si extraje la miel o la hiel de las cosas, fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas: Cuando planté rosales, coseché siempre rosas.

Hermoso trabajo de imaginación nos presenta el autor de este poema, aparentemente se culpa de lo malo que pudo haber hecho en su vida, pero exalta al mismo tiempo las cosas buenas que le ocurrieron.

Una gran lección nos entrega Amado Nervo por medio de su pensamiento, me parece que fue un verdadero maestro en el arte de imaginar y en ningún momento deja entrever las cosas malas que le hubieren ocurrido.

En otra parte de su poema afirma: A mis lozanías va a seguir el invierno: ¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Que maravilloso debe ser imaginar el final, pero así, como lo hizo Amado Nervo, haciendo uso de toda su imaginación, de toda su fantasía de todos sus sueños.

¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

martes, 13 de septiembre de 2011

Imagina un viaje

Imagina que andamos por la vida cargando el peso de nuestros propios conflictos e imagina que encontramos la forma de liberarnos de ellos y de ciertos sentimientos negativos, imagina que podemos hacerlo con la misma facilidad con la que nos desprendemos de algo que no usamos.

Muchas veces la vida nos resulta muy pesada como si permanentemente cargáramos un equipaje muy pesado y sobre los hombros, es lo que acumulamos conforme avanzamos en edad y que no sabemos que hacer con tanta cosa inútil que agregamos al bagaje,

Algunas personas se levantan por la mañana y antes de comenzar el día cargan en su propia maleta sus angustias, sus penas, van acomodando en los espacios vacíos algunos recuerdos negativos por si hicieran falta.

Algunos elementos de culpa, recuerdos acumulados de miedo al fracaso y no importa que a cada momento el peso específico se incremente, seguimos buscando cargas que agregar a la maleta que cada día se hace más vieja.

Para no perder la costumbre, buscamos espacios libres aunque sean pequeños y en ese lugar guardamos las dudas del futuro junto con los temores del presente y algunos malos tratos de los que cuesta mucho trabajo olvidar.

La valija se cierra con dificultad se coloca sobre los hombros y a cargarla todo el día y nadie puede ayudar, lo que pasa es que nadie sabe que cargamos ese enorme peso.

Lo curioso del caso es que la valija se abre y se cierra todos los días y se agregan algunos gramos o kilos que hacen la hacen más y más pesada, llega el fin de semana e intentamos reducir la carga y todo parece inútil.

La llegada del fin de año, cargada de sentimiento de culpa incrementa los propósitos con muy buena voluntad, sin embargo, la valija sigue con una tremenda carga que no veo como se puede aligerar.

Lo malo es que muchas personas no saben como aligerar la carga y el resultado es que cuando ya no pueden soportar el peso, lo que causa que el cuerpo resulte lastimado y muchas veces de manera irreversible.

Cada día nuestro cuerpo nos está mandando señales que nunca tomamos en cuenta, casi gritando nos dice que ya no soporta la tremenda carga que le hemos obligado a soportar y nuestros oídos siguen sordos.

Lo importante es saber cuando decir: Ya basta, no más carga inútil, no más resentimientos, no más envidias, no más culpas y no más no más, hasta que la valija quede vacía.

Siempre existe un momento mágico que nos permite descubrir que es lo que hemos estado cargando en la valija, de ello habla la filosofía que siempre busca la verdad.

Para que cargar miedos y fracasos, para que dudar del porvenir, carguemos proyectos, ideas, esperanzas de triunfo y buenos propósitos, esos no pesan, hasta podemos caminar jugueteando la valija.

Esa es la razón por la cual muchas personas ven la vida color rosa, son personas que ríen hasta llorar pero de alegría, lo que pasa es que esas personas saben exactamente que y cuanto es lo que deben o pueden cargar en la valija.

Ese es el mejor viaje, cuando sabemos exactamente lo que debemos cargar en la valija de la vida.

viernes, 9 de septiembre de 2011

La sonrisa que ayuda


La sonrisa es la mejor medicina o la mejor terapia para encontrar la felicidad sobre todo cuando las cosas no resultan como lo deseamos.

Existen documentos que describen la manera como los sirvientes de las monarquías antiguas debían llevar consigo un espejo pequeño que pudieran guardar en sus bolsillos.

