sábado, 17 de septiembre de 2011

¿Como puede ser la felicidad?

La imaginación es lo más valioso que no ha sido entregado desde el momento en que entramos a este maravilloso mundo, ya que con ella podemos hacer cualquier cosa.

Dos o tres veces en mi vida se ha frustrado un viaje a Madrid por causas totalmente imponderables, el hecho es que en cincuenta años no he podido hacer ese viaje.

La ilusión de viajar a Madrid ahora lo comento como una anécdota un tanto graciosa, pues como mi apellido es Alcalá, cuando he planeado el viaje e inclusive lo he pagado solo le digo a parientes y amigos que voy a Madrid porque quiero ver como se encuentra mi puerta.

Tal vez la primera vez que intenté el viaje, al cancelarse por cuestiones de trabajo, sentí una especie de frustración, pero fue superada en poco tiempo, quizás la solución fue sencilla porque mi edad era de unos 20 años.

La segunda, se debió a un accidente en mi automóvil, donde resultamos todos los ocupantes muy lastimados, a tal grado que estuvimos fuera de circulación por algunos meses y un gran amigo fue incapacitado por dos años.

La tercera vez pensé que el fantasma que impedía ese viaje, ya había desaparecido y resulta que mi esposa presenta un cuadro grave de matriz y nuevamente se cancela el viaje.

He querido contar esto porque supongo que ese viaje nunca se va a realizar, entonces he hecho acopio de cuanta información llega a mis manos sobre “mi puerta” que ya la quiero más que muchos españoles, supongo.

Alguien dijo que la imaginación es la parte más importante de la vida y que sin imaginación es como si nada fuéramos, es decir, que casi nada valemos.

Es posible que tenga razón quien así lo declara, ante las circunstancias que han impedido mi viaje a revisar la puerta de Alcalá, muchas veces por medio de la imaginación, le aseguro que he estado allí, no que importa que piense que estoy desvariando.

Tal vez solo haya sido un sueño, tampoco importa, le aseguro que no entiendo la razón por la que casi es una obsesión estar en esa puerta, las fotografías que tengo en mi escritorio me parecen excelentes, puede ser que se han quedado grabadas en mi mente y eso sea lo que alimenta mi obsesión.

Una vez escuché que la imaginación es tan grande que con ella todo se puede lograr y creo que hay razón de sobra, muchas veces cuando surge el comentario de la Puerta de Alcalá, me dicen que miento cuando aseguro que nunca he estado en ese lugar.

Creo que lo más importante es que desde hace muchos años he aprendido a valorar o a ver las cosas desde un punto de vista que quiero definir como filosófico, vamos, que poco importa si algún día estaré en ese lugar, he aprendido a vivirlo en la imaginación.

Afirmo entonces que la felicidad está donde deseamos que esté, cuantas veces escuchamos a personas que se quejan de no conocer la felicidad porque alguien lo impide.

En este momento declaro que mi felicidad está ahora conmigo, porque yo he querido ser feliz y así lo he decretado desde hace muchos años, seguiré imaginando “mi puerta”.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Soñar, fantasear e imaginar

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz. ¡Vida nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

Lo anterior es el final del poema de Amado Nervo, donde hace alarde de su imaginación creadora, con lo que demuestra que el ser humano tiene como tarea principal ejercer el arte de la imaginación.

Cierto es que soñar, fantasear e imaginar puede sonar vacío, sin embargo ese arte de imaginar es lo que distingue al ser humano del resto de las especies, o por lo menos eso es lo que creo.

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida, porque nunca me diste ni esperanza fallida, ni trabajos injustos, ni pena inmerecida.

No es difícil imaginar el estado de ánimo que experimentaba el autor en el momento en que este poema estaba naciendo en su imaginación, ya que acepta nunca haber recibido trabajo injusto.

Acepta que las penas vividas estuvieron a la altura de sus culpas, nada había que reclamar, aceptaba totalmente lo que le había tocado vivir y lo aceptaba con valor.

Esta consciente que al final de su camino en esta vida, él fue arquitecto de su propio destino, aprecio lo difícil que debió ser aceptar que el final estaba cerca, que nada se podía hacer al respecto.

