miércoles, 23 de abril de 2014

Propósito y meta

Hechos actuales y antiguos
Propósito y meta

¿Por qué, nos es tan importante definir cuál es el propósito de nuestra propia vida?

Un propósito nos da una orientación durante las tormentas de la vida, en los momentos de crisis y cuando la base de nuestra vida material, se estremece por acontecimientos que nos afectan emocionalmente, pero, un propósito nos acerca en forma gradual a la realización de nuestros ideales, aumentando así nuestro amor propio. Un propósito nos motiva, nos orienta cuando despertamos por la mañana, la razón más importante de tener nuestro propio propósito en la vida, es que se despiertan los poderes creativos de nuestra mente, lo que nos permite avanzar hacia la consecución de nuestros ideales.

En el proceso de definir el propósito de nuestra vida, resulta muy importante evitar el uso de definiciones que limiten el desarrollo, esto sucede cuando confundimos el término propósito con la palabra meta, diferenciar entre propósito y meta es muy importante, un propósito es depender de aquello que es actual, las metas son temporales, como peldaños en la escalera del desarrollo hacia el propósito de la vida, nuestras metas deben estar armonizadas con nuestro propósito en la vida, las metas son dinámicas, en determinado momento y en ciertas circunstancias hacen lo mejor de nuestra existencia.

El caso de una joven mujer que considera que el propósito de su vida es ser una excelente madre y esposa, es un excelente ejemplo en el que se confunde el propósito de la vida con las metas porque, asumir el papel de esposa y madre es una meta, no un propósito. Esto se hará evidente cuando sus hijos crezcan y dejen el hogar; entonces su vida entera cambiará y tomará mucho tiempo orientar su vida y encuentre un nuevo propósito y nuevas metas que le ayuden
a continuar madurando.

El propósito de su vida puede impedir su desarrollo si usted tiene un concepto negativo sobre usted mismo, a veces comienza con la suposición de que es “mala” persona y tiene que llegar a ser “buena”, aún más radicales son aquellas personas que desean ser “perfectas”, en ambos casos está presente un elemento destructivo que psicológica mente es perjudicial y como consecuencia, cada vez que piensan en establecer un propósito dan una sugerencia negativa a la mente afirmando: “Yo soy malo”, yo soy imperfecto.

Cada individuo es ya un alma perfecta, los únicos elementos que podrían impedir la manifestación perfecta del ser, son el nivel de nuestra mente material y el de nuestros sentidos, nuestras propias inhibiciones, la desfavorable imagen que tenemos de nosotros mismos, nuestras ideas falsas sobre nosotros mismos y sobre el mundo, son barreras que impiden la manifestación de nuestra perfección, entonces, creo que usaremos una analogía, espero que con ella resulte sencilla la siguiente exposición:

Nosotros somos como una lámpara, que presenta una sombra causada porque el vidrio está sucio a su alrededor, como la esencia de la lámpara es la luz; ésta es pura y perfecta, pero debido a las impurezas que tiene en su estructura, el vidrio sucio, no permite que la luz brille en toda su pureza y poder. La única cosa que tenemos que hacer al tratar de manifestar toda la maestría, la pureza y perfección del ser, es purificar químicamente el vidrio, usando los poderes creativos de la mente, y con ello, eliminar las inhibiciones y barreras mentales, podremos crear una vida bella y armoniosa como nuestra herencia
legitima.

Una actitud amorosa y positiva sobre nosotros mismos nos ayudará a orientar en una forma dinámica nuestros propósitos en la vida, no es el llegar a ser “perfectos” o “buenos” el propósito buscado, porque ya somos perfectos y buenos. ¿Cómo puede definir usted su propio propósito en la vida? ¡Empiece a considerar ahora cuáles son sus ideales! Anote tantos propósitos como le sea posible. Deje que su mente reflexione profundamente en lo que usted considera que son sus propósitos personales. Escriba en forma específica aquellos propósitos que lo llevarán adelante, sin límites. Deje que su imaginación experimente el proceso del desarrollo de sus propósitos, sienta que la energía se une a cada uno de ellos.

Cuando su lista de propósitos esté completa, seleccione uno, el que considere que lo representa mejor. Anótelo donde pueda verlo todos los días. Llévelo consigo escrito en una tarjeta. Déjelo que se sumerja en su mente hasta que se convierta en una parte integral de usted. De hoy en adelante, cuando planifique sus metas anuales, mensuales o diarias, pregúntese a sí mismo: “¿Está esta meta en armonía con mis propósitos en la vida? Esto eliminará las metas
conflictivas u objetivas de su vida.


