Por: Julio Torres.
Desde luego que vivir no es fácil, los sueños puestos en palabras suenan muy bonitos, muchas historias muestran un mundo muy bonito que más parece un cuento de hadas.
Cuando tenemos un sueño y comenzamos a trabajar para lograrlo, algunas veces de manera intempestiva algo sucede y todo se estropea y el entusiasmo se va a la basura.
No hay más remedio que abandonar el proyecto, la sensación de fracaso permanece arraigado y el deseo de insistir desaparece, con el tiempo, el amor de ese sueño se transforma en amargura.
Surgen trabas al por mayor que terminamos acobardados, y para no sufrir, las ilusiones van a parar al cesto de la basura y el sufrimiento por el fracaso resulta difícil de digerir.
Vivir no es sencillo, eso todos lo sabemos, tampoco es fácil erradicar los sentimientos negativos o los miedos, nadie nos dijo en el principio de la vida que es difícil vivir.
Nuestros padres nos enseñaron a callar, si algo no gustaba, el respeto a las personas impedía emitir un juicio, se etiquetaba como una falta de educación, era tanto como poner la otra mejilla.
Muchas veces, al actuar de esa manera acarrea sentimientos malos y culpas improcedentes, porque los padres eran tan exigentes que buscaban hacernos sentir culpables.
Esa tiranía provoca grandes conflictos en el camino para alcanzar la perfección en cualquier actividad, dominar los miedos y fracasos es el principio del triunfo.
Mis padres me enseñaron a ser generoso y aprendí la lección bastante bien, a tal grado que demasiadas personas me defraudaron sin merecerlo y me califiqué como un inútil.
Esto le pasa a mucha gente y me pregunto: ¿Cuál debe ser entonces la actitud que debo tomar para hacer la vida más fácil? Creo que esta es una pregunta común.
La receta para realizar un sueño es en primer lugar: Imaginar un gran objetivo, con planes y proyectos, colocados en un perfecto orden, desde el más grande hasta el más chico.
Una cuchara aunque sea pequeña de grandes deseos y comenzar a cocinar todo con amor y paciencia, el fuego de estas acciones es lento y el tiempo de cocimiento será el justo y necesario.
Terminado el proceso vestiremos la mesa con lujo exquisito para saborear a plenitud el sueño realizado.
El otro punto fundamental es nunca dejar de tener otros sueños y trabajar sin preocupaciones, simplemente debemos mantener la calma porque en cualquier momento aparece la solución que estamos esperando.
Muchas veces no percibimos que la solución ha llegado, solo porque no se ha presentado como la imaginamos, en ese momento es cuando perdemos la gran oportunidad.
Sin darnos cuenta que hemos perdido la gran oportunidad de disfrutar lo que hemos estado deseando, disfrutar es lo más importante en esta vida.
Vale la pena denunciar al enemigo más grande que tiene el ser humano y que es el que impide disfrutar de la vida, que impide ser feliz, es el miedo.
El miedo paraliza, genera la cobardía, nos arroja a la soledad, nos sentirnos inútiles, perdemos amistades trabajos y afectos, destruye más que una enfermedad.
Vivir es maravilloso.
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