martes, 1 de mayo de 2012

Prueba simple

Hechos actuales y antiguos

Por: Julio Torres:
Cuando algún familiar cercano o un amigo muere de cualquier manera, no es necesario que sea trágicamente, siempre llega a nosotros una especie de pregunta: ¿Qué hace que una persona tenga vida o no la tenga? Y un comentario común parece ser que al ver el cadáver de alguien conocido hasta parece que esperamos que de momento comience a hablar.
Me propongo en este artículo buscar esa diferencia desde el punto de vista empírico, pero con algunos soportes científicos y parapsicológicos, para ello sugiero que imaginemos dos columnas, una titulada “material” y la otra “inmaterial” y que esto nos permita encontrar diferencias adecuadas que nos induzcan a respuestas creíbles.
Supongamos que frente a nosotros están dos camas, en una  vemos acostado a un hombre de unos 30 años, tés blanca y vestido normalmente como cuando duerme y en efecto, parece que está dormido, y en la otra cama se encuentra otro hombre de las mismas características y vestido igual que el anterior que también parece estar dormido.
Nos acercamos a ambos cuerpos, con la condición de mantener una mente totalmente receptiva por los datos que vamos a encontrar, ahora examinaremos con mucho cuidado las diferencias que presente cada uno de los cuerpos que en apariencia es idéntica y vestidos de la misma forma.
Los dos efectivamente parecen dormidos, aunque uno de ellos  está ligeramente pálido y con temperatura baja, le falta color a la piel con respecto al otro, si  nos acercamos más, notaremos que uno de ellos, el de la izquierda, parece irradiar una energía, una fuerza o poder, un algo que no se aprecia en el de la derecha, aunque pequeña, es notoria la diferencia.
Una vez encontrada una diferencia, debemos anotarla de manera exacta y así nuestro análisis será preciso, entonces, en la columna de la izquierda anotaremos esa fuerza radiante y en la columna de la derecha, la ausencia de esa fuerza.
Si tratáramos de hacer un estudio minucioso de cada cuerpo, seguramente no encontraríamos diferencias, pues los órganos presentarían el mismo aspecto, pero al llegar al corazón veríamos que el de la izquierda posee un movimiento rítmico y el de la derecha no tiene movimiento, lo mismo ocurriría si pudiéramos ver los pulmones de ambos.
Extraer muestras de sangre de ambos cuerpos, puede ser la prueba definitiva, en primera instancia la sangre de ambos parece igual, no se encuentra diferencia, pero al analizar esas muestras de sangre con un poderoso microscopio, encontraremos que la del hombre de la izquierda contiene una mancha o punto en el centro de cada célula sanguínea, que parece vibrar o temblar.
En la columna “inmaterial” anotaremos que esa actividad o temblor, esa vibración es algo de naturaleza inmaterial pues no vemos la energía o poder que causa el temblor o la vibración aunque si vemos su efecto en la célula del hombre de la izquierda y eso es algo que no encontramos en el cuerpo de la derecha, ahora podemos decir que el de la izquierda está vivo y el de la derecha no lo está.
Pero hagamos otra prueba para estar seguros, utilicemos una aguja, no para producir daño, simplemente para llevar a cabo la conclusión de este examen, primero tocaremos con la aguja al hombre de la izquierda sin lastimarlo y notaremos que la carne responde con rapidez manifestando contracción o temblor, el de la derecha no responde a ningún estímulo.
Nosotros no podemos ver ni sentir que poder o energía es el que así se manifiesta, por lo que llegamos a la conclusión de que se trata de algo inmaterial a nuestra observación, usando la aguja en varias partes del cuerpo, notaremos que esta presente la misma condición hasta que despertamos a ese cuerpo de la izquierda.
La gran sorpresa es que ese cuerpo por si solo se levanta, camina y si esos cuerpos pesan unos 80 kilos, no entendemos como es que esa diminuta vibración en cada célula sanguínea es capaz de mover esa masa de 80 kilos casi sin esfuerzo, en el otro cuerpo no existe ninguna reacción y para levantarlo recurrimos a varias personas o a una máquina que pueda levantar esos 80 kilos, desde luego que esto es motivo de una ampliación de tema que abordaremos en un futuro, hasta entonces.

