lunes, 12 de noviembre de 2012

Los tres, los cinco y los siete años

Hechos actuales y antiguos

Por: Julio Torres.
Tres, cinco y siete años de edad en un niño pudiéramos decir que es uno de los procesos más hermosos que la vida nos presenta, el niño de tres años nos sorprende con una serie de preguntas que muchas veces no sabemos como contestar y todo porque nos olvidamos muy pronto de nuestra infancia, como si esa fuera una condición humana inapelable.
¿Por qué se hace de noche papá? Creo que todo papá se ha encontrado con esa pregunta y la dificultad de emitir una respuesta convincente que espera el niño, y sucede que en realidad el niño de tres años solo espera una respuesta cualquiera, pues todavía se encuentra en una etapa en la que muy poco le importa el comportamiento del sistema planetario.
Así como pregunta por el día y la noche, lo puede hacer con la causa de la lluvia, el viento o de cualquier fenómeno que pueda apreciar, pues su prioridad es saber de todo lo que está conociendo, de todo lo que su medio ambiente le presenta ante sus ojos y sencillamente es que está aprendiendo sobre lo que la vida le presenta.
Muy bien podemos calificar la actitud de un niño de estas características como la duda que la vida presenta, hasta podemos llamarle duda filosófica, porque nada impide cuestionar, nada impide preguntarse tal o cual cosa y no se trata de que el papá se convierta en un maestro, ya que el mismo niño va a encontrar las respuestas adecuadas y todas ellas conforme a su edad y conforme  la manera como dicho niño ve el mundo que le rodea, el mundo que está descubriendo.
A medida que los días se acumulan en la vida de ese niño, es claro que las preguntas van cambiando, pero es él quien sistemáticamente encontrará las respuestas que considere adecuadas, creo que vale la pena analizar cada una de las preguntas que un niño de estas características nos presenta y tal vez con ello logremos regresar a nuestra infancia como medida de aprendizaje y evolución personal.
Los años pasan y a la altura de los cinco años el mismo niño va comprendiendo que posee una inteligencia pues ya no solo pregunta la causa de la noche, su inteligencia le indica que existen otros caminos que le permitirán descubrir de que se trata eso del día y de la noche, aunque no lo comprenda totalmente, su propia curiosidad le conduce a los caminos adecuados que le permitirán conocer más.
Curiosamente descubre que de alguna manera cuenta con el valor necesario y se atreve a hacer cosas que antes temía realizar, quizás intuitivamente acepta que su comportamiento debe ser con determinadas reglas que más adelante reconocerá como sistemas rectos de comportamiento y con la prudencia necesaria que le permitirá hacer las cosas con los mecanismos establecidos que propician un comportamiento adecuado en la sociedad.
Comprende además el concepto “ayuda” que en términos generales calificamos como filantropía, ahora entiende que es un deber humano ayudar a sus semejantes, con los errores que implica la edad, pero eso será el principio del camino hacia la comprensión de lo que dicta nuestra especie, ahora conocerá  las normas de conducta que exige el vivir en sociedad.
Se comprende entonces que el niño en cuestión ya está transitando en el nivel de los cinco años de edad, pero su curiosidad afortunadamente no termina,  y es esa curiosidad la que lo conduce a mayores descubrimientos, pero esta vez, con argumentos más precisos, tratando de encontrar la mejor respuesta a la duda que le invade.
Ahora ese niño que se preguntaba lo que causaba el día y la noche ha crecido en edad pero también ha aprendido muchas cosas y todas ellas necesarias en el proceso de su vida, tal vez todavía son pocos años, siete y no más, que se consideran la puerta de ingreso a la valiosa juventud que solo ocurre una  vez y nunca más regresará, lo cual nos obliga a trabajar con inteligencia y rectitud en la educación de nuestros niños, porque en esos tres, cinco y siete años es donde se forja el buen ciudadano, el buen hombre o mujer que continuará la obra de nuestros ancestros, con el valor, la prudencia y la filantropía necesarios de todo buen ciudadano.
Bien podemos afirmar que lo escrito es el principio del gran reto para todo ser humano como lo es el conocerse a sí mismo y cuando se logra, el triunfo se torna cotidiano.

jueves, 30 de agosto de 2012

La comezón de los sesentas

Hechos actuales y antiguos

Por: Julio Torres.
Llegar a los sesenta años en motivo de distintas experiencias, algunos de mis amigos se les ve preocupados cuando han alcanzado esa edad y la primera vez que observé ese caso, pregunté el motivo, la respuesta fue contundente: “Es que de aquí en adelante estaré más cerca de la muerte y eso si me preocupa”.
Alguien dijo: “Sólo hay un camino para llegar pronto a la inmortalidad. Consiste en amar la vida y vivirla todo lo alegre, valerosa y fielmente de que seamos capaces”.
El pasado es como el panteón: Es bueno visitarlo de vez en cuando, pero no quedarse en él. Son buenas las remembranzas pero no al grado de aferrarse a ellas sin querer ubicarse en el presente.

