viernes, 9 de septiembre de 2011

La sonrisa que ayuda


La sonrisa es la mejor medicina o la mejor terapia para encontrar la felicidad sobre todo cuando las cosas no resultan como lo deseamos.

Existen documentos que describen la manera como los sirvientes de las monarquías antiguas debían llevar consigo un espejo pequeño que pudieran guardar en sus bolsillos.

La razón era porque en el momento en que alguien se presentaba ante ellos todos debían mostrar una sonrisa agradable, que junto a su aspecto impecable, la impresión que causaban de alguna manera garantizaba éxito en las relaciones entre los reinos.

En el mundo actual parece que solo el sexo femenino ha entendido el mensaje, salvo algunos caballeros que cuando asisten a una entrevista de negocios acostumbran dirigirse a los sanitarios para checar su aspecto.

Colocarse frente a un espejo siempre ha sido una buena costumbre, nada hay mejor que estar conscientes del aspecto que presentamos ante las personas.

Es común que al platicar con alguna persona conocida de momento nos pregunta que es lo que nos pasa porque parece que estamos enojados o nuestra cara muestra enojo.

El problema se incrementa cuando nos entrevistamos con gente desconocida y que tratamos de hacer negocio, esas personas nunca se atreverán a comentar el aspecto que presenta nuestra cara.

En este caso si que es problemático el asunto, muchos negocios se derrumban por ese hecho tan simple pero tan significativo en la vida.

Siempre que tengo oportunidad de hablar con personas conocidas y que muestran ese aspecto de enojo por la razón que sea, me he permitido hacer una sugerencia: verse al espejo.

La técnica es sencilla, buscar un espejo que nos pueda entregar una imagen de cuerpo completo, de manera que podamos revisar cada parte del frente que sea posible reflejar.

El vestuario es lo primero que salta a la vista, es posible que al vernos en el espejo descubrimos que la combinación de colores no es la adecuada para la cita a la que pretendemos asistir.

Una vez resuelto el problema del vestuario, debemos girar, observar el lenguaje corporal, practicar algunos ejercicios de mímica, posturas y movimientos simples.

Importante es el lenguaje facial, el que va a acompañar al lenguaje oral, cada palabra o cada frase debe ir acompañada de una actitud facial congruente, no podemos decir: solicito, con una actitud de enojo, por dar un ejemplo.

Si vamos a solicitar algo, la sonrisa es la mejor de las actitudes y si esa sonrisa es cautivadora, tengan la seguridad que la respuesta va a ser afirmativa.

Disculpe si lo que digo parece una tontería, le aseguro que a lo largo de mi vida, la sonrisa ha sido la llave maestra que ha abierto todo tipo de cerraduras, creo que llenaría una mil páginas si me propusiera contar mis anécdotas.

Mi consejo es: nunca aparte de su bagaje personal la sonrisa, trate se ser feliz aunque por el momento esté viviendo lo contrario, recuerde que las cosas amargas son más extensas que las dulces, mejor guarde energías para disfrutar las cosas dulces en su exacta dimensión.


martes, 6 de septiembre de 2011

Donde estoy

La mañana se presentaba con brillantez admirable, nunca antes había visto una mañana tan hermosa, el despertar fue placentero se escucha música que nunca antes había escuchado, me encuentro verdaderamente feliz.

Sentí el impulso de salir y dar un paseo, sentí que era un día libre, supongo que nada impedirá que pueda disfrutarlo en este día que se muestra esplendoroso.

Estoy saliendo de la habitación y percibo el perfume de las flores que se encuentran en cantidades muy importantes, desconozco quien sea el encargado de mantener en inmejorable estado este encantador jardín.

Es más, no se a ciencia cierta que día es hoy ni cual es la fecha, puede ser lunes o martes, me parece que me da lo mismo, todo el ambiente invita a disfrutar esta maravilla de la creación.

La costumbre de saber que es viernes y que por ser el fin de semana es necesario estar alegre
Porque me espera uno o los días de esparcimiento y desear que no llegue la noche del domingo porque debo estar preparado para trabajar al día de mañana lunes.

Me parece que es una mala costumbre estar anclado en los tiempos, contando los días y contando las horas como si se tratara de un sentenciado a prisión.

Después de todo, en este momento creo que no debe cambiar la actitud, así como me siento en este momento estoy feliz, que importa que sea lunes o martes, tampoco importa la hora que es, por cierto, no he visto reloj alguno que me invite a precipitarme en llegar pronto, porque no se ni siquiera a donde voy.

La actitud de predisponerse se parece a prepararse, pero ¿A qué? Más bien creo que debo predisponerme o prepararme a vivir cada día como si fuera el último de mi vida.

También puedo predisponerme todos los días a realizar grandes cosas, a vivir con intensidad cada que aparezca la primera luz de la mañana y disfrutar cada momento hasta que llegue la noche.

Cuantas veces una actitud o error de alguna persona, logra amagar el resto del día y nada hemos hecho para desencadenar una cosa así, en este momento sigo sin comprender lo siguiente: ¿Por qué le damos el poder de arruinarnos el día a cualquier persona?

Es curioso, en este momento me oigo hablar solo, hasta parece que estoy filosofando, me resulta gracioso, tal parece que toda la vida he tenido problemas para comunicar mis ideas.

Resulta increíble que estoy paseando y me estoy hablando a mi mismo, pero las dos cosas al mismo tiempo, después de todo parece que valió la pena escuchar muchos comentarios en distintos tiempos por personas que de esto deben saber mucho.

Trataré de guardar silencio para poder digerir lo que está pasando, pues nunca antes había tenido tiempo de meditar en las reflexiones expuestas, no se ¿Qué es lo que pasa?

En este momento percibo que no estoy caminando, no siento que mis pies toquen el piso y sin embargo me he desplazado de un lugar a otro, no se tampoco cuanto tiempo ha transcurrido ni que distancia he recorrido.

Lamentable es que no veo a nadie cercano para preguntar si me puede explicar que es lo que pasa, en verdad, comienzo a preocuparme.