lunes, 30 de abril de 2012

Hábito y voluntad

Hechos actuales y antiguos

Por: Julio Torres
Una definición puede ser que el hábito es una ley inconsciente de la mente subconsciente, de cierta manera todo el edificio, como se ha establecido, nos referimos al cuerpo humano, se cansa por agotamiento y el ingeniero jefe encara los peligros con sabiduría, pero es fiel a su trabajo y con un esfuerzo extremo mantiene el cuerpo en excelentes condiciones.
El señor tacto puede sentir una fatiga más acalorada con los latidos de la maquinaria trabajando de manera rápida, pero el jefe de registros toma nota del hecho y hace una entrada en sus libros anotando que ciertos rasgos indeseables provocaron la fatiga.
Todo lo anterior es ignorado por el señor gusto y el señor tacto, quienes finalmente provocaros los disturbios descritos, porque ellos muy rara vez o nunca revisan los registros de la memoria cuando desean “pasar un buen rato”.
Muchas veces todo el sistema se debilita, no por el ingeniero jefe, sino por la interferencia voluntaria por parte de los ejecutivos objetivos que no razonan, así percibimos que el ingeniero jefe siempre está listo a defender el cuerpo que es su tarea obligatoria, es el guardián junto con el jefe de registros que protegen a la maquinaria humana.
La guardia funciona perfectamente, sin embargo, cuando el señor vista y el señor tacto deciden que desean cierta droga para el cuerpo, se la ponen en la boca y en seguía dice el señor tacto que al señor gusto no le gusta el sabor, se consulta al jefe de registros, quien a su vez consulta los libros de la memoria y encuentra que ya una vez se tomó la misma droga y hubo grandes problemas.
Esta información se la entrega al ingeniero jefe quien en seguida pone en funcionamiento la maquinaría de peligro, y el ingeniero jefe hace lo posible buscando anular cualquier problema causado por la droga, pero si se utiliza una y otra vez, contra los avisos del jefe de registros o del ingeniero jefe, gradualmente la maquinaria se debilita tratando de enfrentar batallas innecesarias y de corregir problemas innecesarios.
El tema que nos ocupa hoy es el de los hábitos que se forman de la misma manera, el ingeniero jefe obedece órdenes, ese es su trabajo, cuando la mente objetiva repetidamente le dice que haga algo, él toma nota y lo procesa, así nada más.
Supongamos que el ingeniero jefe y el jefe de registros encuentran, después de muchas semanas de observación, que después de cada comida y después de procesar cada carga de combustible que llegó al sistema, el ingeniero jefe tuvo que comenzar a mover los músculos necesarios para fumar un cigarro.
Supongamos que el ingeniero jefe oyó decir al señor tacto, tres veces al día: “Quiero fumar ahora, tenga todo listo para que yo fume, haga mover mi cuerpo de manera que pueda tomar el cigarro, encenderlo y fumarlo”.
Después de varias semanas de esta orden, el ingeniero jefe escribe en el libro del jefe de registros: “Tan pronto como todo el combustible está en el horno, o sea el estómago, y ha terminado su trabajo, poner los arreglos necesarios en acción para fumar cigarros”.
Lo anterior sería una ley para el ingeniero jefe, él nunca discute tales leyes porque seguramente el señor tacto y el señor gusto tienen la habilidad de razonar y deberían saber lo que están haciendo, así guarda esta ley en el tablero de noticias y después de cada comida comienza la maquinaria de  fumar cigarros porque ya está hecho el programa y se efectúa de manera casi automática.
El señor tacto y el señor gusto notan que después de cada comida hay una sensación extraña que los obliga a fumar. Hasta aquí dejamos este tema que me parece maravilloso el poder comprender que es lo que pasa con los hábitos que no guardan mucha distancia con los vicios.
En el próximo reporte ampliaremos este concepto de los hábitos, la invitación cordial y hasta entonces.

