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jueves, 27 de noviembre de 2014

Espejo, engaño nuestro de cada día

Hechos actuales y antiguos
Espejo, engaño nuestro de cada día
Por: Julio Torres
El engaño, practica milenaria de los seres humanos que se pierde en la noche de los tiempos, pero tal vez, sí podemos establecer como inicio de esta tendencia a una fecha convencional, esa fecha bien puede ser el día que los primeros habitantes de este planeta descubrieron un instrumento maravilloso que dieron por nombre: “Espejo”, inicialmente debieron sentirse atraídos  por la imagen reflejada, después, paulatinamente debieron descubrir que esa imagen no era otra cosa que ellos mismos y el placer de ver su imagen debió ser impresionante.
Al correr de los años, el descubrimiento del espejo debió entregar una serie de experiencias que cambiaron las costumbres habituales de nuestros antepasados, a tal grado que a partir del espejo, la historia natural de la humanidad evolucionó diametralmente, pero eso no es todo, resulta que el espejo nos colocó también ante un conflicto que a la fecha no hemos podido resolver de manera efectiva, el espejo lamentablemente coloca frente a nosotros a un ser que en realidad no conocemos pues nos muestra a ese yo totalmente extraño.
La realidad es que nos vemos al espejo y dudamos de lo que vemos, como si ese espejo mostrara gran interés en confundirnos, lo que pasa es que no somos capaces de aceptar que lo que ese espejo nos dice es la verdad pura y sencilla, mi nariz parece estar desviada a la izquierda, solo que nunca lo había descubierto, porque nunca pude ver mi realidad, ahora resulta que me he estado engañando durante muchos años, luego descubro que no soy “esbelto” como afirmaba cuando mis amigos me sugerían que bajara de peso y muchos descubrimientos que no quiero recordar.
Alguien dijo que un espejo es el mejor amigo que tenemos, pero a veces tratamos de golpear a ese “amigo”, porque nunca nos dice lo que queremos escuchar y cuando nos acercamos a él, tratamos de verlo de “reojo” como queriendo engañar, sin pensar que solo se trata de un “auto engaño”, de manera que la zona de engaño, es mejor que la verdad misma; existen disciplinas donde la primera recomendación es tratar de verse al espejo sin más equipo de defensa que la búsqueda de la verdad, poniendo como escudo aquello de: “La verdad nos hará libres”.
“Conócete a ti mismo” “concentra tu mirada ante un espejo y verás tu alma” y tantas formas que se han encontrado y descrito con el fin de resolver problemas aplicando una retrospectiva personal; “comenzando por el principio”: Tratar de conocernos a nosotros mismos, como principio y fin de una vida placentera soportada en la verdad que aunque dolorosa, ninguna otra medicina es efectiva en la búsqueda de la felicidad, si aceptamos nuestra verdad en ese espejo, estamos en el umbral de esa felicidad tan buscada.
Hoy día, la tecnología ha encontrado inclusive una solución a la parálisis cerebral por medio de un espejo virtual, el paciente es ayudado por medio de la computadora a crear imágenes virtuales de personas con distintas actitudes y actuando con el interesado, el resultado ha entregado muy buenas expectativas de solución a enfermos antes marginados y me imagino que quienes laboran como investigadores, cada día encontrarán terapias múltiples que poco a poco ayudará a todo tipo de enfermo.
Pero quienes nos consideramos no enfermos o “sanos” de acuerdo a los
parámetros que nos han inculcado desde niños, debemos aceptar primero que el objetivo es “conocernos a nosotros mismos”, el engaño no cambia de cara, acepto y concluyo entonces que: “El espejo es mi mejor amigo”, el espejo siempre me dice la verdad, el espejo me hace sufrir y hasta llorar, pero nunca me engaña.

martes, 26 de junio de 2012

Espejito, espejito, dime……

Hechos actuales y antiguos.

Por Julio torres.  
Vernos al espejo Parece la cosa más simple y sin embargo le puedo asegurar que es el evento más difícil que todo ser humano enfrenta y no siempre con la fortaleza necesaria, lo conflictivo de la situación de verse al espejo es: Si somos capaces de ver una realidad, en la imagen que se refleja o vemos nuestra realidad sin atrevernos a aceptarla del todo.
Siempre pensamos que somos “el mejor padre” o “el mejor esposo” o el mejor en cualquier papel que representamos en nuestro entorno social, sin embargo, el espejo nos va a decir la verdad, o nos va a decir lo que queremos escuchar, como lo hacía el espejo de la madrastra de Blanca Nieves.
Aceptar lo que en realidad vemos al espejo es muy difícil, a veces aseguramos que poseemos los ojos más bonitos de la familia o que nuestra imagen es la mejor de nuestro medio social y la realidad es solo una, que el espejito nos presenta una realidad que no conocemos o mejor dicho, una realidad que no estamos dispuestos a aceptar totalmente.
Este experimento es muy difícil de valorar en todo lo que vale, aceptarnos como somos en verdad es tal vez el paso más complicado que la vida nos tiene reservado, y se debe a una situación muy simple, desde que nacemos, nuestros padres graban en nuestra mente lo que consideran que es lo mejor para nosotros, sin detenerse a pensar que lo más importante es que nos enseñen a ser libres, a decidir nuestro futuro, dentro de un marco legal bien definido.
Me atrevo a decir que ese es el principio de todos los males sociales que nos contaminan a lo largo de la vida, causados tal vez por ignorancia, de manera que me atrevo a sugerir que una buena práctica sería tratar de vernos al espejo dispuestos a descubrir que es en realidad lo que nos dice y no caer en el error de la madrastra de Blanca Nieves al consultar sobre su hermosura al espejo.
Muchas disciplinas recomiendan que el principio de solución en conflictos de identidad, es la aceptación terminante de la realidad que nos proyecta ese espejo, aceptar que el tiempo es el tiempo y que todo lo cambia, nunca antes me había dado cuenta que comienzan a aparecer arrugas en la piel y que el pelo ha cambiado de color.
Los años parecen acumularse a gran velocidad sin darnos cuenta y hasta nos invade un sentimiento de preocupación, el reto es entonces, tratar de aceptar lo que ese espejo nos entrega, ese espejo que nos dice la verdad porque es incapaz de engañarnos, ese espejo que con su mensaje fulminante nos invita a reconocer y aceptar nuestra verdad.
Alguien dijo que la verdad nos hace libres, pues entonces, a disfrutar esa libertad y una vez que revisamos esa verdad que el espejo nos entrega, habremos de dar el primer paso hacia la verdadera felicidad que la vida nos tiene reservada, con el fin de invitarnos a disfrutar los años venideros con dignidad y valor.
Cuando pude descubrir en el espejo mi verdad, puedo asegurar que encontré la felicidad, me apena reconocer que estaba muy equivocado en mi pensamiento, no tenía ni la menor idea de mi personalidad, hoy día considero que se exactamente como soy y lo acepto de mil amores porque hoy soy feliz, mañana no lo se, el espejo me responderá.
Cada día, por la mañana sugiero verse al “espejito” y preguntar quien soy en verdad y le aseguro que encontrará la mejor respuesta, no tenga miedo, vale la pena vernos a diario, se llevará grandes sorpresas, espero lo practique, y muy pronto exclamará: “¿Ese soy yo?”. Ese es usted se lo aseguro.