No tengo noticia de que algún hombre sabio haya querido regresar a ser joven, la nostalgia, los recuerdos y las añoranzas son bonitas, románticas, dulzonas y hasta cierto punto provechosas, nos hacen evocar sentimientos y recuerdos agradables de tiempos felices, pero querer regresar al pasado no es recomendable.

La manía de estar añorando siempre el pasado y retrocediendo constantemente a “los buenos tiempos, a los años felices de la juventud” desde luego que no ayuda, había que pensar en todo lo que le ocurriría si se hiciera realidad, aunque aparente veinte años de edad, debe recordar que no tendrá lo que ahora posee, faltarán los conocimientos que obtuvo en la universidad para lograr un título de ingeniero por ejemplo.

Tendrá un cuerpo joven y saludable, es cierto, pero también un cerebro aún sin preparación ni conocimientos, nada en común con sus amigos actuales por la diferencia de edades y tendrá que hacer nuevos amigos. ¿Estará preparado? Supongo que es muy difícil estar preparado para ello.

Adaptarse a las costumbres, las modas, léxico y ropa de jóvenes, implica un proyecto titánico que de ninguna manera se puede pensar alcanzable de inmediato, adaptar los oídos a la algarabía, al estrépito de las bocinas, a esos sonidos estridentes propios de la juventud actual ¿Será posible?

No existirá esposa ni hijos, y por supuesto tampoco nietos, porque aún no se ha casado. La casa que adquirió con tanta ilusión y esfuerzo tampoco la tendrá, menos automóvil, computadora, negocios ni demás posesiones, habrá que conseguirlas de nuevo poco a poco, tampoco poseerá sus libros, sus fotografías, sus cuadros sus recuerdos hoy tan amados, tardará años en volverlos a acumular.

Tendrá la salud, el vigor, el entusiasmo y la energía, pero no la cultura, el criterio ni la experiencia con que la vida le ha nutrido a través de los años y que a base de paciencia y esfuerzo ahora posee. Será como una especie de amnesia, dolorosa y lacerante porque se dará cuenta de ella y no podrá dar marcha atrás.

Retroceder cuarenta o cincuenta años se entiende que no se ha formado un patrimonio aún, comenzar de nuevo es el reto, no se puede tener todo, el tiempo que ha transcurrido ha sido una oportunidad y cada uno de nosotros la aprovecha de distinta manera, ahora es tiempo de ceder el espacio a nuestros hijos y nietos que con su esfuerzo continuarán la obra que nosotros iniciamos y que construyan su futuro.

Lo deseable es disfrutar lo mejor de cada época y gozar de cada edad a medida que se va recorriendo el camino de la vida, cortar los frutos de cada estación sin volver la vista al pasado ni empeñarse en retroceder, el tiempo no marcha atrás, corta solamente las frutas de tu estación, piensa que son más las cosas que tienes, que las que te hacen falta, el pasado es el pasado y ya nunca regresará.

Lo que muchas personas buscan no es solo ser más jóvenes, sino que regrese toda una época ya pasada, por alguna razón, tenemos los ojos enfrente porque es más importante ver hacia adelante que hacia atrás.