domingo, 29 de abril de 2012

El hábito

Hechos actuales y antiguos

Por: Julio Torres
Una definición puede ser que el hábito es una ley inconsciente de la mente subconsciente, de cierta manera todo el edificio, como se ha establecido, nos referimos al cuerpo humano, se cansa por agotamiento y el ingeniero jefe encara los peligros con sabiduría, pero es fiel a su trabajo y con un esfuerzo extremo mantiene el cuerpo en excelentes condiciones.
El señor tacto puede sentir una fatiga más acalorada con los latidos de la maquinaria trabajando de manera rápida, pero el jefe de registros toma nota del hecho y hace una entrada en sus libros anotando que ciertos rasgos indeseables provocaron la fatiga.
Todo lo anterior es ignorado por el señor gusto y el señor tacto, quienes finalmente provocaros los disturbios descritos, porque ellos muy rara vez o nunca revisan los registros de la memoria cuando desean “pasar un buen rato”.
Muchas veces todo el sistema se debilita, no por el ingeniero jefe, sino por la interferencia voluntaria por parte de los ejecutivos objetivos que no razonan, así percibimos que el ingeniero jefe siempre está listo a defender el cuerpo que es su tarea obligatoria, es el guardián junto con el jefe de registros que protegen a la maquinaria humana.
La guardia funciona perfectamente, sin embargo, cuando el señor vista y el señor tacto deciden que desean cierta droga para el cuerpo, se la ponen en la boca y en seguía dice el señor tacto que al señor gusto no le gusta el sabor, se consulta al jefe de registros, quien a su vez consulta los libros de la memoria y encuentra que ya una vez se tomó la misma droga y hubo grandes problemas.
Esta información se la entrega al ingeniero jefe quien en seguida pone en funcionamiento la maquinaría de peligro, y el ingeniero jefe hace lo posible buscando anular cualquier problema causado por la droga, pero si se utiliza una y otra vez, contra los avisos del jefe de registros o del ingeniero jefe, gradualmente la maquinaria se debilita tratando de enfrentar batallas innecesarias y de corregir problemas innecesarios.
El tema que nos ocupa hoy es el de los hábitos que se forman de la misma manera, el ingeniero jefe obedece órdenes, ese es su trabajo, cuando la mente objetiva repetidamente le dice que haga algo, él toma nota y lo procesa, así nada más.
Supongamos que el ingeniero jefe y el jefe de registros encuentran, después de muchas semanas de observación, que después de cada comida y después de procesar cada carga de combustible que llegó al sistema, el ingeniero jefe tuvo que comenzar a mover los músculos necesarios para fumar un cigarro.
Supongamos que el ingeniero jefe oyó decir al señor tacto, tres veces al día: “Quiero fumar ahora, tenga todo listo para que yo fume, haga mover mi cuerpo de manera que pueda tomar el cigarro, encenderlo y fumarlo”.
Después de varias semanas de esta orden, el ingeniero jefe escribe en el libro del jefe de registros: “Tan pronto como todo el combustible está en el horno, o sea el estómago, y ha terminado su trabajo, poner los arreglos necesarios en acción para fumar cigarros”.
Lo anterior sería una ley para el ingeniero jefe, él nunca discute tales leyes porque seguramente el señor tacto y el señor gusto tienen la habilidad de razonar y deberían saber lo que están haciendo, así guarda esta ley en el tablero de noticias y después de cada comida comienza la maquinaria de  fumar cigarros porque ya está hecho el programa y se efectúa de manera casi automática.
El señor tacto y el señor gusto notan que después de cada comida hay una sensación extraña que los obliga a fumar. Hasta aquí dejamos este tema que me parece maravilloso el poder comprender que es lo que pasa con los hábitos que no guardan mucha distancia con los vicios.
En el próximo reporte ampliaremos este concepto de los hábitos, la invitación cordial y hasta entonces.

