lunes, 30 de mayo de 2011

Imaginando el rechazo

hoy imaginamos

Por: Julio Torres

Rechazo y fracaso parecen sinónimos, sin embargo, se trata de conceptos distintos pero que resulta muy difícil separar, de tal suerte que podemos confundirnos con facilidad.

El interés y las expectativas que generamos por alcanzar el éxito, crea al mismo tiempo las condiciones necesarias para vivir el fracaso como algo negativo.

Cuando hablamos de la importancia de alcanzar el éxito, nuestro entorno se encarga de condicionar nuestro entender para ver el fracaso como algo negativo y nos impacta de manera emocional.

El fracaso está asociado al dolor, esto es, nos duele fracasar, y eso es lo que provoca el miedo y ese miedo al fracaso es solo que no estamos preparados para  experimentar el fracaso.

El miedo, tal como lo conocemos, tiene una función positiva, tal vez,  eso sea lo que nos permite ser prudentes para enfrentar situaciones delicadas.

En ciertos momentos el miedo es necesario, pero también puede convertirse en un gran enemigo, podemos comparar el efecto de una ola en la playa, benéfica o golpeadora.

Por algún lado leí una frase que dice que los cobardes mueren mil veces y los valientes mueren solo una vez.
Hay quien afirma que  cuando nacemos solo tenemos miedo a tropezar y caer, lo mismo que al ruido exagerado y cuando acumulamos años, también se incrementan los miedos.

Nuestros padres son los primeros que nos provocan esos miedos y se encargan de instalar aquellos miedos que nunca antes imaginamos, y nosotros los heredamos a nuestros hijos.

Concluimos entonces que el miedo al fracaso es lo que determina o impide alcanzar el éxito tan deseado a lo largo de nuestra vida.

La paradoja es que se nos exige lograr el éxito, pero al mismo tiempo nos enseñan a tener miedo al fracaso, entonces, el temor es lo que se convierte en el mayor enemigo.

Queda claro entonces que hemos asociado el dolor del fracaso al sentimiento de rechazo y entonces tratamos de evitar el dolor para obtener placer y eso es lo que impide el triunfo.

Si queremos alcanzar metas y cristalizar sueños, es necesario cambiar la percepción del fracaso y del rechazo y así contrarrestar el dolor.

Es por eso que la lucha consiste en cambiar el significado de las cosas, el miedo al fracaso debemos utilizarlo para lograr el éxito y de esa manera evitar el rechazo.

Todos los conceptos hasta ahora vertidos están dentro de nosotros y entonces, solo nosotros seremos capaces de erradicar o aceptar, y así abrir la puerta del éxito.

Nunca más debemos abrir la puerta al rechazo, nunca más el miedo con nombre y apellido, o sin ellos debemos permitir que se apoderen de nuestros sentimientos.

Nunca más el miedo, nunca más el complejo de inferioridad, nunca más los temores deben quedar delante de nosotros, solo la audacia y el valor por delante, pase lo que pase.

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