jueves, 4 de abril de 2013

El milagro de la vida

Hechos actuales y antiguos

Por: Julio Torres.
Es indudable que alguien vigilará el proceso de la vida que en este momento se ha iniciado en alguna parte del mundo, difícil resulta imaginar como es que se inicia y en que momento, desde luego que los especialista nos pueden dar un buen número de teorías en función de la vida, sin embargo, me temo que siempre existirá algún punto de vista difícil de comprender por quienes no tenemos ni el conocimiento y mucho menos la especialidad.

Sabemos que solo una célula haploide que constituye el gameto masculino conocido como espermatozoide, resulta elegido para introducirse en el ovulo femenino y a partir de ese momento una vida nueva comienza su transito por este mundo tangible, por lo tanto pienso que a partir de ese evento, de alguna manera alguien ejerce la vigilancia de esa gestación con el fin de que una nueva vida manifieste sus inquietudes por medio de los cinco sentidos y cumpla su ciclo de vida y muerte.

Por medio de imágenes de gestación que en este tiempo es sencillo de conseguir, resulta fácil imaginar que estamos ante un trabajo delicado y muy preciso que no puede eludir una vigilancia extrema, pues la delicadeza de la nueva vida no es cosa menor, así que me atrevo a pensar que no solamente se trata del trabajo intuitivo y a veces instintivo de la madre que tiene a su cargo la enorme tarea de modelar esta nueva vida, esto va más allá de lo que un ser humano pueda realizar, solo queda como explicación que se trata de una inteligencia divina.


¿Será acaso que desde el momento que el ovulo es penetrado por el espermatozoide, se asigna a una entidad responsable de que el trabajo de gestación se desarrolle adecuadamente? Esto me obliga a pensar que la figura del “ángel de la guarda” debe ser el encargado de vigilar que esa nueva vida se modele de acuerdo al proyecto divino, no puede ser casual que todas las religiones hablen de este trabajo casi de la misma manera, la gestación es un milagro cada día, eso es lo que me obliga a pensar que alguien debe estar vigilante a cada momento, una especie de ingeniero en jefe que está atento durante el proceso de fabricación.


Indudable es que el proceso de gestación es muy hermoso, como hermosa es la relación hombre mujer que al participar en ese magno evento experimentan el mayor placer por cierto indescriptible, vale la pena experimentar una retrospectiva en la historia de las relaciones y tratar de imaginar el posible momento sublime del trabajo “esperma ovulo” y recrearse de ese momento como participe de la obra de arte de una nueva vida y la continuación ponerla en manos de la madre que durante nueve meses trazará línea por línea en cada parte del cuerpo del nuevo ser, sin embargo, ¿será verdad que un ángel o un protector o un espíritu superior se encargará del trabajo de la escultura viviente que se está fabricando, o quizás esa sea la parte espiritual que todos poseemos, la encargada de esculpir el maravilloso cuerpo humano y entonces pensaré que el trabajo de ese espíritu caminará junto a esa nueva vida por el tiempo que ella permanezca en este nuestro mundo.


Ver un vientre materno nos coloca en el lugar más difícil, los médicos que dominan esta especialidad posiblemente nos pueden dar una y mil frases técnicas contundentes, pero quienes no somos especialistas, disfrutamos plenamente con solo imaginar que dentro de ese recinto maravilloso se están llevando a cabo tantos acontecimientos en todo momento que nos parece ver que un enorme ejercito de operarios ha sido entrenado minuciosamente en cada una de las especialidades y como en una fábrica de autos o de aparatos modernos, cada uno de esos operarios entrega su mejor esfuerzo laborando las 24 horas del día con la esperanza de que el producto resulte acorde a las expectativas.