sábado, 28 de abril de 2012

Fuerzas constructivas

Hechos actuales y antiguos

Por: Julio Torres.
En un artículo anterior hablamos del trabajo del ingeniero en jefe que es el subconsciente, en él  se establece que su trabajo es eminentemente constructivo. El punto ahora es continuar con la descripción porque es muy importante, ya que  explicará muchas cosas aparentemente extrañas de nuestras vidas individuales.
Las fuerzas naturales tienden a ser constructivas y trabajan por medio de la mente subconsciente, es cierto que en el proceso de construir, la naturaleza puede destruir algunas cosas o puede utilizarles con un mejor propósito conforme a las necesidades del cuerpo.
En el cuerpo humano existe un proceso llamado metabolismo, es el proceso de los cambios químicos en las células vivas, por este medio se entrega la energía para los procesos vitales y se asimila nuevo material que repara el desperdicio, así, se aseguran las substancias para la sangre, huesos, carne, grasa y otros tejidos.
El metabolismo, en este sentido, es un proceso destructivo para el propósito de reconstrucción, este proceso es un método de actividad del ingeniero jefe, porque la naturaleza ha decretado que los corpúsculos sanguíneos saludables y en buenas condiciones destruyan los de mala salud o contaminados y de esa forma continúe la construcción a cambio de la destrucción.
La base de toda la naturaleza, dentro y fuera del cuerpo, siempre es de construcción, son leyes que se cumplen automáticamente a menos que se interfiera con ellas, si observamos a un bebé encontramos que las leyes de la naturaleza funcionan casi de manera perfecta, porque existe menos interferencia provocada por la mente objetiva del pequeño.
Si el niño come algo que resulta difícil para su sistema digestivo o la cantidad es excesiva o contaminada, su estómago lo repele de inmediato sin esfuerzo alguno, esto mismo se aplica u ocurre en muchas otras especies vivas, solo en el hombre, cuando está completamente despierto y cuando se cree superior a las leyes de la naturaleza, provoca la interferencia continua con el proceso de construcción.
Cuando la mente objetiva, como ejecutivo de asuntos mundanos comete errores, normalmente el ingeniero jefe tiene que resolver el problema, por ejemplo, supongamos que el señor gusto y el señor tacto salen juntos una noche con el deseo de satisfacer sus apetitos.
Sin usar su buen razonamiento, ingieren una mezcla de alimentos que saben bien y satisfacen el sentido del buen comer, pero cuando el alimento llega al estómago, que es el horno, el señor ingeniero protesta exclamando: “Miren la clase de combustible que envían para utilizar en mi horno, es imposible que se consuma correctamente”.
“Es burdo, calienta demasiado, produce flama y humo indeseables, puede quemar las paredes de mi horno”, en ese momento el ingeniero jefe aplica el razonamiento deductivo y por ende, sabe que debe deshacerse rápidamente de ese combustible y con gran cuidado, aplicando una labor extra que no estaba prevista y se deshace de los productos nocivos.
A pesar de lo terrible de la tarea, el ingeniero jefe cumple su obligación de la mejor manera posible, él no hubiera ordenado ese tipo de combustible y sabe que sus jefes objetivos, en este caso el señor gusto y el señor tacto, no utilizaron apropiadamente sus habilidades de razonamiento, porque nunca hubieran arriesgado el horno y el sistema completo.
En otra ocasión el señor gusto y el señor tacto colocan una gran cantidad de alcohol en el sistema de agua de la fábrica y lo precipitan al tanque de agua, el ingeniero jefe sabe que cuando lo mezcle con el sistema circulatorio sobrecalentará todo el cuerpo.
Si llega demasiada cantidad de alcohol, lo devuelve expulsándolo del sistema completamente, también sabe que tan pronto le permita mezclarse con el líquido bueno, es decir la sangre, debe hacer que el corazón trabaje más fuerte y con ello sobreponer los peligros del líquido calorífero.
Espero que hasta este momento haya sido clara le descripción comparativa del cuerpo humano con una fábrica de cualquier producción, sin embargo, todavía queda mucho por explicar de como el hombre es el complemento de todas las leyes del universo, pero eso lo haremos en el próximo reporte, gracias y hasta entonces.

