sábado, 4 de junio de 2011

Imagina a la mujer de Tauro

hoy imaginamos

Por: Julio T.

Mujer Tauro: Sensual, amorosa, Bella, centrada y muchos atributos más que desglosaré si el espacio me lo permite, Solo tengo algo que reprochar a la mujer de Tauro, su obsesión por la limpieza y el orden de algunas de ellas.

Más que una queja, es un grito de “gracias” por que, una mujer de Tauro me  disciplinó en aspectos que normalmente no aceptaba, pero tan necesarios en la vida cotidiana.

Aprendí a preparar la ropa que vestiría al día siguiente, y la que por la noche me quitaba, debía colocarla en el recipiente definido para eso, además de colocar teléfono, reloj y demás accesorios en el lugar destinado para ello.

Costó mucho trabajo entender la razón de esas reglas o actitudes que más de una vez estuve a punto de revelarme, pero su ternura y la forma de pedir que procurara disciplinarme en esos pequeños detalles, me dominó.

Desde luego que no todas las mujeres de Tauro son como la que describo, pero casi puedo afirmar que de un modo o de otro la actitud de las Tauro es muy parecida, y es que tienen los pies muy bien plantados sobre la tierra.

El signo Tauro es etiquetado como signo de tierra, a eso se debe que tiene los pies bien fijos sobre la tierra, y que su mayor preocupación es el bienestar económico y social de su entorno.

Pero ese bienestar no es al azar, sino que es en orden de prioridades, primero son los alimentos, la alacena debe estar muy bien surtida, con todo tipo de alimentos enlatados y con cereales de todo tipo, sin faltar el café y galletas.

Debe haber lo suficiente para ofrecer a las visitas si llegaran de manera casual, y es que si al recibir una visita no hay algo que ofrecer, es asunto que se puede convertir en controversia de “seguridad nacional”.

No estoy exagerando, pero esa exigencia es tan dulce, que no hay más remedio que cubrirla en lo posible, y cuando ese renglón ya está cubierto, ahora toca el turno a lo que vestiremos toda la familia.

No permite que falte ropa interior en los cajones, mucho menos camisas o blusas para ella, zapatos, calcetines trajes, corbatas, en fin, debe haber una buena cantidad de ropa con el objetivo de no repetir alguna prenda en pocos días.

Y que nunca se aprecie un mal momento económico, aunque no se esté gozando de buenos ingresos, eso nadie lo debe notar, cariñosamente le comparo con una ratoncita muy pequeña pero, todo lo acumula.

Si por casualidad recibe un billete nuevo o unas monedas nuevas, las guarda, simplemente por coleccionarlas, pero más bien es que las guarda para momentos difíciles.

Las joyas ocupan un artículo final, si existen, que bueno, pero no son fundamentales, si por casualidad le obsequio una joya, la guarda y la luce en reuniones especiales con el fin de que la admiren y declarar que se la he regalado.

En el terreno sentimental es especial, no debo olvidar ninguna fecha y no debo olvidar detalle alguno en celebraciones, algo que funciona de maravilla es que por sorpresa llegue al domicilio un buen arreglo floral con mi tarjeta.

Lo presume tanto como si se tratara de la mejor de las joyas, y aunque admira y cuida casi religiosamente el jardín que es rico en flores de todos tipos y colores, gusta de ocupar el tiempo que sea necesario en el jardín.

Ni pensar que salga al trabajo con un pantalón o camisa que no combine colores o que presente una arruga fuera de lugar, mis hijas en tono de gracia me dicen que antes de salir, debo cruzar la aduana de su mamá para que otorgue el visto bueno.

Nuestra vida marital es lo bastante completa gracias a sus atenciones y de verdad, creo que me costaría trabajo buscar algo fuera de casa, muchas veces mis amigos emiten sonrisas burlonas cuando les digo que me urge llegar a casa.

Y en verdad, me urge llegar a casa, y disfrutar una buena cena con su compañía aún después de muchos años, por eso es que me urge llegar a casa.

No puedo entrar en más detalles por respeto a ella, pero les aseguro que estoy tan feliz  como el primer día, el secreto es ella, por las mañanas salgo a “matar dragones” y ella cuida “el palacio”.

Y el palacio está organizado a su gusto, la decoración es idea de ella, y me agrada que sus amigas siempre comenten cosas buenas de la imagen que presenta la casa, con su colección de chucherías que cuida como lo más valioso.

Muchas veces también presenta mal humor por cosas simples, pero todo es cuestión de entender lo que trata de decir, muchas veces el malestar solo requiere de una pequeña vuelta en el carro para admirar el paisaje y todo queda arreglado.

Podría agregar muchos datos, pero no tiene caso, lo que si afirmo es que la mujer de Tauro es digna de confianza absoluta, esto implica que pudiera estar equivocado, pero la honestidad es uno de sus atributos.

Los secretos tampoco son su fuerte, en general, gusta de poner sobre la mesa toda su historia, no sabe mentir y si lo hace, en cualquier momento dice su verdad, no es capaz de resistir una mentira por mucho tiempo.

