viernes, 16 de agosto de 2013

Astrología, zodíaco y horóscopo

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Tratar de comprender cómo nació el zodiaco requiere impregnarse de la mentalidad del hombre de la antigüedad, que consideraba la naturaleza, el cielo y la tierra como un gran libro abierto, cuyos signos debía aprender a interpretar. El zodiaco es un círculo de 360 grados, compuesto de 12 sectores iguales de 30 grados cada uno denominado: Casas de los 12 signos astrológicos.
Los hombres de la antigüedad imaginaron un círculo ficticio de gran perfección colocado alrededor de la tierra o más bien dicho, de este planeta tierra, de esa representación imaginaron la colocación de los planetas, como podemos ver, nada es imposible en el ser humano, hoy todo lo vemos con naturalidad impresionante gracias a la tecnología, pero hace miles de años creo que nos cuesta trabajo imaginar todo lo que hicieron y dejarlo como legado a las generaciones presentes.
Con el trabajo de nuestros antepasados hoy comprendemos que cada signo del zodiaco, está situado dentro de uno de los doce sectores señalados conforme a un orden cronológico, establecido por el ritmo de las estaciones y por los ciclos del sol y de la luna, quienes observaron y midieron esos movimientos repetitivos y relativamente inmutables concluyeron con la creación del o los calendarios conocidos así como los relojes del mundo antiguo.
El zodiaco es una tabla de coordenadas y un instrumento de medidas de observación de los fenómenos celestes que entendemos como naturaleza del planeta, luego agruparon sectores de tres en tres hasta completar cuatro grupos que conocemos como las estaciones del año: Primavera, verano otoño e invierno, de ese modo elaboraron un mapa celeste como si fuera una fotografía actual.
El zodiaco entonces está formado por un círculo perfecto  de 360 grados que rodea a la tierra y nos ofrece una visión panorámica del cielo, esto significa que estudiaron el cielo visible y el que se encuentra en el hemisferio opuesto, hay quien dice que el astrólogo actúa como si tuviera un sexto sentido, se sabe inclusive que como un equipo, un astrólogo observaba el día y otro la noche y de esa manera relacionaban sus descubrimientos.
Por otro lado se puede asegurar que el zodiaco no existe ya que si levantamos la cabeza y miramos el cielo a cualquier hora del día o de la noche, no veremos zodiaco alguno, pero con la tecnología de este siglo observamos con mucha precisión el desplazamiento de los astros, que maravilloso entonces ha sido el legado de nuestros antepasados en esta materia con sus conocimientos “empíricos” pero bastante precisos de acuerdo con los descubrimientos contemporáneos.
Astrólogos y astrónomos enfrentan a menudo cierta controversia basados en la estructura misma del zodiaco por su posible falta de rigor científico, cierto es que los astrónomos evitan dar valor a los signos del zodiaco porque no están situados en un lugar preciso, de hecho nada es inmutable bajo la bóveda celeste, el punto de partida del zodiaco de la antigüedad ya no tiene correspondencia exacta con el día de hoy, existe diferencia de algunos grados, sin embargo, ello no debe conducirnos a replantear los fundamentos básicos del zodiaco ni el sistema astrológico creado por nuestros predecesores.
Son muchos los datos que los antiguos observadores nos han entregado como herencia de trabajo, por lo que resulta conveniente adoptarlo como herramienta útil de observación sobre el desplazamiento de los astros y averiguar su ubicación en un momento dado y a pesar de las inseguridades, motivo de las controversias entre astrólogos y astrónomos existen muchos datos, muchos fenómenos que los astrólogos han descubierto y aunque la astrología dicen que no admite el método científico, me propongo a partir de este reportaje enumerar y analizar una serie de fenómenos astrológicos que mi sentido común impide ignorarlos.
En los próximos reportajes, espero me siga ya que examinaremos juntos, las influencias  significativas en el carácter y la manera de conducirse en la vida de los personajes famosos y no tanto, que sirvan como punto de referencia a la hora de socializar en todas las actividades de nuestra vida cotidiana.
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martes, 13 de agosto de 2013