viernes, 27 de abril de 2012

El ingeniero en jefe

Hechos actuales y antiguos

Por: Julio Torres.
En un artículo anterior nos quedó pendiente hablar de las costumbres de los jefes de cada área y los mencionamos como los cinco ejecutivos, cada uno con ocupación, capacidad para cumplir con el departamento a su cargo especialmente.
El trabajo de cada uno de ellos es mantener el edificio y sus operaciones al nivel más alto esperado por el arquitecto y constructor, cada uno debe ver que el edificio lleve a cabo su trabajo en forma apropiada, estos ejecutivos llegan temprano a la oficina.
El señor vista normalmente es el que llega primero a su escritorio, pero a menudo es el primero en retirarse a dormir, muchas veces trabaja hasta tarde en la noche cuando los otros duermen y se cansa y debilita, los señores: Gusto y tacto normalmente llegan tarde y se retiran temprano.
Cada vez que alguno de estos ejecutivos se ausenta de su trabajo o se duerme en su escritorio o descuida sus obligaciones, algo sale mal y surgen los problemas, estos cinco hombres han establecido ciertas leyes, una de ellas es que el ingeniero jefe siempre debe mantener el edificio activo de acuerdo a su experiencia, como todo un experto.
Tiene el mejor ingeniero que fue posible obtener, ha sido educado con las leyes divinas y con ello todo es posible, nadie sabe mejor que él, lo que debe hacerse para mantener el edificio en operación en lo que concierne al funcionamiento interno.
No ha sido educado en las cosas del mundo, esa no es su ocupación, nunca mira  al mundo exterior, ese trabajo lo deja al señor vista, nunca prueba nada fuera del cuerpo, ese trabajo lo deja para el señor gusto.
Así es con los señores tacto, oído y olfato, el ingeniero jefe tiene su propia oficina secreta donde a veces descansa, pero siempre se mantiene activo en el trabajo día y noche, los directores o ejecutivos pueden dormir, el mismo asistente principal, el jefe de registros duerme algunas veces por algunas horas.
Pero el ingeniero jefe debe mantener los hornos trabajando a todas horas, se encarga de que el calor circule a través de todas las paredes y divisiones, que los sensores de peligro estén siempre funcionando a la perfección y que ciertas piezas o máquinas como son los pulmones, corazón, riñones, intestinos y el resto de las máquinas se mantengan en movimiento.
Vigilará que funcione con menor velocidad durante la noche y no importa por cuanto tiempo duerman los ejecutivos, las máquinas  continuarán su trabajo casi de manera automática, es por eso que el ingeniero jefe está confinado a su oficina, porque su trabajo es fundamental.
En su escritorio tiene una computadora que permanentemente está conectada con los cinco ejecutivos en la cúpula, además tiene conexión en su computadora con cada parte del edificio con el fin de que no se interrumpa la energía necesaria de cada área.
Cuando quiere mover alguna parte del cuerpo, presiona una tecla de su computadora y el trabajo se realiza casi instantáneamente, él no sabe por qué son las cosas ordenadas por los ejecutivos, no es su interés preguntar lo que quieren hacer, ellos tienen ojos para ver, oídos para oír, narices para oler, bocas para gustar y nervios para sentir, si no pueden evitar cometer errores con todas las conexiones y facilidades, deben entonces pagar la penalidad.
El ingeniero jefe solo puede razonar de manera deductiva, lo que se le dice hacer, lo hará lógica y localmente, fiel a su trabajo, pero si no se le dice que hacer, él hará  siempre lo que se le ha enseñado hacer, su trabajo es constructivo, su compromiso es mantener el edificio perfectamente y trabajando adecuadamente con mínimo desperdicio y perdida de tiempo.
Como vemos, el subconsciente es de un poder ilimitado y de ello hablaremos en el próximo reportaje, la invitación cordial está lista, le espero y hasta entonces.