Con lo escrito es más que suficiente para exaltar la figura de una mujer Tauro.

martes, 31 de mayo de 2011

Imaginar las bellas artes

hoy imaginamos

Por: Julio Torres
Cinco son las bellas artes conocidas como primarias, y a la fecha se sigue polemizando en función de que son muchas más las bellas artes e inclusive descalifican a algunas de ellas.
Se denominan bellas artes primarias por una razón muy sencilla, que para su manifestación no requieren de la ayuda de otra de esas bellas artes.
Música, danza, pintura, escultura y literatura, estas son las bellas artes primarias, porque para que cada una de ellas se manifieste, no requiere de al ayuda de ninguna otra.
La música por si misma, no necesita la danza, ni la pintura, tampoco la escultura ni la literatura, para manifestar toda la grandeza, emoción y placer que nos proporciona el conjunto de sonidos.
Sonidos organizados con armonía, ritmo y melodía que producen satisfacción e inclusive estimulan determinados órganos del cuerpo humano durante la ejecución de cada nota.
La música utiliza su propio lenguaje escrito, que desde luego se trata de un lenguaje universal, lo puede interpretar cualquier músico de cualquier país, ideología o idioma.
Considero que hablar de música en estos términos es un ejemplo claro de la autonomía de la música como bella arte, y lo mismo va a suceder con la danza, la segunda de las bellas artes primarias.
La danza tampoco requiere de la ayuda  de otra de las bellas artes, se puede ejecutar la danza sin siquiera escuchar sonido musical alguno, y un ejemplo de ello es la fabulosa danza del venado, originaria del estado de Sonora, México.
Un momento impresionante es la ejecución de esa danza, que hace quien representa al venado en los momentos previos a su captura o a su muerte, solo se escucha un silencio absoluto aunque sus movimientos firmes y ágiles producen gran  suspenso.
La pintura, en lienzo, mural o donde quiera que se encuentre, nos produce un goce especial no solo por los colores y la figura, sino por el mensaje que el autor quiere comunicar.
La escultura tampoco necesita de la ayuda de la pintura, ni de la danza ni de la música, la escultura por si sola expresa lo que el autor imaginó al ver una roca sin forma definida.
Es como la literatura, que inicialmente toma forma en la imaginación del autor, y a medida que va grabando cada letra, organiza palabras que describen eventos, que a su vez mueven la imaginación del lector.
Tampoco ha necesitado de la ayuda de las otras bellas artes, esa es pues, la razón por la que se denominan artes primarias, y tal vez la mejor forma de describir al resto de “las bellas artes” es definirlas como artes complejas.
Las que defino como artes complejas sí necesitan de la ayuda de una, varias o todas las bellas artes primarias.
Arquitectura, teatro, cine, radio, televisión e inclusive Internet, creo que adquieren categoría de bellas artes, pero su característica es que necesitan la ayuda de esas bellas artes primarias para lograr su manifestación.
Las bellas artes, hijas legítimas de los seres humanos, al servicio de la humanidad entera.

lunes, 30 de mayo de 2011

Imaginando el rechazo

hoy imaginamos

Por: Julio Torres

Rechazo y fracaso parecen sinónimos, sin embargo, se trata de conceptos distintos pero que resulta muy difícil separar, de tal suerte que podemos confundirnos con facilidad.

El interés y las expectativas que generamos por alcanzar el éxito, crea al mismo tiempo las condiciones necesarias para vivir el fracaso como algo negativo.

Cuando hablamos de la importancia de alcanzar el éxito, nuestro entorno se encarga de condicionar nuestro entender para ver el fracaso como algo negativo y nos impacta de manera emocional.

El fracaso está asociado al dolor, esto es, nos duele fracasar, y eso es lo que provoca el miedo y ese miedo al fracaso es solo que no estamos preparados para  experimentar el fracaso.

El miedo, tal como lo conocemos, tiene una función positiva, tal vez,  eso sea lo que nos permite ser prudentes para enfrentar situaciones delicadas.

En ciertos momentos el miedo es necesario, pero también puede convertirse en un gran enemigo, podemos comparar el efecto de una ola en la playa, benéfica o golpeadora.

Por algún lado leí una frase que dice que los cobardes mueren mil veces y los valientes mueren solo una vez.
Hay quien afirma que  cuando nacemos solo tenemos miedo a tropezar y caer, lo mismo que al ruido exagerado y cuando acumulamos años, también se incrementan los miedos.

Nuestros padres son los primeros que nos provocan esos miedos y se encargan de instalar aquellos miedos que nunca antes imaginamos, y nosotros los heredamos a nuestros hijos.

Concluimos entonces que el miedo al fracaso es lo que determina o impide alcanzar el éxito tan deseado a lo largo de nuestra vida.

La paradoja es que se nos exige lograr el éxito, pero al mismo tiempo nos enseñan a tener miedo al fracaso, entonces, el temor es lo que se convierte en el mayor enemigo.

Queda claro entonces que hemos asociado el dolor del fracaso al sentimiento de rechazo y entonces tratamos de evitar el dolor para obtener placer y eso es lo que impide el triunfo.

Si queremos alcanzar metas y cristalizar sueños, es necesario cambiar la percepción del fracaso y del rechazo y así contrarrestar el dolor.

Es por eso que la lucha consiste en cambiar el significado de las cosas, el miedo al fracaso debemos utilizarlo para lograr el éxito y de esa manera evitar el rechazo.

Todos los conceptos hasta ahora vertidos están dentro de nosotros y entonces, solo nosotros seremos capaces de erradicar o aceptar, y así abrir la puerta del éxito.

Nunca más debemos abrir la puerta al rechazo, nunca más el miedo con nombre y apellido, o sin ellos debemos permitir que se apoderen de nuestros sentimientos.

Nunca más el miedo, nunca más el complejo de inferioridad, nunca más los temores deben quedar delante de nosotros, solo la audacia y el valor por delante, pase lo que pase.