Cuando
comenzó la gente a razonar las cosas y a confiar en los hechos científicos, se
confrontó a las creencias religiosas, tan arraigadas en la sociedad de aquellos
siglos dominados por la palabra: superstición.
La
palabra superstición solo es el miedo a lo sobrenatural y se dice se les
llamaba supersticiosos porque oraban todo el día y ofrecían sacrificios que
protegerían a su familia.
Quiero
imaginar aquellos tiempos de los siglos XVI Y XVII, cuando el componente humano
conocido como curiosidad, exploraba el mundo natural con una gran curiosidad.
Grandes
personajes como Leonardo y Galileo que sus teorías contradecían las enseñanzas
de la iglesia, es un hecho que la ciencia se estaba separando de la iglesia
inexorablemente.
La
nueva búsqueda se basaba en la observación, es decir, la experiencia que se
forma por medio del análisis y la experimentación en el mundo natural.
La
ciencia representó a partir de ese momento un desafío no solo a la religión, lo
sobrenatural recibió un fuerte golpe porque la superstición y la ciencia
afirman que existe una conexión entre los hechos que ocurren.
Mientras
que la superstición se apoya en intuiciones y revelaciones que no se pueden
probar, la ciencia solo acepta la verdad que puede comprobarse.
Quiero
imaginar como logró saber Newton, que colocando un prisma en el rayo de sol
creaba una banda de luz similar a un arcoíris, la experimentación le hizo
colocar ahora un prisma hacia abajo delante del primero y se volvió a formar la
luz blanca.
Con lo
anterior demostró que la luz blanca es la suma de todos los colores que podemos
ver, de manera que con experimentos como el descrito se abrió un mundo hacia
nuevos descubrimientos.
Resulta
fabuloso imaginar el siglo XVIII, cuando el trabajo de los investigadores de
los siglos anteriores abrió el camino para la máquina de vapor, que se
convierte en el punto de partida del avance tecnológico, manifiesto en el siglo
XIX y el fabuloso siglo XX.
Parece
una iluminación, no imagino de que tipo, el inicio de la revolución industrial,
ese potencial del intelecto humano que resuelve problemas se antoja ilimitado.
Todo
indica que la ciencia y el pensamiento racional se transforman en herramientas
y con ellas atacar lo cruel, obsoleto e injusto de aquellos tiempos en el mundo
europeo.
Revisar
e imaginar los acontecimientos de aquellas épocas, nos proporcionan una imagen
justa y perfecta, lo cual nos ayuda a comprender mejor los tiempos que estamos
viviendo.
Imagino
también los problemas que sufrieron todos esos personajes estudiosos y
observadores de esos años y que sin embargo lo hicieron teniendo todo en
contra, debió animarles la idea de hacer algo en favor de la humanidad.
Estamos
iniciando un nuevo milenio y la inquietud pos saber más, por conocer más, sigue
encabezando la lista de los pendientes de muchos seres humanos que igual que
aquellos, piensan en el bien general de la humanidad, descubriendo la razón de
las cosas.