La vida es lo que viene, no lo que se fue, no debemos perder el tiempo añorando lo que ya pasó, debemos considerarlo como una página brillante y feliz que quedó archivada para siempre, conservemos con cariño esos recuerdos, nunca aferrarse a ellos, levantemos la vista, admiremos el mundo y disfrutemos el presente antes de que pase y lo perdamos para siempre.
El mayor tesoro que poseo es el tiempo actual, gracias.

lunes, 20 de agosto de 2012

Libertad, patrimonio humano

Hechos actuales y antiguos

Por: Julio Torres.
Difícil resulta comprender la causa por la cual pareciera que nacemos esclavos, por sistema nos causan daño las heridas recibidas cuando pequeños, es decir, los traumas de la infancia, de las decisiones que toman por nosotros nuestros mayores que provocan relaciones no satisfactorias, y al paso del tiempo nos conduce a realizar trabajos que no disfrutamos y la vida se vuelve rutinaria.
Todo indica que vamos cargando un costal de resentimientos, rencores y culpas que no sabemos de donde proceden y que no queda otro remedio que cargar ese tremendo costal herencia de nuestros padres o nuestros ancestros lejanos o cercanos.
Afortunadamente siempre es tiempo de liberarnos, cada día aparece una oportunidad de comenzar nuevamente, cada mañana al abrir los ojos, nacemos de nuevo, nuevas oportunidades se presentan para cambiar lo que no nos gusta y mejorar nuestra vida.
La felicidad no depende de nadie más que de nosotros mismos, el miedo al fracaso, al que dirán, a la crítica y demás eventos, es el miedo que debe guardarse en una bolsa o recipiente y entregarse a quien recoge la basura, deshacerse de él y romper las cadenas que nosotros mismos nos imponemos.
Lo único que debe atemorizarnos es el miedo a no ser nosotros mismos, dejar pasar la vida sin hacer lo que realmente queremos o debemos hacer, desaprovechar la oportunidad de mostrarnos al mundo, de decir lo que pensamos, de compartir lo que tenemos, de que somos parte de la vida y que podemos caminar con la frente en alto.
Muchas disciplinas de esto hablan, tal vez cualquiera de ellas resulte adecuada a nuestro caso, pero la libertad es algo intangible, la libertad solo se percibe de manera personal, no se puede comprar en el supermercado, al final, la libertad se adquiere o se rechaza y no existe manera de culpar a nadie de la adquisición o pérdida de esa libertad porque está dentro de nosotros mismos.
Hombres libres y de buenas costumbres se escucha en la divisa de la masonería, tal vez ese sea un camino más por el que se puede lograr esa libertad tan soñada y tan buscada por los seres humanos, que no comprenden el origen de ese costal de resentimientos rencores y demás conflictos heredados quizás inconscientemente por nuestros padres.
La vida no es lo que sucede cuando todos los planes se cumplen, ni lo que pasará cuando conseguimos lo que tanto se deseamos, la vida es lo que está pasando en este preciso instante, leer este párrafo significa que estamos vivos, en este instante el corazón está llevando sangre a todas las células de nuestro cuerpo y los pulmones llevan oxígeno a donde se necesita y aunque no sabemos en realidad como ocurre lo que si sabemos es que estamos vivos.
Es algo que nos permite, pensar, expresarnos, movernos, reír y hasta llorar si es preciso, pero el riesgo de las costumbres está latente, despertar aburrido, malhumorado, o preocupado limita tremendamente el placer de vivir, esta vida está llena de situaciones satisfactorias.
Abramos los ojos y agradezcamos todas las bendiciones que la vida misma nos ofrece, agradecer el canto de los pájaros, escuchar la música preferida, percibir que nuestro corazón vibra con una cadencia rítmica y exacta que permite gritar: Estoy vivo, sí, estoy vivo, hoy he vuelto a nacer, estoy viviendo.
Soy libre de pensar, de imaginar, de amar, de disfrutar, pero entiendo que la vida no es perfecta, no tiene porque ser perfecta, mi trabajo es hacerla perfecta, para eso me han sido entregadas las herramientas necesarias que me permiten enfrentarla, herramientas para manejar las derrotas y los éxitos, la libertad de elegir y reaccionar ante lo que sucede.
Entiendo que no soy perfecto, creo que nadie lo es, y sin embargo, millones de circunstancias se reunieron para lograr mi existencia, fui formado a partir de un diseño maravilloso y comparto con toda la humanidad sus virtudes y defectos, así está escrito en mis genes y en los genes de todos los seres humanos que han existido y en los que existirán.
Mis pasiones, miedos, heridas, debilidades y secretos los comparto con todos, claro que yo no soy nadie superior a cualquiera, solo soy otro ser humano más entre miles de millones, pero uno que ha decidido ser libre para recuperar todo el poder de mi vida, con la esperanza de que tú también decidas ser libre, aunque solo sea por hoy.
Espero y es mi deseo que hoy sea usted feliz, mañana será otro día y será mejor que hoy.