Nos dicen que pronto, muy pronto ese niño comenzará a sonreírnos, otorgándonos de esa manera el mejor salario que la vida nos tiene reservado y el salario de mamá debe ser incalculable, su maravillosa escultura ha concluido y que decir cuando escuchamos esa primera palabra: “mamá” o “papá” una más de las experiencias difíciles de explicar, me quedo entonces con el estupendo momento vivido con cada uno de mis hijos.
El milagro de la vida es así, vale la pena verlo de esta manera, como milagro, cierto es que no alcanzo a imaginar con precisión como es que ocurre el milagro, por esa causa es que solo me atrevo a calificarlo de milagro, no conozco operario que domine cada uno de los procesos de fabricación del milagro de la vida y por esa simple razón, nunca debemos atentar contra ella, el contacto esperma ovulo inicia la vida, debemos cuidarla, no destruirla, protegerla y disfrutarla, cada día, cada hora cada minuto o segundo, porque no se puede volver al pasado, es mejor, vivir intensamente el presente, porque no sabemos cuando terminará el milagro de nuestra vida.





lunes, 1 de abril de 2013

El elegido

Hechos actuales y antiguos

Por: Julio Torres.
Aparece un gran número de puntos que en su marcha, una parte de ellos se alarga durante el viaje como si esa parte se rezagara de manera accidental formando una cauda muy parecida a la que dibujan los cometas convencionales y conocidos.

Poco a poco se multiplica el número de puntos hasta formar cantidades millonarias y entonces el espectáculo resulta maravilloso, pero no atinamos a deducir quien maneja ese movimiento de tantos puntos que se desplazan a velocidades impresionantes y nunca sus caudas llegan a tocarse, tampoco sus cuerpos y todos parecen obedecer ordenes perfectamente estructuradas que los guían a un lugar hasta ahora desconocido, pero el rumbo es el mismo, como si alguien les hubiese indicado el sentido y dirección que obedecen sin oponer resistencia, más bien parece que se trata de una carrera de velocidad y resistencia con reglas perfectamente definidas y que cada uno de esos puntos trata de llegar primero al destino indicado.

Observar el movimiento de esos puntos que se mueven con precisión envidiable implica deducir que algo o alguien han trazado ese proyecto, de ninguna manera se piensa que dichos movimientos pudieran ser accidentales o casuales, lo cual invita a especular que nada es casual en este universo, que todo obedece a una causalidad, que es como lo definen algunos pensadores, que todo es arriba como es abajo o como es adentro es afuera.

Pero la sorpresa es cuando observamos que solo uno de los puntos logra llegar a un destino, que parece una pared rígida y curiosamente se introduce en esa pared con una aparente facilidad y ninguno de los otros puntos ha sido capaz de hacer lo mismo resultando rechazado y perdiéndose a continuación en el espacio vacío poco a poco, tal vez aceptando su derrota o quizás, sin entender de manera eficaz lo sucedido y sin conocer la suerte del punto que sí logró introducirse a esa pared rígida que ninguno de los otros puntos pudo lograr.

Imagino que en ese momento en el que esa pared ha sido perforada, algo maravilloso ocurre al otro lado, pienso que a partir de entonces debe entrar en acción alguien que habrá de encargarse del proceso que se provocará con el ingreso de ese cuerpo al interior de esa pared, pero insisto, solo uno de ellos ha logrado penetrar, como si se tratara de una elección prefabricada o dicho de otra manera, ha sido elegido solo uno de ellos y la razón va a permanecer oculta o poco comprendida.

Maravilloso debe ser el privilegio de ser elegido, como si se tratara de algo que no va a ser repetido en la misma forma nunca más, como si alguien hubiese fabricado ese punto en el espacio con un movimiento propio, con una inteligencia propia con una personalidad propia y que nunca en el tiempo y en el espacio se fabricará algo igual, ese algo solo será parecido, pero nunca igual.

Cierto, ese es el proceso de una nueva vida, esa es la forma como hemos sido privilegiados al ser escogidos entre millones, eso no es poca cosa, mi lugar en esta vida me ha permitido manifestar mis pensamientos y mis emociones de manera libre y nunca nadie puede impedir que manifieste mis ideas y mis sentimientos, me anima entonces el hecho de que fui elegido entre millones y por ese hecho simplemente me siento orgulloso, pues esa elección me permite ahora platicar sobre este pensamiento.