¡Defina su propósito en la vida y permítase creer ilimitadamente, hasta alcanzar el ideal que ha establecido como propio.

lunes, 21 de abril de 2014

Hasta que la muerte nos separe

Hechos actuales y antiguos

Hasta que la muerte nos separe

Muchos son los discursos que se emiten ante la relación matrimonial, a menudo se ha dicho que el éxito en el matrimonio de debe a la armonía en todos los niveles de la existencia humana, es decir, en el físico, el mental y el espiritual, sin embargo, en contra de lo que muchos dicen, la felicidad marital no se basa en la atracción de los opuestos, más bien, en la combinación de los atributos complementarios de cada uno de los cónyuges, en otras palabras, marido y mujer deben tener un punto de vista similar, una meta en común y cada uno debe contribuir con sus esfuerzos en una forma complementaria.

Cuando el esposo y la esposa tienen puntos de vista incompatibles o persiguen metas opuestas, se presenta la discordancia, la amargura, la aspereza y el odio toma el lugar del amor y la dulzura, todo comienza cuando de manera errónea se afirma que los matrimonios exitosos “se hace en el cielo” o secreta e inconscientemente, están de acuerdo con el concepto de “los compañeros del alma”, de manera que, sin tomar en cuenta la etiqueta que se le imponga, se declara que si el matrimonio es “bueno”, entonces, “todo saldrá bien”.

Prevalece entonces el punto de vista de que los matrimonios “simplemente suceden”; que estos matrimonios no requieren ningún esfuerzo de parte de las personas involucradas y claro, con semejante enfoque del matrimonio, no sorprenderá que tan pronto surge un problema, se asuma automáticamente que debe existir algo malo, la realidad es que un matrimonio en crisis debe ser considerado, en primer lugar, como un matrimonio equivocado, recordemos que nada sucede sin que exista una causa.

Una esposa puede haber llegado al matrimonio con la esperanza secreta de que después de un tiempo “razonable” ella y su esposo habrían logrado alguna meta específica, o como ocurre muchas veces, a medida que el matrimonio progresa, las esperanzas de uno, del otro o de ambos compañeros, se tornan diferentes de lo que originalmente se pensó o de lo que se había acordado, en cualquier caso, la simple verdad es que la frustración absoluta de no ver realizadas las esperanzas, es lo que rompe la comunicación y, eventualmente, rompe la felicidad.

La experiencia ha demostrado que los matrimonios infelices pueden enmendarse, simplemente introduciendo “buena voluntad” dentro del vínculo, pero esa buena voluntad debe ser aportada por ambos, el esposo y la esposa, y frecuentemente se manifiesta como “paciencia”, “franqueza” y un profundo compromiso a contribuir a la felicidad y al bienestar mutuo, en resumen, esposo y esposa se dedican al “ideal” de lo que es un matrimonio feliz y se preparan a trabajar juntos en la búsqueda de ese fin.

Existen situaciones en las que uno de los cónyuges no está dispuesto a invertir la clase de energía que se necesita en la solución de los conflictos y desacuerdos que invariablemente surgen dentro del matrimonio, no se percata que la infelicidad ya sea dentro o fuera del matrimonio, es una señal de intolerancia, pues, la falta de armonía se considera un reto, una oportunidad, como oportunidad de conocer mejor “el ser” a través de una comprensión apropiada de las causas de su dolor y sufrimiento y no piensa que a pesar de todo, si el sufrimiento llega a ser insoportable, entonces puede ser más prudente disolver el matrimonio.

Sin embargo, la simple disolución del matrimonio no equivale a resolver las causas del problema que condujo a la destrucción del vínculo, una y otra vez las personas divorciadas acaban casándose con otras de carácter similar al del primer cónyuge y enfrentándose con los mismos problemas que condujeron al divorcio anterior, claro que es bueno hacer un análisis final, la intolerancia es con regularidad un reflejo de la falta de armonía que existe dentro de nosotros mismos.


Si actualmente está experimentando incompatibilidad en su matrimonio, le recomiendo visualice una solución imparcial del problema, es muy positivo visualizar que ambos, usted y su cónyuge, están felices y contentos juntos, repita su visualización tantas veces como lo considere necesario y trate de estar receptivo a las impresiones e impulsos de su ser interno como el maestro que todos llevamos

internamente, y esas impresiones e impulsos le señalarán el camino en cuanto a lo que debe hacer en la obtención de ese estado de felicidad y bienestar que usted desea, y por qué no, hasta que la muerte los separe.