viernes, 27 de julio de 2012

Los accidentes viales

Hechos actuales y antiguos

Por: Julio Torres.
Por curiosidad me propuse cuantificar los accidentes viales de los últimos meses día a día que se difunden por los medios de comunicación y el resultado es alarmante pero, de acuerdo a lo anunciado, el común denominador  es el exceso de velocidad y curiosamente protagonistas principales son vehículos de carga o de pasajeros o servicios múltiples.
Quiero pensar que la mayor parte de estor vehículos cuenta con un seguro de daños, lo que permite que la pérdida sea menor, nunca se recupera la totalidad de lo dañado, pero si carecen de ese recurso, todo se va a complicar de manera catastrófica.
Tal vez el mejor comentario que se debe hacer en este momento es la manera como los manejadores de vehículos comerciales obtienen el permiso correspondiente, la forma como se otorga dicho permiso muestra que no cumple con los requisitos fundamentales, eso requiere hacer énfasis en el respeto al reglamento, manteniendo las velocidades indicadas en cada vía.
Todas las carreteras y todas las vías urbanas, señalan de manera visible las velocidades permitidas,  el constructor de la vía conoce exactamente las velocidades máximas a las que se puede circular, esos señalamientos se calculan con precisión, lo que se requiere es que sean respetados simplemente.
Los reglamentos de tránsito en todas partes también indican las velocidades permitidas en cada vía, además de que establecen el carril que debe ocupar cada tipo de vehículo y entonces, de acuerdo a estos datos solo resta el respeto real a lo escrito, el respeto real a las leyes, el respeto real a lo establecido en la sociedad de cada pueblo, de cada estado confederado y por ende, de cada país.
Lo anterior nos conduce a un punto muy importante, parece que no ha resultado efectivo el hecho de que las autoridades encargadas de la prevención omitan la aplicación de la ley como fue diseñada o simplemente la utilicen para obtener ingresos libres de impuesto y entonces, resulta fácil eludir el respeto a la ley con los resultados apuntados.
Que sencillo sería que los encargados de vigilar que los reglamentos se cumplan puntualmente, simplemente hicieran su trabajo y justificar su existencia dentro de la sociedad, cuantas vidas se salvarían y cuantas perdidas materiales se evitarían, recordemos que todos perdemos algo con cada accidente, pérdida de tiempo en la vialidad y todo lo que de ello se deriva.
Quienes tienen la cultura del seguro pueden dormir parcialmente tranquilos pues en siniestros viales su pérdida siempre será menor, no así quien elude la cultura del seguro donde cualquier accidente causará que lo pierda todo o casi todo.
La cultura del seguro permite evitar el uso de arreglos poco ortodoxos con las autoridades encargadas de impartir justicia en asuntos de accidentes viales, tal vez algún día se consiga que la cultura del seguro se generalice y que quienes manejen el aspecto legal no cuenten con recursos “legales” que desvirtúen resultados.
Sin embargo, hoy y siempre manifestaré que los accidentes viales se producen cuando no se respeta el reglamento respectivo por uno, dos o más involucrados, el mejor mensaje será entonces que cada actor social, cumpla con lo que cada uno debe hacer, respetar el derecho ajeno.