Comprar vender o negociar

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Negociar o simplemente vender algo siempre antepondrá el mismo objetivo, lograr que alguien compre lo que pretendemos “vender”, es por eso que hoy me propongo vender algo, hoy quiero vender el futuro de los niños, ese futuro, del que dependerán sus acciones, ese mundo que les va a tocar vivir, por eso le pregunto a usted: ¿Le gustaría regresar a su niñez?
Comprar, vender o negociar son tres cosas que los niños pueden enseñar al adulto de manera simple, de manera sencilla, permanecer contentos sin motivo aparente, a estar siempre ocupados en algo y dispuestos a exigir algo con toda la fuerza que cada situación exija, además de practicar la tolerancia de manera libre por medio de las buenas costumbres.
Algo que el niño pareciera aprender de manera automática es a preguntar todo, a cuestionar todo, a dudar de todo ya que siempre compra, vende o negocia una idea pues se sabe libre, hace lo que piensa que debe hacer, come cuando tiene hambre, juega cuando encuentra lo que en su imaginación puede ser un auto, un avión o un súper hombre que todo lo resuelve de manera conveniente, sabe que mamá permanece a la expectativa de su sueño o deseo.
El medio conveniente que forma buenos niños es resultante de la manera en que logramos hacerlos felices en este momento, las leyes naturales o divinas, como usted lo entienda dicen que los niños son el recurso más importante del mundo y la mejor esperanza en el futuro, tal vez deba decirlo de otra manera, ellos diseñarán bien las cosas que nosotros hicimos mal.
Alguien dijo: “Si Dios te premia regalándote un hijo, trata de que hasta los 10 años te tema, hasta los veinte te respete y que te quiera hasta que mueras, pues, cuando quieras creer en alguien, lo mejor es creer en ti, realizando todo aquello que realmente deseas, es importante comprender que el triunfo en la vida no es llegar a tener fama, es lograr ser feliz realizando lo que en verdad  anhelas.
Comprar, vender o negociar pareciera el objetivo de la vida, en todo momento compramos o vendemos algo, una idea, un concepto y hasta lo que sirve y lo que no, esa es la negociación es posible que lo que tengo ya no tenga utilidad en mis proyectos, pero pueden servir a otros amigos o conocidos, lo importante es negociar.
Hoy recuerdo que dos de mis hijos varones eran tan distintos en su niñez que en su momento no comprendía lo acontecido, uno de ellos era bastante derrochador, cuánto dinero le llegaba, el mismo que gastaba de inmediato y el otro guardaba la mayor parte, de manera que siempre estaba dispuesto a negociar con su hermano algunas monedas, claro, mediante “el interés” respectivo, hoy en día ya es todo un hombre exitoso económicamente y aunque el otro también es exitoso la diferencia es que uno tiene su propio negocio y el otro un excelente empleo.
Como desde jóvenes fueron muy independientes creo que no hubo tiempo de contaminarlos con ideas fanáticas o inductivas que desvirtuaran su personalidad, consideré que ellos debían encontrar su camino con entera libertad sin influencia de ninguna especie y parece que no estuve equivocado, tal vez negociamos adecuadamente su vida futura o les vendí una manera de pensar adecuada, o compraron una forma de vida con la materia prima de su mamá.
Supongo que una práctica adecuada es dejar que los niños muestren su inteligencia con rectitud, valor y prudencia, de esa forma nos pueden sorprender con su espíritu de filantropía que tanta falta hace en la sociedad actual, sugiero entonces que cuidemos con nuestras acciones grabar en la mente de todo niño, elementos contaminantes que impidan negociaciones positivas que empañen la vida feliz a que tienen derecho por mandato divino.
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