No quiero entrar a terrenos filosóficos porque no soy filósofo, pero si puedo gritar la emoción que me causa el haber sido elegido en esta vida y que no ha sido pequeña pues cuento más de siete décadas en las que he podido aprender a vivir de distintas maneras, de acuerdo a los acontecimientos de cada día, de cada semana, mes y año y hasta cuando me he sentido desesperado porque las cosas no se presentan muy favorables, por la noche medito y pienso que tal vez así haya escrito, que así es como debo aceptar la vida o el milagro de haber podido penetrar en esa pared rígida ganado la partida a millones de competidores.

Quiero enviar este razonamiento a aquellas personas que se cuestionan la razón de permanecer en este mundo, a aquellas personas que por alguna causa cruza en su mente el deseo de quitarse la vida solo porque los acontecimientos cotidianos resultan difíciles, a esas personas debo aconsejar que pidan y algo recibirán, que busquen y algo encontrarán, que llamen y alguien abrirá la puerta, que nunca olviden que fueron triunfadores cuando lograron penetrar esa pared y que resultaron vencedores en esa competencia entre millones de aspirantes y que entonces no tiene sentido quitarse la vida por complejo que sea el problema cotidiano.

Nunca debemos olvidar que fuimos elegidos, millones de aspirantes no lo lograron y el hecho de estar leyendo en este momento esta reflexión es motivo de alegría, motivo de celebración y nunca más que sea motivo de depresión, la vida debemos disfrutarla hasta el último segundo, hasta el último suspiro con una sonrisa que se interprete como “gracias” aunque nunca estemos conscientes a quien debemos dar esas “gracias” porque fuimos elegidos entre millones en este proyecto de vida.


viernes, 11 de enero de 2013

Palabra de honor

Hechos actuales y antiguos

Por: Julio Torres.
Palabra de honor, término que muchas veces hemos pronunciado sin siquiera haber meditado la importancia del significado de esas tres palabras y las hemos escuchado miles de veces en ese orden de tal suerte que en este momento me parecen tan lejanas y tan cercanas a la vez que difícilmente me atrevería a descalificarlas por un simple hecho no comprendido.
Tal parece que esas tres palabras indicara el respeto a los derechos de las personas o tal vez me sugieren solo cumplir con mis deberes o tratar de estudiarme a mí mismo, con el fin de corregir mis defectos, al mismo tiempo debo tratar de disimular los de mis hermanos, amigos, socios o parientes.
Ejercitar la razón es una muy buena práctica, sobre todo cuando ese ejercicio destruye los sofismas que atentan contra la inteligencia, lo cual nos conduce a buscar la brújula que nos guía en esta vida y cuando esa brújula nos guía adecuadamente, esa facultad desarrolla los principios de la moral.
Muchas veces es importante recurrir a los simbolismos que permitan simplificar los mensajes que la vida misma nos presenta, hay quien afirma que estudiando el origen de las cosas nos abre el camino y descubrimos aquello que parecía poco comprensible, y que no es otra cosa que la gran luz del conocimiento que nos eleva a la base fundamental del deber y del derecho.
Palabra de honor que todo lo que queremos saber está más cerca de lo que pensamos, palabra de honor que todo lo que imaginamos ya alguien lo imaginó antes que nosotros, pero no importa, puesto que hoy, soy yo quien lo está imaginando y aunque parezca que es igual a como lo imaginó quien vivió antes que yo no es así, pues mi manera de imaginar simplemente es distinta y nunca existirá alguien que lo imagine igual que yo, palabra de honor que en un futuro alguien imaginará lo mismo o más bien parecido porque se tratará de otra persona con su propia palabra de honor, pues nunca existirá alguien idéntico a mí, solo parecido. Palabra de honor.

