Por: Julio Torres.
Trataremos de imaginar lo que pasa cuando el hombre siembra la semilla en la mujer para que germine un fruto hermoso, como lo es una nueva vida humana.
Muchos son los meses que una madre utiliza para modelar esa nueva vida, pareciera que día a día se tomara un tiempo para esculpir desde el dedo más pequeño hasta el órgano más complicado.
Una vez que el proceso ha concluido y el fruto de esa semilla adquiere un nuevo estado, es decir, que una nueva vida llega a este mundo, no existe mayor satisfacción que disfrutar a ese niño en nuestros brazos.
La descripción que muchas mujeres hacen del primer momento en que tienen en sus brazos a ese nuevo ser que comienza a escribir su historia es muy variada y con una carga de hermosura que solo ellas pueden describir.
Es claro que esto es solo el principio de un gran argumento de vida, se parece a la vida de un árbol que desde sus raíces se pretende que el crecimiento sea lo más sano posible.
Esta nueva vida que nos ocupa es parte de ese árbol llamado familia y el trabajo de papá y mamá es el que cuidará cada uno de los detalles para que ese árbol se desarrolle de manera armoniosa.
Puede suceder que uno de los frutos de esa familia se deteriore por alguna causa y no por ello se puede afirmar que el fruto no sirve, lo que debemos hacer es aplicar una terapia al árbol y no al fruto.
Un miembro de una familia cuando se equivoca tomando caminos no adecuados en su vida, nos conduce a buscar ayuda profesional para ese miembro o ese fruto y lo que se debe hacer es buscar ayuda para la familia, es allí donde las cosas no están bien.
Es fácil culpar al fruto, porque es tal vez la parte débil de la familia, de manera que es más importante investigar que es lo que estamos haciendo mal a nivel familiar.
Una retrospectiva adecuada puede ser investigar cuando fue la última vez que salimos al campo como familia a disfrutar de las maravillas de la naturaleza.
Cuando fue la última vez que mamá y papá salieron a caminar solos, como pareja a disfrutar de un sencillo paseo en el jardín cercano con el motivo más simple, recordar su noviazgo.
Porque se ha perdido la costumbre de reunir a la familia los fines de semana por lo menos para enterarse de los acontecimientos pasados presentes y futuros.
Creo que es muy importante descubrir cual es la enfermedad de los frutos de ese árbol conocido como familia, pero lo más importante es atender a la familia, atender al árbol.
Existen muchas parábolas en los escritos antiguos donde se ocuparon de la descripción de los hijos que algún día perdieron el camino y la manera como lo corrigieron.
Como inicio en la solución de los problemas familiares, vale la pena buscar y no duden que encontrarán la respuesta adecuada para cada caso en particular.
Lo importante es descubrir que puerta se debe tocar para encontrar la solución, y lo más importante, entender el problema y buscar la solución adecuada.
La semilla, si es buena, excelente será el fruto que producirá.

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