jueves, 19 de mayo de 2011

Imagina a la novia

hoy imaginamos

Por: Julio Torres

Estamos en cierto modo acostumbrados a las ceremonias nupciales y creo que poco sabemos como se originaron esas costumbres, inclusive el uso de distintos colores para los vestidos,  en algunos lugares, la falta de recursos puede cambiar la costumbre.

Por ejemplo, el velo de la novia tiene diversas asociaciones, se dice que se utilizó como protección simbólica contra los espíritus malignos y contra el mal de ojo.

En otras culturas se afirma que significa la sumisión de la novia hacia el futuro esposo, y se complementa cuando una vez casados el ahora esposo levanta el velo, es su privilegio.

El “paño protector” de los anglo sajones que cubren la cabeza de ambos, parece estar relacionado con la ceremonia judía, que es un ornamento cuadrangular que también se usa en la ceremonia católica, pero con un dosel blanco.

El ramo que lleva en sus manos la novia debe ser congruente con todas las flores que se utilizan durante la boda, pues el  azahar, es por la fertilidad, y las rosas por el amor.

Solían combinarse con hierbas: el romero por el recuerdo, la salvia por la sabiduría, se agregaba el ajo para alejar los espíritus malignos.

Parece que en las bodas orientales ortodoxas, se sigue la costumbre de coronar a la novia con una tiara de oro y plata con flores entrelazadas.

La flor en el ojal es en lo que se transformó, la corona del novio, y parece remontarse esa costumbre del caballero armado que llevaba los colores de su dama como muestra de amor.

El 29 de julio de 1981, una audiencia de 750 millones de personas en todo el mundo, fuimos testigos de una boda clásica, cuando el príncipe Carlos se casó con Lady Diana Spencer, en la catedral de San Pablo.

Durante muchos años fue copiado el vestido que usó Diana, que parecía salido de un cuento de hadas, en todo el mundo se reprodujo el diseño por más de una década.

Dicho vestido estaba bordado con 10,000 perlas y lentejuelas y tenía una cola de siete y medio metros que se lució mientras la novia caminaba hacia el altar de la catedral.

En todas las culturas se acostumbra hacer de la ceremonia de la boda, todo un ritual cargado de símbolos,  todos ellos con el único fin de desear la felicidad de la pareja.

Debemos recordar que el objetivo principal de una pareja es la preservación de la especie como un mandato divino, por lo que considero que todo simbolismo es apropiado y justo.

Encontramos en la historia un sinfín de simbolismos y todos ellos muy valiosos, pero todos convergen al mismo punto, la culminación del amor.

Se dice que no existen novios feos y es natural, las leyes divinas parece que estipulan al evento del matrimonio como el momento sublime del amor,  nada lo supera.

Nuestro deber entonces, es continuar con la tradición del matrimonio, con todos los simbolismos que hemos anotado y los que surjan en nuestros corazones.

Todo es importante, todo es valioso, cuando lo que hacemos es por amor, que es el alimento sublime del espíritu y de esa forma dejar a nuestros descendientes un legado de amor.

La boda es un recuerdo para el resto de vida de cada ser humano,  para la mujer es el parte aguas de sus sueños hechos realidad, por eso es que debe ser inolvidable.

La imaginación es la parte fundamental para que una boda cumpla con su objetivo.

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