martes, 18 de diciembre de 2012

Amaos los unos a los otros

Hechos actuales y antiguos

Por: Julio Torres.
¿Qué es lo que vine a hacer en esta vida? Pareciera que esta es la pregunta más importante que nos hacemos y por sistema encontramos un camino oscuro que nos impide descubrir la respuesta buscada, pero: Qué hacer entonces ¿Pasará la vida y nunca voy a encontrar la respuesta? Vale la pena entonces que hablemos este tema y ver si encontramos algo convincente.
Si alguien se ve obligado contra su voluntad a hacer daño a otro, tal vez en primera instancia lo lamenta poco o mucho, es una situación pasajera de poca trascendencia, pero si se trata de un soldado que adquiere la obligación de matar al enemigo en defensa de la patria, hablamos entonces de vida o muerte obligada por su trabajo o profesión y sin embargo, sigue siendo un asunto de vida o muerte que significa daño a un semejante.
En los países con cárceles donde se ejecutan a los condenados a muerte, donde puede ocurrir que el sentenciado, sea inocente inclusive y el verdugo tiene que cumplir su trabajo quitando la vida, lo cual significa también hacer daño a otro y de estos ejemplos se desprenderán más y muy variados y parece entonces que el asunto de vida y muerte resulta de acuerdo al “cristal con que se mire”
La consigna es: “Amaos los unos a los otros” pero entonces, Por qué ocurren tantas violaciones a este gran principio que se estableció hace ya muchos años y que tanto daño ha causado a la humanidad que pareciera intentar destruirse los unos a los otros por diversos motivos y que solo empañan el maravilloso principio de amarse los unos a los otros.
¿Cuál es entonces la causa por la que unos nacen con el encargo de destruir y otros con el destino de ser destruidos? ¿Existe entonces alguna regla natural que esto determina y a la fecha no lo hemos razonado? De ninguna manera me gustaría ser de los que destruyen vidas, me parece que la vida simplemente es un milagro, solo necesito imaginar que por medio de un cuerpo diminuto entre millones iguales, resulté elegido y con ello poder dialogar con usted en este momento y ni siquiera se en verdad como fue que fui elegido.
Tal vez por este milagro de la vida es que todas las filosofías o por lo menos las que he escuchado descalifican el evento del suicidio, sin que toquemos por el momento el del aborto y el de la sentencia de muerte, imaginar que desde el momento en que fui concebido por medio del amor de mis padres, alguien se encargó de mi durante el tiempo de gestación hasta concluir la forma que me fue otorgada y luego permitir que mi personalidad se introdujera dentro de este cuerpo con el que manifiesto todas mis inquietudes, simplemente me parece un milagro.
A lo largo de los años vividos, que no son pocos, me he enfrentado a toda clase de controversias, pero también a una buena cantidad de satisfacciones y eventos maravillosos, de tal suerte que si he dañado a alguien, puedo afirmar que nunca ha sido con dolo o mala fe, simplemente he hecho daño por accidente o inconscientemente, inclusive, cuando hubo oportunidad de seguir la carrera de las armas y prácticamente me negué, paralelamente estuve a punto de seguir la carrera religiosa, pero me sentí incapaz de llegar a buen fin en esa profesión.
Tal vez me quedé en un punto intermedio poco favorable, sin embargo estoy satisfecho con lo que he enfrentado y he podido absorber lo bueno y lo malo, pero he procurado acumular un baúl de buenos recuerdos que me permiten afirmar que nada guardo en contra de alguien y que si alguien me hizo daño, tampoco lo recuerdo, estoy consciente de que vine a este mundo a ayudar en la medida de mis posibilidades y no necesariamente con bienes o dinero, pero mucha gente se acerca en busca de una opinión y con gusto contesto lo que creo adecuado.
Quiero cerrar esta opinión con algo que leí hace algunos años y el autor de ese pensamiento afirmó que: “Todos los seres humanos somos propietarios del conocimiento que nuestros antepasados descubrieron y que somos propietarios legítimos de dichos conocimientos que se encuentran flotando en el aire que respiramos, solo necesitamos alargar la mano, tomarlos y hacerlos nuestros, mejorarlos y entregarlos de igual manera a quienes ocupen nuestro lugar cuando sea tiempo de partir”

