La
imaginación es lo más valioso que no ha sido entregado desde el momento en que
entramos a este maravilloso mundo, ya que con ella podemos hacer cualquier
cosa.
Dos o
tres veces en mi vida se ha frustrado un viaje a Madrid por causas totalmente
imponderables, el hecho es que en cincuenta años no he podido hacer ese viaje.
La
ilusión de viajar a Madrid ahora lo comento como una anécdota un tanto
graciosa, pues como mi apellido es Alcalá, cuando he planeado el viaje e
inclusive lo he pagado solo le digo a parientes y amigos que voy a Madrid
porque quiero ver como se encuentra mi puerta.
Tal vez
la primera vez que intenté el viaje, al cancelarse por cuestiones de trabajo,
sentí una especie de frustración, pero fue superada en poco tiempo, quizás la
solución fue sencilla porque mi edad era de unos 20 años.
La
segunda, se debió a un accidente en mi automóvil, donde resultamos todos los
ocupantes muy lastimados, a tal grado que estuvimos fuera de circulación por
algunos meses y un gran amigo fue incapacitado por dos años.
La
tercera vez pensé que el fantasma que impedía ese viaje, ya había desaparecido
y resulta que mi esposa presenta un cuadro grave de matriz y nuevamente se
cancela el viaje.
He
querido contar esto porque supongo que ese viaje nunca se va a realizar,
entonces he hecho acopio de cuanta información llega a mis manos sobre “mi
puerta” que ya la quiero más que muchos españoles, supongo.
Alguien
dijo que la imaginación es la parte más importante de la vida y que sin
imaginación es como si nada fuéramos, es decir, que casi nada valemos.
Es
posible que tenga razón quien así lo declara, ante las circunstancias que han
impedido mi viaje a revisar la puerta de Alcalá, muchas veces por medio de la
imaginación, le aseguro que he estado allí, no que importa que piense que estoy
desvariando.
Tal vez
solo haya sido un sueño, tampoco importa, le aseguro que no entiendo la razón
por la que casi es una obsesión estar en esa puerta, las fotografías que tengo
en mi escritorio me parecen excelentes, puede ser que se han quedado grabadas
en mi mente y eso sea lo que alimenta mi obsesión.
Una vez
escuché que la imaginación es tan grande que con ella todo se puede lograr y
creo que hay razón de sobra, muchas veces cuando surge el comentario de la
Puerta de Alcalá, me dicen que miento cuando aseguro que nunca he estado en ese
lugar.
Creo
que lo más importante es que desde hace muchos años he aprendido a valorar o a
ver las cosas desde un punto de vista que quiero definir como filosófico,
vamos, que poco importa si algún día estaré en ese lugar, he aprendido a
vivirlo en la imaginación.
Afirmo
entonces que la felicidad está donde deseamos que esté, cuantas veces
escuchamos a personas que se quejan de no conocer la felicidad porque alguien
lo impide.
En este
momento declaro que mi felicidad está ahora conmigo, porque yo he querido ser
feliz y así lo he decretado desde hace muchos años, seguiré imaginando “mi
puerta”.
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