miércoles, 18 de julio de 2012

Alcanzar supremacía

Hechos actuales y antiguos

Por: Julio Torres.
Alcanzar la supremacía es una tarea que implica muchos factores, Se requiere ser más bueno de lo necesario, porque todas las personas que encuentro en mi camino están luchando alguna batalla y no puedo conocer la dimensión, es necesario entonces cuidar mucho las palabras que haya que pronunciar.
Si quiero que se cumplan mis sueños, no debo quedarme dormido, sonreiré siempre, la expresión es lo más importante, la felicidad en mi vida depende de la calidad de mis pensamientos, lo más pesado que puedo cargar es el rencor.
Una cosa que siempre puedo dar e igual quedármela, es mi palabra, debo ser siempre sincero, la peor mentira es cuando me miento a mi mismo, si me falta coraje para empezar algo, es que ya he terminado, lo único que no puedo hacer es reciclar el tiempo perdido.
Las ideas no funcionan a menos que yo crea en ellas, mi mente es como un paracaídas, se que funciona solo cuando lo abro, perseguir la felicidad es la carrera de toda la vida, nunca es tarde para ser o hacer lo que me hubiera gustado hacer en la vida.
La vida es demasiado corta para despertar con remordimientos, por lo mismo, amo a las personas que me tratan bien, olvido a quienes no lo hacen y pido por ellos.
Debo creer que todo pasa por alguna razón, si me dieran una segunda oportunidad, la tomaría con ambas manos, si cambia mi vida, dejo que cambie, nadie dijo que la vida sería fácil, solo prometieron que valdría la pena vivirla.
Los amigos son como los globos, una vez que los sueltas, puede ser que no regresen. A veces nos preocupamos tanto de nuestras vidas agitadas y llenas de problemas que ni nos damos cuenta que hemos soltado los globos, procura no olvidar, después puede ser tarde.
Yo no quiero que eso me ocurra, a mis amigos los voy a amarrar a mi corazón para nunca perderlos, pero entonces: ¿Que hacer para alcanzar la supremacía? Sencillo:
Cuando puedo levantar la vista a las alturas y contemplo el cielo, mi alma percibe los indefinibles misterios que le rodean, inundando el espíritu con perfecta armonía y dulce paz.
Cuando soy capaz de elevarme por encima de las pasiones y desprecio los honores banales por su intrascendencia y las ansias de poder y de riqueza que ensombrecen mi corazón.
Cuando haya perdido por completo el miedo a la pobreza, al mañana y a la muerte y logre contemplar sereno y sin inmutarme, los embates de la adversidad, agigantándome ante la desgracia y sin envanecerme ante el triunfo.
Cuando después de tanto trabajar y sufrir, llegue lleno de gozo a descubrir dentro de mi mismo, que la muerte no es más que un simple cambio de forma de la materia y que mi alma inmortal e incansable se sublimiza más cada día, construyendo el vehículo necesario para llegar a la eternidad, hasta unirme nuevamente a la causa de todas las causas: Dios.
Solo entonces, alcanzaré la supremacía.

lunes, 16 de julio de 2012

Oración sencilla

Hechos actuales y antiguos

Por: Julio Torres.
Mi señor, ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes y a no decir mentiras y con ello ganarme el aplauso de los débiles.
Si me das fortuna, no me quites la razón, si me das éxito, no me quites la humildad, si me das humildad, no me quites la dignidad, ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla, no me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar igual que yo, enséñame a querer a la gente como a mi mismo.
No me dejes caer en el orgullo si triunfo, ni en la desesperación si fracaso, más bien, recuérdame que el fracaso es la experiencia que precede al triunfo, enséñame que perdonar es un signo de grandeza y que la venganza es una señal de bajeza.
Si me quitas el éxito, déjame fuerzas para aprender del fracaso, si yo ofendiera a la gente, dame valor para disculparme y si la gente me ofende, dame valor para perdonar.
Señor: Si yo me olvido de ti, nunca te olvides de mí.
Pareciera increíble que un hombre que pudo escribir la oración anterior hubiera caminado por muchas tierras de este planeta, un hombre que no perdió la fe en la humanidad, reflexionando en el mañana, cuando tal vez al sentarnos frente a nuestros hijos y decirles que fuimos derrotados y sin atrevernos a decirles que viven así porque no nos animamos a pelear.
Ese hombre fue nada menos que Mahatma Gandhi.
Martin Luther King declaró: “Cristo nos enseñó devolver bien por mal y Mahatma Gandhi nos demostró que ese principio si era operativo”.
Muy grande es el legado que Gandhi nos heredó al partir, pero dejó consejos como el siguiente: “humildemente me esforzaré en amar, en decir la verdad, en ser honesto y puro, en no poseer nada que no me sea necesario, en ganarme el sueldo con el trabajo, en estar atento siempre a lo que como y bebo, en no tener nunca miedo, en respetar las creencias de los demás, en buscar siempre lo mejor para todos, en ser un hermano para todos mis hermanos”.
“estoy absolutamente convencido de que ningún hombre pierde su libertad sino por su propia debilidad, en materia de consciencia, la ley de la mayoría no cuenta, tu debes ser el cambio que quieras ver en el mundo, primero, ellos te ignoran, más tarde se ríen de ti, luego, te hacen la pelea y entonces, tú ganas, no hay camino para la paz, la paz es el camino”.
He dejado para el final seis de sus pensamientos que encierran tal vez el epilogo de su sabiduría: “Cuida tus pensamientos porque se volverán palabras”
“Cuida tus palabras porque se volverán actos”
“Cuida tus actos porque se harán costumbre”
“Cuida tus costumbres porque forjarán tu carácter”
“Cuida tu carácter porque formará tu destino”
“Y cuida tu destino, será tu vida”
Los pensamientos y reflexiones de Gandhi son mucho más extensos, en este espacio he tratado de agrupar algunos de ellos no porque sean los mejores, sino porque son los que he podido integrar en este momento que espero sean suficientes para exaltar esa gran figura que fue Gandhi.