martes, 20 de noviembre de 2012

Libertad infantil, libertad de imaginar

Hechos actuales y antiguos

Por: Julio Torres.
No tengo noticias de si algún lector ha experimentado la curiosidad de lo que pasaría si en este momento por algún método desconocido existiera la oportunidad de regresar a los primeros años de su vida, claro, con las limitantes que una edad de tres años implica, pero con la experiencia actual sin tocar para nada el nivel académico.
Reconozco que esta idea es un tanto utópica, pero en este momento trataré de hacer una retrospectiva hasta mis tres años, tal vez no recuerde a detalle mi caminar por este mundo, pero si están guardados muchos recuerdos hermosos de ese tiempo que ahora describiré:
En el pueblo que nací hace muchos años, existía un tranvía que funcionaba con el tiro de dos o cuatro “mulitas” y experimentaba una gran velocidad que hoy entiendo no debió ser mucha pero representaba mucha alegría el ver como dicho tranvía se desplazaba alegremente en las vías a lo largo de tres kilómetros entre mi pueblo y el pueblo vecino, ambos maravillosos.
Como mi mamá quedó viuda cuando yo nací, entiendo que me fue entregado un gran paquete de ternura que quizás “robé” a mis hermanos, pero a esa edad no era capaz de comprender el privilegio de ser el más chico de la familia y por ende, el que acaparaba miradas.
Dentro de esa corta edad se me ocurrió reproducir el tranvía pero de manera tridimensional y pedí a mamá consiguiera una hoja de cartón que recortándola de manera inteligente se podrían pegar las partes con pegamento casero hecho de harina hasta lograr la reproducción a escala de ese maravilloso tranvía, donde además el proyecto exigió la escultura de las “mulas” que debían mover el transporte.
Recuerdo que en mi mente estaba grabado con lujo de detalles cada rincón del tranvía, con los asientos, estribos y mecanismos de mando, cada vez que pedía a mamá hacer el viaje era porque necesitaba revisar cada detalle y que se grabara indeleblemente en mi memoria.
Después de muchos viajes, logré hacer un mapa imaginario de lo que había de trazar en cada una de las partes, recuerdo que no hubo grandes problemas, el conflicto se produjo al tratar de trazar las figuras de las mulas de arrastre y estuve a punto de abandonar el proyecto pero, mi mamá con habilidad sacada de no se donde, logró que mi idea se realizara satisfactoriamente.
Cuando le dimos movimiento a ese tranvía creo que también mi mamá brincó gustosa de ver el proyecto terminado y ambos nos felicitamos por el resultado obtenido, no recuerdo si mis hermanos nos felicitaron, esos protocolos no estaban en mi archivo personal, pero no importaba, mamá y yo habíamos hecho realidad algo que nació en mi imaginación.
Ahora comprendo que mamá simplemente creyó en mi libertad de imaginar, tal vez la sorprendí al imaginar proyecto tan ambicioso a mis tres años, lo verdaderamente importante es que creyó en mi; pudiera ser que esa experiencia me haya marcado desde niño con la obligación de creer en todo lo que la imaginación me dicta, a lo largo de mi vida simplemente he imaginado y después lo realizo.
Comprendo ahora que lo sucedido no es otra cosa que la libertad infantil que a diario practica la libertad de imaginar y cuantas veces no nos detenemos a pensar que nuestros hijo imaginan siempre, que a cada momento están creando cosas y cuantas veces también despreciamos esas señales con la justificación de que estamos muy ocupados.
Amigo lector o amiga lectora, traten de escuchar a sus hijos, en verdad, todo el tiempo están imaginando, todo el tiempo están creando soluciones, inclusive creaciones que los adultos desechamos por el simple hecho de que a nosotros no se nos ha ocurrido, o como declaro arriba: Porque “estamos muy ocupados” observemos mejor la libertad infantil, la libertad de crear y si es posible, regresemos a los tres años de edad, volviendo a ser libres, la libertad es creatividad, la libertad soluciona todos los problemas, sin libertad nos convertimos en esclavos.
Tratemos de comprender lo que es ser libre, desde la primera edad.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Los tres, los cinco y los siete años

