sábado, 14 de julio de 2012

Ahorrando vida

Hechos actuales y antiguos

Por: Julio Torres
Es común que tengamos la costumbre de ahorrar para el futuro, en términos generales nos preocupa nuestra vejez y para ello tratamos de ahorrar para comprar una casa, muebles, carro y todas las cosas que la vida moderna nos exige.
También acostumbramos vivir en departamentos que no permiten otra vista que no sea las ventanas que cubrimos con todo tipo de cortinas de tal manera que no se tiene vista alguna, y así nos acostumbramos a no mirar lo que existe afuera.
Lo peor es que ni siquiera nos atrevemos a ver el exterior que inclusive nos causa miedo, muchas veces infundados, pues constantemente nos dicen que es peligroso, de tal suerte que ni las cortinas abrimos y poco a poco encendemos las luces más temprano y nos acostumbramos a la luz artificial en lugar de disfrutar la luz natural que la vida nos ofrece.
Olvidamos el sol, olvidamos el aire, olvidamos la amplitud, olvidamos la naturaleza. Nos acostumbramos a despertar sobresaltados porque se nos hizo tarde, tomamos un café corriendo porque estamos atrasados, se hace tarde para todo hasta para las cosas simples como el mirar el cielo o un atardecer o hasta la lluvia.
Leemos el diario en el autobús porque no podemos perder tiempo y el desayuno es un sándwich porque no da tiempo de almorzar; Al salir del trabajo ya de noche; a dormir en el autobús porque estamos cansados; a cenar rápido y luego a dormir sin haber vivido el día.
Nos acostumbramos a pensar que las personas cercanas a nosotros estarán siempre ahí y a creer que están bien, sin preocuparnos por averiguarlo; a esperar el día entero y finalmente oír en el teléfono: “Es que hoy no puedo ir” A ver cuando nos vemos. Tal vez la semana que viene nos reuniremos.
Sonreímos con las personas sin recibir una sonrisa de vuelta, somos ignorados cuando necesitamos ser vistos, con cualquier motivo, en esos momentos nos damos cuenta que en realidad estamos solos en compañía de tanta gente, es como una soledad acompañada, una soledad que resulta más cruel que la soledad en si misma.
Si vamos al cine y esta casi completo el número de asientos, nos acostumbramos y nos conformamos con sentarnos en la primera fila aunque tengamos que torcer un poco el cuello. Si el trabajo esta complicado nos consolamos pensando en el fin de semana; y si al fin de semana no hay mucho que hacer o andamos cortos de dinero, nos vamos a dormir temprano y listo, porque siempre tenemos sueño atrasado.
Que tristeza que nos acostumbramos a ahorrar vida, como si eso fuera posible, las actividades diarias nos quitan el verdadero placer de vivir sin pensar que la vida también se derrocha y que por acostumbrarnos a tantas cosas, nos perdemos el placer de vivir.
La muerte está tan segura de su victoria, que nos da toda una vida de ventaja. El tiempo no se puede atrapar, mucho menos almacenar; nuestra existencia transcurre a gran velocidad, pero mientras tengamos vida, tenemos oportunidad de cambiar nuestros hábitos y buscar una mejor calidad de existencia, de aprovechar y disfrutar cada respiro, cada latido de nuestro corazón, cada instante de vida.
No transformemos nuestra vida en una rutina inútil que nos haga infelices. Dios pone a nuestra disposición todos los elementos para ser felices, satisfechos y agradecidos por ese gran don que es la vida que con tanto amor nos ha sido otorgado.
La vida no hay que ahorrarla, hay que vivirla plenamente, porque sin saberlo, la naturaleza ordena las circunstancias que pueden cambiar el giro de nuestra vida, por lo tanto, un buen propósito sería gritar con toda la fuerza de nuestra naturaleza: Viva la vida.

lunes, 9 de julio de 2012

Algo más de la mujer Aries

Hechos actuales y antiguos

Por: Julio Torres.
Muchos son los datos que se pueden comentar de una mujer Aries, que en términos generales se trata de un ejemplo femenino con una presencia muy atractiva, sin que necesariamente se trate de una belleza arrolladora, es de quien podemos afirmar que algo tiene y no sabemos que es lo que atrae tanto al sexo masculino.
Además de ser una mujer capaz de indicarle directamente al hombre que es de su agrado, la intensión de entablar una relación amistosa en primera instancia, y el resultado futuro creo que puedo afirmar, será ella quien tomará la iniciativa, en muchos casos la presa que ha escogido va a resultar tímida o demasiado atrevida y esto último a ella no le agrada, pues es ella la que debe tomar la decisión.
Es una mujer tan práctica que podemos interpretar que pensando y haciendo, la mayor parte de las veces nos cuesta mucho trabajo rechazar una decisión que ella ha tomado, y haciendo una descripción coloquial, puede usted imaginar lo siguiente: Ella es la que tomará la iniciativa hasta en la ejecución de un beso, créame, puede imaginar el siguiente paso.
Su sentido práctico muchas veces causa problemas en la relación de pareja, sin embargo, por sistema ella siempre tendrá la razón pues su velocidad mental permite que su pareja pierda un tiempo valioso hasta darse cuenta que logra imponer su voluntad, debo reconocer que lo descrito hasta este momento no lo estoy inventando, fue una vivencia, pero deliciosa.
Otra de sus virtudes es la transformación que logran en determinados momentos, se pueden convertir en una dama capaz de “detener el tránsito” pues poseen gran capacidad de cambiar su presencia con solo unos arreglos sencillos en su persona y la mayor parte de las veces arrancan un “guau” sostenido por un buen tiempo.
Y existen más virtudes aunque no lo crea, la mujer Aries es una fémina fabulosa, es trabajadora y emprendedora exitosa, lo hace literalmente como hormiguita, mostrando una entrega al trabajo como pocas y nunca dicen “no se puede” pues se les puede encargar la tarea más complicada y ellas lo resuelven con facilidad envidiable.
Enamoradas son altamente fieles, la problemática surge cuando dejan de amar, no recomiendo que dejen de amar a una mujer Aries, en primer lugar saben amar, en segundo lugar, aunque se muestren un tanto frías en determinadas ocasiones, lo cierto es que se entregan tanto a sus obligaciones y al trabajo que solemos equivocar el juicio sobre ellas.
Tal vez los celos no sea una debilidad en la mujer Aries, o quizás no sea algo que le preocupe mucho, lo importante es que sabe amar, con una mujer Aries no es necesario recurrir a la búsqueda de otra mujer, por lo menos me complace reconocer que mientras la relación con una mujer Aries se mantuvo, lo disfruté maravillosamente, lamentablemente se interpusieron algunos imponderables que impidieron continuar disfrutando de ese amor.
Si usted amigo lector tiene la fortuna de amar a una mujer Aries, sujétela, no la suelte bajo ningún argumento, ámela, ámela intensamente, pero compréndala o por lo menos intente comprenderla, aunque no es sencillo, me atrevo a sugerir que nada hay que alguna otra mujer le pueda ofrecer más que ella, si usted comprende a tiempo lo descrito, le aseguro que encontrará la felicidad plena, pero no se coloque en competencia con ella, lo más seguro es que pierda la partida.