miércoles, 23 de noviembre de 2011

Cortés a punto de morir

Durante los sucesos de 1521 en la conquista de Tenochtitlán, existieron momentos en los que Hernán Cortés estuvo a punto de morir como lo han descrito los historiadores en todos los tiempos.

Es un hecho que la muerte de Hernán Cortés hubiera puesto fin a la conquista española, el riesgo más grande ocurrió el 30 de junio de 1520, como lo narra Bernal Díaz del castillo, en la llamada “noche triste” donde salvó su vida gracias al sacrificio de uno de sus hombres.

Ese día sus indígenas aliados se retiraron con bajas considerables y aunque eventualmente volvieron a reunirse, los historiadores coinciden en que de haber contado con esa ayuda, el mermado ejército de Cortés no tenía ninguna oportunidad de enfrentar a los aztecas que le perseguían.

Si las cosas hubieran resultado de otro modo, seguramente que Cortés hubiera sido capturado y sacrificado sin remedio, dando por resultado el gran fracaso y el sueño de La nueva España habría sido eso, solo un sueño.

Resulta difícil suponer un nuevo levantamiento por parte de los supervivientes españoles, es posible que con el retraso lógico de las noticias del fracaso que conservadoramente llegarían a los reyes de España con más de dos semanas de retraso fuera difícil tomar una decisión inmediata.

Al cuantificar las bajas humanas y las pérdidas económicas, tomar medidas para una nueva incursión además de costosa en dinero y hombres, el triunfo nada ni nadie lo podían garantizar.

Con la derrota de Cortés, el poder político de los aztecas se habría incrementado considerablemente, además, para entonces, el conocimiento de las armas de fuego que les fue comunicados por los prisioneros, sería una realidad.

Considerando además las tácticas de guerra aprendidas y la nueva arma con la cría de caballos, su economía avanzaría importantemente con la explotación de la lana de borrego y la metalurgia aprendida.
Reintentar la conquista sería un proyecto destinado al fracaso, pues ahora encontrarían una Tenochtitlán relativamente más unida, más preparada y más poderosa.

La muerte prematura de Hernán Cortés hubiera causado la perdida de la oportunidad de oro y la conquista de América no se hubiera hecho realidad, posiblemente las colonias inglesas en el norte, no habrían de prosperar como lo hicieron.

Considero que Hernán Cortés demostró en su tiempo ser un gran estratega, que inclusive teniendo en contra a los mismos españoles, como fue el caso de Pánfilo de Narváez que se dirigía a Tenochtitlán con la finalidad de desplazar lo en la conquista.

Coincido con muchos autores en el sentido de que si Cortés hubiera fracasado, esta región sería otra cosa, no sé si mejor o peor, eso habría que tratarlo en otro reportaje, creo que es importante exaltar el trabajo de los seres que han nacido con el compromiso de trascender.

Pasarán años y años y el tema seguirá estando en la mesa de la discusión, lo que no se puede esconder es la grandiosidad alcanzada por La Nueva España, gracias a todos los actores de esa época tal lejana y tan cercana a la vez.

Del medio día a la media noche

Con esta frase resulta más sencillo comprender la manera de distribuir el tiempo que se debe utilizar para el trabajo, en realidad nos resulta complejo distribuir nuestro tiempo y siempre estamos desesperados por cumplir con todos los compromisos.

Del medio día a la media noche significa que la mitad del día está destinado a las actividades productivas, tanto al trabajo como al estudio y tal parece que es justo el tiempo necesario que se distribuye entre el descanso y el sueño.

Cuando una persona es capaz de distribuir su tiempo a lo largo del día, es el principio del éxito en cualquier actividad que emprenda, si un sistema como el que describo se aplicara dentro del aparato legislativo, la entrega de resultados sería estupenda.

En el mundo entero se está produciendo un fenómeno muy interesante pues, mientras en los años anteriores en las grandes ciudades, se intentó construir complejos de vivienda en los suburbios, con el propósito de conseguir un desalojo de gente en las grandes ciudades.

El argumento fue válido en su momento, la gente que desarrollaba actividad de trabajo en la gran ciudad, al regresar a casa ubicada en los suburbios, vivían con la idea de haber conseguido disfrutar de los beneficios de la ciudad y el mismo día disfrutar el campo.

El fenómeno que se presenta en la actualidad es que los arquitectos han cambiado radicalmente de opinión, y creo que existe una muy buena razón, se han dado cuenta que resulta más económico construir hacia arriba, es decir, el objetivo es ahora levantar grandes edificios.

El resultado es que los habitantes de las ciudades son más cuidadosos, sus departamentos requieren de menos energía en el calor y en el frío y lo más importante, no tienen necesidad de utilizar el automóvil, lo cual disminuye el efecto invernadero.

Un habitante de los suburbios que labora en la gran ciudad, invierte más de 5 horas en transportarse en ambos sentidos, esto implica que de las doce horas destinadas  a la actividad productiva, se deducirán por lo menos tres al trabajo y dos al sueño.

En uno u otro sentido, el problema es crítico, o se deteriora el gusto por el trabajo o el gusto por el descanso, además del conflicto familiar que resulta de ese ritmo de vida que por donde quiera que se vea, incide directamente en el seno familiar.

Después de lo visto, entonces, queda sin efecto el título de este reportaje, “del medio día a la media noche” y quizá debemos remarcar que se trata solo de un concepto, pues, el medio día no necesariamente inicia por la mañana.

Del medio día a la media noche es válido si hablamos de comenzar el medio día a las 6 de la tarde y terminar a las 6 de la mañana o iniciarlo a las 6 de la mañana, el caso es que debemos cumplir con esas doce horas distribuidas de la mejor manera.

El punto importante es que, tratemos de hacer efectivo el principio “del medio día a la media noche” y lo acomodemos en nuestras actividades de la mejor manera, con el fin de que resulten productivas exitosamente.