La razón era porque en el momento en que alguien se presentaba ante ellos todos debían mostrar una sonrisa agradable, que junto a su aspecto impecable, la impresión que causaban de alguna manera garantizaba éxito en las relaciones entre los reinos.

En el mundo actual parece que solo el sexo femenino ha entendido el mensaje, salvo algunos caballeros que cuando asisten a una entrevista de negocios acostumbran dirigirse a los sanitarios para checar su aspecto.

Colocarse frente a un espejo siempre ha sido una buena costumbre, nada hay mejor que estar conscientes del aspecto que presentamos ante las personas.

Es común que al platicar con alguna persona conocida de momento nos pregunta que es lo que nos pasa porque parece que estamos enojados o nuestra cara muestra enojo.

El problema se incrementa cuando nos entrevistamos con gente desconocida y que tratamos de hacer negocio, esas personas nunca se atreverán a comentar el aspecto que presenta nuestra cara.

En este caso si que es problemático el asunto, muchos negocios se derrumban por ese hecho tan simple pero tan significativo en la vida.

Siempre que tengo oportunidad de hablar con personas conocidas y que muestran ese aspecto de enojo por la razón que sea, me he permitido hacer una sugerencia: verse al espejo.

La técnica es sencilla, buscar un espejo que nos pueda entregar una imagen de cuerpo completo, de manera que podamos revisar cada parte del frente que sea posible reflejar.

El vestuario es lo primero que salta a la vista, es posible que al vernos en el espejo descubrimos que la combinación de colores no es la adecuada para la cita a la que pretendemos asistir.

Una vez resuelto el problema del vestuario, debemos girar, observar el lenguaje corporal, practicar algunos ejercicios de mímica, posturas y movimientos simples.

Importante es el lenguaje facial, el que va a acompañar al lenguaje oral, cada palabra o cada frase debe ir acompañada de una actitud facial congruente, no podemos decir: solicito, con una actitud de enojo, por dar un ejemplo.

Si vamos a solicitar algo, la sonrisa es la mejor de las actitudes y si esa sonrisa es cautivadora, tengan la seguridad que la respuesta va a ser afirmativa.

Disculpe si lo que digo parece una tontería, le aseguro que a lo largo de mi vida, la sonrisa ha sido la llave maestra que ha abierto todo tipo de cerraduras, creo que llenaría una mil páginas si me propusiera contar mis anécdotas.

Mi consejo es: nunca aparte de su bagaje personal la sonrisa, trate se ser feliz aunque por el momento esté viviendo lo contrario, recuerde que las cosas amargas son más extensas que las dulces, mejor guarde energías para disfrutar las cosas dulces en su exacta dimensión.


martes, 6 de septiembre de 2011

Donde estoy

La mañana se presentaba con brillantez admirable, nunca antes había visto una mañana tan hermosa, el despertar fue placentero se escucha música que nunca antes había escuchado, me encuentro verdaderamente feliz.

Sentí el impulso de salir y dar un paseo, sentí que era un día libre, supongo que nada impedirá que pueda disfrutarlo en este día que se muestra esplendoroso.

Estoy saliendo de la habitación y percibo el perfume de las flores que se encuentran en cantidades muy importantes, desconozco quien sea el encargado de mantener en inmejorable estado este encantador jardín.

Es más, no se a ciencia cierta que día es hoy ni cual es la fecha, puede ser lunes o martes, me parece que me da lo mismo, todo el ambiente invita a disfrutar esta maravilla de la creación.

La costumbre de saber que es viernes y que por ser el fin de semana es necesario estar alegre
Porque me espera uno o los días de esparcimiento y desear que no llegue la noche del domingo porque debo estar preparado para trabajar al día de mañana lunes.

Me parece que es una mala costumbre estar anclado en los tiempos, contando los días y contando las horas como si se tratara de un sentenciado a prisión.

Después de todo, en este momento creo que no debe cambiar la actitud, así como me siento en este momento estoy feliz, que importa que sea lunes o martes, tampoco importa la hora que es, por cierto, no he visto reloj alguno que me invite a precipitarme en llegar pronto, porque no se ni siquiera a donde voy.

La actitud de predisponerse se parece a prepararse, pero ¿A qué? Más bien creo que debo predisponerme o prepararme a vivir cada día como si fuera el último de mi vida.