sábado, 14 de julio de 2012

Ahorrando vida

Hechos actuales y antiguos

Por: Julio Torres
Es común que tengamos la costumbre de ahorrar para el futuro, en términos generales nos preocupa nuestra vejez y para ello tratamos de ahorrar para comprar una casa, muebles, carro y todas las cosas que la vida moderna nos exige.
También acostumbramos vivir en departamentos que no permiten otra vista que no sea las ventanas que cubrimos con todo tipo de cortinas de tal manera que no se tiene vista alguna, y así nos acostumbramos a no mirar lo que existe afuera.
Lo peor es que ni siquiera nos atrevemos a ver el exterior que inclusive nos causa miedo, muchas veces infundados, pues constantemente nos dicen que es peligroso, de tal suerte que ni las cortinas abrimos y poco a poco encendemos las luces más temprano y nos acostumbramos a la luz artificial en lugar de disfrutar la luz natural que la vida nos ofrece.
Olvidamos el sol, olvidamos el aire, olvidamos la amplitud, olvidamos la naturaleza. Nos acostumbramos a despertar sobresaltados porque se nos hizo tarde, tomamos un café corriendo porque estamos atrasados, se hace tarde para todo hasta para las cosas simples como el mirar el cielo o un atardecer o hasta la lluvia.
Leemos el diario en el autobús porque no podemos perder tiempo y el desayuno es un sándwich porque no da tiempo de almorzar; Al salir del trabajo ya de noche; a dormir en el autobús porque estamos cansados; a cenar rápido y luego a dormir sin haber vivido el día.
Nos acostumbramos a pensar que las personas cercanas a nosotros estarán siempre ahí y a creer que están bien, sin preocuparnos por averiguarlo; a esperar el día entero y finalmente oír en el teléfono: “Es que hoy no puedo ir” A ver cuando nos vemos. Tal vez la semana que viene nos reuniremos.
Sonreímos con las personas sin recibir una sonrisa de vuelta, somos ignorados cuando necesitamos ser vistos, con cualquier motivo, en esos momentos nos damos cuenta que en realidad estamos solos en compañía de tanta gente, es como una soledad acompañada, una soledad que resulta más cruel que la soledad en si misma.
Si vamos al cine y esta casi completo el número de asientos, nos acostumbramos y nos conformamos con sentarnos en la primera fila aunque tengamos que torcer un poco el cuello. Si el trabajo esta complicado nos consolamos pensando en el fin de semana; y si al fin de semana no hay mucho que hacer o andamos cortos de dinero, nos vamos a dormir temprano y listo, porque siempre tenemos sueño atrasado.
Que tristeza que nos acostumbramos a ahorrar vida, como si eso fuera posible, las actividades diarias nos quitan el verdadero placer de vivir sin pensar que la vida también se derrocha y que por acostumbrarnos a tantas cosas, nos perdemos el placer de vivir.
La muerte está tan segura de su victoria, que nos da toda una vida de ventaja. El tiempo no se puede atrapar, mucho menos almacenar; nuestra existencia transcurre a gran velocidad, pero mientras tengamos vida, tenemos oportunidad de cambiar nuestros hábitos y buscar una mejor calidad de existencia, de aprovechar y disfrutar cada respiro, cada latido de nuestro corazón, cada instante de vida.
No transformemos nuestra vida en una rutina inútil que nos haga infelices. Dios pone a nuestra disposición todos los elementos para ser felices, satisfechos y agradecidos por ese gran don que es la vida que con tanto amor nos ha sido otorgado.
La vida no hay que ahorrarla, hay que vivirla plenamente, porque sin saberlo, la naturaleza ordena las circunstancias que pueden cambiar el giro de nuestra vida, por lo tanto, un buen propósito sería gritar con toda la fuerza de nuestra naturaleza: Viva la vida.