viernes, 26 de abril de 2013

Mundo deportivo

Hechos actuales y antiguos Hechos actuales y antiguos
Por: Julio Torres.
Las manifestaciones deportivas es un tema muy importante en la sociedad, me perece que es el compendio de disciplinas necesarias en toda sociedad que inclusive parece lograr un equilibrio social que funciona maravillosamente en todas las actividades del ser humano, como si se tratara de ese otro alimento que va a nutrir el concepto de alma de los participantes y que aunque ahora se premia con dinero o con metales valiosos, creo que debemos dar una exacta dimensión cuando se premiaba a los triunfadores con una corona de laurel.
Competir en carreras de velocidad, me parece una de las competencias más puras, es decir, que se ponen en juego todas las aptitudes humanas, desde el momento previo al arranque de la carrera el o los competidores deben mantener una tranquilidad a toda prueba, salir en falso perjudica al resto de los competidores y me parece que ese momento de control es el más importante, tal vez de ese momento dependa el triunfo o la derrota.
Los deportes personales como el atletismo, boxeo, lucha, natación y clavados y el resto de las disciplinas personales, es decir, las que solo requieren del esfuerzo personal del competidor parece que son las que obtienen mayores triunfos, también puede ocurrir lo mismo con el ciclismo en cierto modo, salvo que la competencia sea por equipos, pero lo dicho no implica una mala calificación, todo lo contrario, reciban todos los deportistas que han obtenido medallas mis felicitaciones y mi reconocimiento.
Las competencias olímpicas integraron deportes de grupo y el fútbol no podía quedar rezagado, en este momento es uno de los más famosos, tal vez no haya brillado como se esperaba y la razón puede ser el contrapeso que provoca el torneo mundial como el que se celebrará en Brasil el próximo año, y a diferencia de los deportistas que solo esperan obtener una medalla de oro, plata o bronce, los deportistas de conjunto tienen la posibilidad de recibir algún premio económico.
Existen deportes que sin participar en las olimpiadas su importancia es relevante, la competencia en lanchas de los recorridos por los ríos majestuosos implican un grado de dificultad, donde la vida de los participantes siempre está en juego, un descuido pequeño puede ser la diferencia entre el triunfo y el fracaso e inclusive entre la vida y la muerte, como lo es una carrera de autos o el lanzamiento en paracaídas o las carreras en motocicleta por caminos difíciles.
Pareciera que el ser humano es un ente de retos, toda su vida está enfrentando retos de distintas disciplinas y conseguir el triunfo es parte de su personalidad, es parte de su objetivo de vida y no siempre consigue lo que busca, pero un triunfo de cualquier magnitud parece imprimir en su ser el gran deseo de vivir, el gran deseo de triunfar, el gran deseo de sobresalir, de ser el mejor entre sus iguales, de obtener el reconocimiento de sus congéneres.
Desde este modesto articulo, me permito enviar una felicitación a todos los deportistas del mundo, cada uno con su propio triunfo o quizás como alguien lo dijo alguna vez:
“Lo importante no es ganar sino competir” pero que maravilloso es el competir y ganar y no necesariamente en la primera competencia, debemos comprender que el triunfo en todos los ordenes de la vida nunca llegara al primer intento, siempre debemos practicar una y otra vez y las veces que sean necesarias hasta que finalmente se obtenga el triunfo en este mundo deportivo que se presenta ante nosotros con la filosofía que fue creado por los griegos hace ya muchos, muchos años.

jueves, 25 de abril de 2013

Una sonrisa una estrella

Hechos actuales y antiguos

Por: Julio Torres.
Una mañana de domingo, ingreso a la recepción de un restaurante que se encontraba muy concurrido y el posible tiempo de espera indicaba que el día no sería tan feliz como lo deseaba, luego un niño que jugueteaba en el recinto, de manera accidental derramó un líquido sobre la ropa que decidí vestir ese día, casualmente era la primera vez que la usaba, desde luego que los familiares de dicho niño se disculparon cumplidamente  pero tampoco lograban decidir que hacer ante el conflicto que se había iniciado.
El niño se acercó a mi con una sonrisa que trataba de decir muchas cosas pero en realidad era una sonrisa que interpreté como una disculpa, era un lenguaje que a pesar de mi edad nunca antes percibí algo parecido, luego, con la sonrisa que nunca desapareció de su cara, sin entender, me encontraba ante un evento más allá de lo conocido pues tampoco encontraba alguna forma de exigir la reparación del daño, posiblemente llegaron a mi mente un buen número de palabras que pude haber pronunciado y sin embargo ninguna de ellas logró ser pronunciada.
La familia era un tanto numerosa y yo estaba solo, en ese momento la persona de la recepción les avisa que la mesa está lista y el jefe de familia me invita a su mesa como un acto de reparación del daño y el resto de los familiares se agregó a la invitación, pero entonces el niño causante de esa nueva relación “amistosa”, muestra una vez más lo mejor de él, su sonrisa franca y sencilla que no hubo más remedio que aceptar la invitación.
Recuerdo que en el camino hacia la mesa reservada pude percibir que una buena cantidad de comensales no mostraba evidentemente una actitud de felicidad, más parecía que estaban en ese lugar por compromiso y de ninguna manera con el objetivo de disfrutar esa mañana esplendorosa, o por lo menos eso percibí cuando salí de casa y debo admitir que en ese momento el percance sufrido parecía haberse diluido.
Una vez instalados a la mesa la conversación se centró en los alimentos que solicitaba cada miembro de esa bendita familia, si, no me equivoqué, bendita familia que sin palabras me dijo que eran muy felices y que trataban de obsequiarme un poco de su felicidad, que seguramente mi actitud mostraba que me hacía falta, tal vez no estaban errados, el asunto es que en verdad ese día aunque apreciaba el esplendor de la mañana, no me sentía del todo feliz.
El tiempo que permanecí en segundo termino me recordó que: mantener un estado permanente de felicidad solo requiere dos cosas: tener experiencias nuevas que supongan cambios positivos y apreciar lo que tenemos en lugar de desear muchas cosas, la felicidad no consiste en obtener lo que deseamos sino en valorar lo que tenemos, de manera que una sonrisa me indicó el momento real que estaba viviendo y como un impacto de misil desconocido me preguntó: ¿Eres feliz?
El desayuno se llevó a cabo en un marco de gran alegría y fraternidad, parecía que nos conocíamos desde mucho tiempo atrás y de vez en vez, miraba a mi alrededor y como evento inducido, solo percibía sonrisas a un lado y otro, esa mañana supongo, ha sido una de las más felices de mi vida y debo declarar que a partir de ese momento, me temo que conseguí una nueva familia, lo cual me es placentero infinitamente.
En algún lugar leí que ser feliz alarga la vida porque evita las enfermedades, la felicidad nos vuelve propensos a escoger un estilo de vida saludable, creo que es tiempo de voltear a ver la sonrisa infantil, porque esa sonrisa permanece ajena a las pasiones, vicios, envidias y demás ideas que nos inculcan desde temprana edad de manera inocente los aparatos sociales que nos rodean, una sonrisa es una estrella o una estrella es una sonrisa.