También puedo predisponerme todos los días a realizar grandes cosas, a vivir con intensidad cada que aparezca la primera luz de la mañana y disfrutar cada momento hasta que llegue la noche.

Cuantas veces una actitud o error de alguna persona, logra amagar el resto del día y nada hemos hecho para desencadenar una cosa así, en este momento sigo sin comprender lo siguiente: ¿Por qué le damos el poder de arruinarnos el día a cualquier persona?

Es curioso, en este momento me oigo hablar solo, hasta parece que estoy filosofando, me resulta gracioso, tal parece que toda la vida he tenido problemas para comunicar mis ideas.

Resulta increíble que estoy paseando y me estoy hablando a mi mismo, pero las dos cosas al mismo tiempo, después de todo parece que valió la pena escuchar muchos comentarios en distintos tiempos por personas que de esto deben saber mucho.

Trataré de guardar silencio para poder digerir lo que está pasando, pues nunca antes había tenido tiempo de meditar en las reflexiones expuestas, no se ¿Qué es lo que pasa?

En este momento percibo que no estoy caminando, no siento que mis pies toquen el piso y sin embargo me he desplazado de un lugar a otro, no se tampoco cuanto tiempo ha transcurrido ni que distancia he recorrido.

Lamentable es que no veo a nadie cercano para preguntar si me puede explicar que es lo que pasa, en verdad, comienzo a preocuparme.

sábado, 3 de septiembre de 2011

En patrimonio

Repartir el patrimonio que tanto esfuerzo ha costado a lo largo de la vida, no es cosa fácil, cierto que puede ser muy pequeño, pero es lo que a la fecha existe, suficiente para que mis hijos puedan mantenerse y quizás lo puedan hacer crecer.

Aunque hoy día no tengamos la cultura del testamento, quiero tocar este punto que de acuerdo a encuestas empíricas, este es uno de los problemas fuertes en la sociedad mexicana de todos los niveles, y me temo que lo que pasa es que tampoco se tiene la cultura bien clara de lo que significa bien vivir y bien morir.

Gran problema resulta atender los asuntos que dejaron pendientes padres o abuelos, generalmente se habla de casas intestadas, hasta la ropa que dejó quien cruzó el portón de la vida, es motivo de discusiones entre hermanos o parientes.

Cuando se es viejo y alguien trata de indicarnos lo que se debe hacer, generalmente surge un conflicto con la afirmación: todavía no me estoy muriendo, o que ¿Ya me quieres enterrar?, o ¿Para que, sino no tengo nada de valor?

Todo lo que se tiene mucho o poco, todo es valioso, la simple pensión por muy pequeña que sea, debe aparecer en el testamento por lo menos para comprar flores y ayuda económica para los gastos finales.

Un auto usado, aunque el valor sea pequeño, mas vale que un testamento especifique un beneficiario, para que se pueda vender sin ningún contratiempo, un testamento simplifica lo que haya que hacer.

Nada justifica dejar ese problema, nada justifica la apatía en estos asuntos, solo me pregunto si a lo largo de 30, 40 0 50 años la familia logró construir una casa modesta.

Con determinados lujos o sin ellos, y quien parte primero es el jefe de la familia, menudo problema deja a la viuda si muere intestado.

La mamá, como es razonable quiere por igual a todos sus hijos, y que mejor que conservar la unidad, inclusive en la misma casa.

Pero si al crecer, se casan y forman familia propia o derivada, por lo general los cónyuges no se descubre antes lo que piensan al respecto, pero también “tienen derecho”.

Los hijos piensan que la casa debe venderse para repartir el capital, y nadie toma en cuenta el sacrificio para levantar ese pequeño gran palacio, pero todos pelean su derecho, ¿Qué hacer entonces?

Opina un amigo, que es bueno elaborar un testamento con la figura que se denomina patrimonio, que impide la venta de la casa, solo permite renovación y mantenimiento.

Una consulta con cualquier notaría despejaría rápidamente la duda, pienso que con esa modalidad, todos los miembros de la familia en segunda y tercera generación, por lo menos tendrían un techo donde vivir.

Invito a quienes esto lean, que lo piensen un instante, puede ser el principio de una buena solución para no heredar conflictos que es lo que menos deseamos, hablen con su notario, seguro estoy que recibirán una buena asesoría.