miércoles, 25 de abril de 2012

El jefe

Hechos actuales y antiguos

Por: Julio Torres.
En un artículo anterior dejé claro que una fábrica funciona con un jefe que puede etiquetarse de distintas maneras: Director, gerente o simplemente jefe, pues de la misma forma el cuerpo humano funciona también con un director o gerente.
En cada negocio bien regulado, hay una oficina aparte para los directores o superintendentes, estos hombres forman cierto tipo de equipo consejero o ejecutivo y sus oficinas tienen conexiones eléctricas y de otro tipo con cada parte del edificio, especialmente con la oficina del ingeniero jefe.
Aunque el ingeniero jefe puede tener muchos asistentes o ayudantes, pero él es el que tiene el control, es quien ordena que se muevan los medios de operación que mantiene a la fábrica funcionando como una máquina perfecta con su máxima eficiencia.
En el edificio humano tenemos ejecutivos o directores localizados en una pequeña cúpula sobre el resto de la estructura donde están separados y bien protegidos, en esta oficina encontramos cinco directores, ellos constituyen el equipo de dirección, cada uno tiene un escritorio individual y en la cubierta se encuentra una computadora con servicio de video teléfono conectado con el ingeniero jefe y su asistente principal, el jefe de registros.
Esta oficina ejecutiva se llama: mente objetiva de la fábrica, los cinco directores se llaman: señor vista, señor olfato, señor gusto, señor oído y señor tacto. El departamento del ingeniero jefe es la mente subconsciente y su primer asistente es la memoria completa, el jefe de registro.
En la oficina de la mente objetiva, de la cúpula, el señor vista tiene a cargo el vigilar el mundo de asuntos exteriores de la fábrica, él debe ver y cuidadosamente observar todo artículo que entra a la fábrica, su única actividad es vigilar los alrededores del edificio y observar si hay intrusos que pueden atacar, robar o dañar la fábrica o su trabajo.
También debe ver todas las nuevas ideas, todos los nuevos ayudantes, leer todo lo importante y seleccionar buenas leyes e ideas, las cuales comunica inmediatamente al jefe de registros para que los archive y sean utilizadas en futuras referencias en el arca de la memoria.
También  está el señor tacto que se mantiene en contacto con toda la factoría por dentro y por fuera y sabe lo que está sucediendo, como un experto esta encargado de sentir cuando las máquinas no funcionan adecuadamente, cuando hay mucho o poco calor distribuido y de llamar al ingeniero jefe para remediar cualquier condición anormal.
Debe sentir también cuando una pieza de alguna máquina se está deteriorando y lo debe notificar al ingeniero jefe para que envíe a su personal y lo atienda sin demora, también utiliza sensores en todas partes del edificio para detectar condiciones de falla.
El señor oído se encarga de lo externo y de lo interno del edificio, puede detectar cuando se aproxima el peligro y puede enterarse de mensajes importantes y descubrimientos de otros ejecutivos, es así que agrega conocimiento a los sistemas de registro y negocio.
Lo mismo con el señor gusto, su ocupación es el controlar con el señor vista el material que ingresa al edificio para las máquinas de calor, energía, fuerza y reparaciones, debe examinar todos los sólidos y líquidos que puedan ser usados en el edificio y ver que son apropiados y de buena calidad, rechazando aquellos que no deben penetrar la buena estructura de este edificio.
El señor olfato, alerta cuando aparecen gases o líquidos dañinos en el edificio y los expulsa, muchas veces alterando las condiciones, puede detectar gases peligrosos y se encarga con los señores: Vista oído, tacto y gusto de examinar todo lo que entra al edificio.
Así tenemos a los cinco ejecutivos, cada uno con su trabajo, capacidad y departamento especiales, ahora describiremos las costumbres de cada uno de ellos, pero eso será en el próximo artículo, para lo cual le invito cordialmente, hasta entonces.