Hechos actuales y antiguos

Por: Julio Torres.
Tres, cinco y siete años de edad en un niño pudiéramos decir que es uno de los procesos más hermosos que la vida nos presenta, el niño de tres años nos sorprende con una serie de preguntas que muchas veces no sabemos como contestar y todo porque nos olvidamos muy pronto de nuestra infancia, como si esa fuera una condición humana inapelable.
¿Por qué se hace de noche papá? Creo que todo papá se ha encontrado con esa pregunta y la dificultad de emitir una respuesta convincente que espera el niño, y sucede que en realidad el niño de tres años solo espera una respuesta cualquiera, pues todavía se encuentra en una etapa en la que muy poco le importa el comportamiento del sistema planetario.
Así como pregunta por el día y la noche, lo puede hacer con la causa de la lluvia, el viento o de cualquier fenómeno que pueda apreciar, pues su prioridad es saber de todo lo que está conociendo, de todo lo que su medio ambiente le presenta ante sus ojos y sencillamente es que está aprendiendo sobre lo que la vida le presenta.
Muy bien podemos calificar la actitud de un niño de estas características como la duda que la vida presenta, hasta podemos llamarle duda filosófica, porque nada impide cuestionar, nada impide preguntarse tal o cual cosa y no se trata de que el papá se convierta en un maestro, ya que el mismo niño va a encontrar las respuestas adecuadas y todas ellas conforme a su edad y conforme  la manera como dicho niño ve el mundo que le rodea, el mundo que está descubriendo.
A medida que los días se acumulan en la vida de ese niño, es claro que las preguntas van cambiando, pero es él quien sistemáticamente encontrará las respuestas que considere adecuadas, creo que vale la pena analizar cada una de las preguntas que un niño de estas características nos presenta y tal vez con ello logremos regresar a nuestra infancia como medida de aprendizaje y evolución personal.
Los años pasan y a la altura de los cinco años el mismo niño va comprendiendo que posee una inteligencia pues ya no solo pregunta la causa de la noche, su inteligencia le indica que existen otros caminos que le permitirán descubrir de que se trata eso del día y de la noche, aunque no lo comprenda totalmente, su propia curiosidad le conduce a los caminos adecuados que le permitirán conocer más.
Curiosamente descubre que de alguna manera cuenta con el valor necesario y se atreve a hacer cosas que antes temía realizar, quizás intuitivamente acepta que su comportamiento debe ser con determinadas reglas que más adelante reconocerá como sistemas rectos de comportamiento y con la prudencia necesaria que le permitirá hacer las cosas con los mecanismos establecidos que propician un comportamiento adecuado en la sociedad.
Comprende además el concepto “ayuda” que en términos generales calificamos como filantropía, ahora entiende que es un deber humano ayudar a sus semejantes, con los errores que implica la edad, pero eso será el principio del camino hacia la comprensión de lo que dicta nuestra especie, ahora conocerá  las normas de conducta que exige el vivir en sociedad.
Se comprende entonces que el niño en cuestión ya está transitando en el nivel de los cinco años de edad, pero su curiosidad afortunadamente no termina,  y es esa curiosidad la que lo conduce a mayores descubrimientos, pero esta vez, con argumentos más precisos, tratando de encontrar la mejor respuesta a la duda que le invade.
Ahora ese niño que se preguntaba lo que causaba el día y la noche ha crecido en edad pero también ha aprendido muchas cosas y todas ellas necesarias en el proceso de su vida, tal vez todavía son pocos años, siete y no más, que se consideran la puerta de ingreso a la valiosa juventud que solo ocurre una  vez y nunca más regresará, lo cual nos obliga a trabajar con inteligencia y rectitud en la educación de nuestros niños, porque en esos tres, cinco y siete años es donde se forja el buen ciudadano, el buen hombre o mujer que continuará la obra de nuestros ancestros, con el valor, la prudencia y la filantropía necesarios de todo buen ciudadano.
Bien podemos afirmar que lo escrito es el principio del gran reto para todo ser humano como lo es el conocerse a sí mismo y cuando se logra, el triunfo se torna cotidiano.

jueves, 30 de agosto de 2012

La comezón de los sesentas

Hechos actuales y antiguos

Por: Julio Torres.
Llegar a los sesenta años en motivo de distintas experiencias, algunos de mis amigos se les ve preocupados cuando han alcanzado esa edad y la primera vez que observé ese caso, pregunté el motivo, la respuesta fue contundente: “Es que de aquí en adelante estaré más cerca de la muerte y eso si me preocupa”.
Alguien dijo: “Sólo hay un camino para llegar pronto a la inmortalidad. Consiste en amar la vida y vivirla todo lo alegre, valerosa y fielmente de que seamos capaces”.
El pasado es como el panteón: Es bueno visitarlo de vez en cuando, pero no quedarse en él. Son buenas las remembranzas pero no al grado de aferrarse a ellas sin querer ubicarse en el presente.