Hallé sin duda largas noches de mis penas; mas no me prometiste tú solo noches buenas; y en cambio tuve algunas santamente serenas.

Imaginar y crear se traduce en representar en la mente algo que no está presente, puede entenderse como inventar y poner el acento en el carácter fantasioso de la acción, incidiendo en la idea de representar algo que no existe.

Que si extraje la miel o la hiel de las cosas, fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas: Cuando planté rosales, coseché siempre rosas.

Hermoso trabajo de imaginación nos presenta el autor de este poema, aparentemente se culpa de lo malo que pudo haber hecho en su vida, pero exalta al mismo tiempo las cosas buenas que le ocurrieron.

Una gran lección nos entrega Amado Nervo por medio de su pensamiento, me parece que fue un verdadero maestro en el arte de imaginar y en ningún momento deja entrever las cosas malas que le hubieren ocurrido.

En otra parte de su poema afirma: A mis lozanías va a seguir el invierno: ¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Que maravilloso debe ser imaginar el final, pero así, como lo hizo Amado Nervo, haciendo uso de toda su imaginación, de toda su fantasía de todos sus sueños.

¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

martes, 13 de septiembre de 2011

Imagina un viaje

Imagina que andamos por la vida cargando el peso de nuestros propios conflictos e imagina que encontramos la forma de liberarnos de ellos y de ciertos sentimientos negativos, imagina que podemos hacerlo con la misma facilidad con la que nos desprendemos de algo que no usamos.

Muchas veces la vida nos resulta muy pesada como si permanentemente cargáramos un equipaje muy pesado y sobre los hombros, es lo que acumulamos conforme avanzamos en edad y que no sabemos que hacer con tanta cosa inútil que agregamos al bagaje,

Algunas personas se levantan por la mañana y antes de comenzar el día cargan en su propia maleta sus angustias, sus penas, van acomodando en los espacios vacíos algunos recuerdos negativos por si hicieran falta.

Algunos elementos de culpa, recuerdos acumulados de miedo al fracaso y no importa que a cada momento el peso específico se incremente, seguimos buscando cargas que agregar a la maleta que cada día se hace más vieja.

Para no perder la costumbre, buscamos espacios libres aunque sean pequeños y en ese lugar guardamos las dudas del futuro junto con los temores del presente y algunos malos tratos de los que cuesta mucho trabajo olvidar.

La valija se cierra con dificultad se coloca sobre los hombros y a cargarla todo el día y nadie puede ayudar, lo que pasa es que nadie sabe que cargamos ese enorme peso.

Lo curioso del caso es que la valija se abre y se cierra todos los días y se agregan algunos gramos o kilos que hacen la hacen más y más pesada, llega el fin de semana e intentamos reducir la carga y todo parece inútil.

La llegada del fin de año, cargada de sentimiento de culpa incrementa los propósitos con muy buena voluntad, sin embargo, la valija sigue con una tremenda carga que no veo como se puede aligerar.

Lo malo es que muchas personas no saben como aligerar la carga y el resultado es que cuando ya no pueden soportar el peso, lo que causa que el cuerpo resulte lastimado y muchas veces de manera irreversible.

Cada día nuestro cuerpo nos está mandando señales que nunca tomamos en cuenta, casi gritando nos dice que ya no soporta la tremenda carga que le hemos obligado a soportar y nuestros oídos siguen sordos.

Lo importante es saber cuando decir: Ya basta, no más carga inútil, no más resentimientos, no más envidias, no más culpas y no más no más, hasta que la valija quede vacía.

Siempre existe un momento mágico que nos permite descubrir que es lo que hemos estado cargando en la valija, de ello habla la filosofía que siempre busca la verdad.

Para que cargar miedos y fracasos, para que dudar del porvenir, carguemos proyectos, ideas, esperanzas de triunfo y buenos propósitos, esos no pesan, hasta podemos caminar jugueteando la valija.

Esa es la razón por la cual muchas personas ven la vida color rosa, son personas que ríen hasta llorar pero de alegría, lo que pasa es que esas personas saben exactamente que y cuanto es lo que deben o pueden cargar en la valija.

Ese es el mejor viaje, cuando sabemos exactamente lo que debemos cargar en la valija de la vida.