Esta es una pregunta habitual en un niño
de al menos tres años de edad, y la respuesta que cada padre inventa, no
siempre es convincente, sin embargo, los niños muestran una inteligencia
superior a nosotros al no cuestionar nada.
Un cuento muy antiguo refiere que el mar
termina en la cabeza de la tortuga, que es la que mantiene la tierra como la
vemos, y es que, debieron existir tiempos en los que nadie sabía cómo era el
mundo que tenía ante sus ojos.
A l fecha todo el conocimiento lo tenemos
al alcance de un dedo, en efecto, solo se necesita un dedo para saber y
entender que el mundo no es plano, sino que es como una esfera y que lo que
conocemos como mundo, es parte de un inmenso universo.
La imaginación no alcanza a deducir y
mucho menos a explicar cómo es nuestro universo, tal vez esa sea la razón por
cual las religiones han capturado a los seres humanos con la promesa de la vida
eterna, con castigos y premios.
La religiosidad y la permanente búsqueda
espiritual de la humanidad han dado a diversos sitios y construcciones un
carácter místico y trascendente donde asoma lo divino.
Los cultos y creencias pasadas y
presentes se caracterizan por la distinción de espacios sagrados, lo sagrado
suele vincularse con el culto a la divinidad y la intensión de propiciar su
favor o simpatía con el creyente.
Puede hablarse de personas sagradas o
intermediarios entre los creyentes y la divinidad, pero, hasta se hacen
montajes especiales y fastuosos con lo que logran convencer a todo creyente que
esté dispuesto a dar fe de la verdad predicada.
Muchos de los hechos que se encuentran
documentados de tiempos remotos, indudablemente que han sido escritos
básicamente por enterados religiosos, y se han aprovechado de eso en la
convocatoria de adeptos que enriquecen sus arcas.