Energía central

Hechos actuales y antiguos

Por: Julio Torres.
La operación de las mentes objetiva y subconsciente en el control del cuerpo humano es el punto interesante de todo lo que hemos tratado en los últimos reportajes, se dijo que la mente objetiva esta en control de las acciones voluntarias del cuerpo humano, mientras que la mente subconsciente está en control de las acciones involuntarias.
Por medio de muchos procesos de razonar y conocer cosas, la mente objetiva decide o desea que se realicen algunas acciones del cuerpo, esta decisión, ejercitada como poder de la voluntad, dicta a la mente subconsciente qué debe hacer y como hacerlo.
Mientras más se estudie el cuerpo y la mente humana, mayor será el placer de maravillarse con cada descubrimiento, las acciones de los músculos, contenido y función de la sangre, la de los nervios y el resto de tejidos que están bajo el control de la mente subconsciente.
La mente objetiva puede decidir que mi brazo derecho o izquierdo se levante, alguno de ellos o los dos, con cualquier motivo,  puede ser un saludo o simplemente la acción de ejercicio, pero esta mente objetiva no puede hacer más que decidir que se haga.
La decisión se transmite entonces a la mente subconsciente, y ella a su vez, despertará un centro nervioso en el cerebro que provocará ciertos impulsos nerviosos que fluyan a los músculos que controlan los brazos y estos se mueven.
Muchas son las reflexiones que lo anterior provoca e invita a investigar o simplemente pensar en lo que ocurre cuando una persona se encuentra en estado vegetativo, o cuando pierde momentáneamente el sentido del lugar donde se encuentra ante situaciones poco comprensibles.
El cerebro es como una central de energía donde existen infinidad de “circuitos eléctricos y electrónicos” como los que contiene cualquier computadora actual que realiza infinidad de efectos  para que los hardware produzcan el efecto deseado.
El cerebro funciona recibiendo y enviando funciones o sensaciones a las distintas partes del cuerpo, la mente subconsciente es como el disco duro de la computadora que sabe que mensaje enviar para que funcione tal o cual hardware, en el ejemplo de los brazos el cerebro interpretará lo que la mente objetiva haya solicitado.
A manera de ejemplo, imaginemos una gran fábrica de autos que debe producir 400 autos al día porque así lo exige el mercado, no podemos imaginar que esta fábrica permanezca inactiva en ningún momento, seguramente que se declararía en quiebra en unos cuantos días.
El cuerpo humano tiene su esqueleto como el edificio de la fábrica, solo que en lugar de ser un esqueleto de acero, lo es de huesos fuertes y útiles en toda forma, el esqueleto está cubierto de tendones músculos, piel y otros tejidos, el de la fábrica está cubierto con piedras, tabiques y yeso.
Algunas paredes fueron hechas fuertes, otras, con la facultad de ser abiertas como puertas, ventanas, salida para desperdicios y demás funciones, lo mismo ocurre con el cuerpo humano, también en el cuerpo y en la fábrica existen lugares que necesitan estar protegidos contra el frío o el calor o los vientos fuertes.
Se cuida la apariencia, la belleza arquitectónica y el diseño atractivo, superficies y acabados suaves, así, el cuerpo humano fue diseñado como un gran edificio bellamente terminado en todos los aspectos y planeado para encargarse de las tareas que le fueron encomendadas por el gran arquitecto.
Cada hombre de negocios sabe que no es solo conveniente sino necesario tener dentro de la organización los medios para mantener la fábrica y su estructura en el más alto nivel de eficiencia y fuerza, operadores de maquinaria, y hasta obreros que pueden remediar puntos débiles en la estructura y todos los trabajadores y empleados de todos los niveles siempre están relacionados entre ellos y de esa forma cumplen con el compromiso de producción a que se comprometieron.
Así es con el cuerpo humano, cada parte de nuestro cuerpo está relacionada con el resto, existen trabajadores que se encargan de levantar y desechar los desperdicios de manera ordenada y cada órgano funciona como cada jefe de departamento en la fábrica para que se cumpla el proyecto del gran arquitecto.
Tanto en la fábrica como en el cuerpo humano existe un personaje natural que podemos definir como el jefe o el ingeniero en jefe o gerente o director, en fin, el nombre es lo de menos, lo importante es que hagamos la comparación entre la fábrica y el cuerpo humano, pero eso lo haremos en el próximo reportaje, así que le invito y le espero, hasta entonces.