No tengo noticia de que algún hombre sabio haya querido regresar a ser joven, la nostalgia, los recuerdos y las añoranzas son bonitas, románticas, dulzonas y hasta cierto punto provechosas, nos hacen evocar sentimientos y recuerdos agradables de tiempos felices, pero querer regresar al pasado no es recomendable.

La manía de estar añorando siempre el pasado y retrocediendo constantemente a “los buenos tiempos, a los años felices de la juventud” desde luego que no ayuda, había que pensar en todo lo que le ocurriría si se hiciera realidad, aunque aparente veinte años de edad, debe recordar que no tendrá lo que ahora posee, faltarán los conocimientos que obtuvo en la universidad para lograr un título de ingeniero por ejemplo.

Tendrá un cuerpo joven y saludable, es cierto, pero también un cerebro aún sin preparación ni conocimientos, nada en común con sus amigos actuales por la diferencia de edades y tendrá que hacer nuevos amigos. ¿Estará preparado? Supongo que es muy difícil estar preparado para ello.

Adaptarse a las costumbres, las modas, léxico y ropa de jóvenes, implica un proyecto titánico que de ninguna manera se puede pensar alcanzable de inmediato, adaptar los oídos a la algarabía, al estrépito de las bocinas, a esos sonidos estridentes propios de la juventud actual ¿Será posible?

No existirá esposa ni hijos, y por supuesto tampoco nietos, porque aún no se ha casado. La casa que adquirió con tanta ilusión y esfuerzo tampoco la tendrá, menos automóvil, computadora, negocios ni demás posesiones, habrá que conseguirlas de nuevo poco a poco, tampoco poseerá sus libros, sus fotografías, sus cuadros sus recuerdos hoy tan amados, tardará años en volverlos a acumular.

Tendrá la salud, el vigor, el entusiasmo y la energía, pero no la cultura, el criterio ni la experiencia con que la vida le ha nutrido a través de los años y que a base de paciencia y esfuerzo ahora posee. Será como una especie de amnesia, dolorosa y lacerante porque se dará cuenta de ella y no podrá dar marcha atrás.

Retroceder cuarenta o cincuenta años se entiende que no se ha formado un patrimonio aún, comenzar de nuevo es el reto, no se puede tener todo, el tiempo que ha transcurrido ha sido una oportunidad y cada uno de nosotros la aprovecha de distinta manera, ahora es tiempo de ceder el espacio a nuestros hijos y nietos que con su esfuerzo continuarán la obra que nosotros iniciamos y que construyan su futuro.

Lo deseable es disfrutar lo mejor de cada época y gozar de cada edad a medida que se va recorriendo el camino de la vida, cortar los frutos de cada estación sin volver la vista al pasado ni empeñarse en retroceder, el tiempo no marcha atrás, corta solamente las frutas de tu estación, piensa que son más las cosas que tienes, que las que te hacen falta, el pasado es el pasado y ya nunca regresará.

Lo que muchas personas buscan no es solo ser más jóvenes, sino que regrese toda una época ya pasada, por alguna razón, tenemos los ojos enfrente porque es más importante ver hacia adelante que hacia atrás.

La vida es lo que viene, no lo que se fue, no debemos perder el tiempo añorando lo que ya pasó, debemos considerarlo como una página brillante y feliz que quedó archivada para siempre, conservemos con cariño esos recuerdos, nunca aferrarse a ellos, levantemos la vista, admiremos el mundo y disfrutemos el presente antes de que pase y lo perdamos para siempre.
El mayor tesoro que poseo es el tiempo actual, gracias.