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jueves, 26 de enero de 2012

El caso extraterrestre

Imaginar hechos reales

Algunos ufólogos consideran un punto significativo que mujeres que declaran inactividad sexual acaben embarazadas y atribuyan su estado a la fecundación extraterrestre, un buen número de ellas parecen ser adolescentes, creer sus historias a pie juntillas no es la única opción al alcance del investigador serio.
Es fácil entender por qué, en la angustia de un embarazo no deseado, una adolescente que vive en una sociedad inundada de relatos de visitas extraterrestres pueda inventar una historia así, también aquí hay posibles antecedentes religiosos.
Algunos secuestrados dicen que les hicieron pequeños implantes, quizá metálicos, y según los terapeutas de extraterrestres, a veces se sueltan accidentalmente y en algunos casos el artefacto se pierde o se elimina.
Algunos expertos afirman haber sacado y examinado algunos implantes de ese tipo, claro que no se ha confirmado que fueran de manifactura extraterrestre, ningún componente está hecho con isótopos inusuales.
Existen infinidad de historias en este sentido, pero nada hay que sugiera un origen extraterrestre, tampoco se ha encontrado maquinaria ingeniosa que supere la tecnología actual, ningún abducido  ha hurtado algún cuaderno, bitácora o instrumento de origen extraterrestre.
Mucho menos ha obtenido una fotografía que nos indique o muestre el interior de una nave o por lo menos datos con información científica detallada y verificable, esas  carencias desde luego que indican algo, pero nada comprobable.
Desde mediados del siglo pasado, los que proponen la hipótesis extraterrestre nos han asegurado que tenían pruebas físicas, tampoco mapas de estrellas, en una palabra, todo ha quedado en el terreno de la especulación.
Si se encontraran artefactos reales, ni dudar que físicos y químicos lucharían por el privilegio de descubrir que sí existen los extraterrestres entre nosotros, mostrarían materiales desconocidos con resistencia, ductilidad o conductividad extraordinarias.
Las implicaciones prácticas de un descubrimiento así, serían grandiosas, no debemos olvidar que los científicos viven en constante trabajo en la búsqueda de grandes y pequeños fenómenos, pero lo que considero un hecho es que nada diferente se puede encontrar en el universo, ya que nosotros y nuestro mundo es parte de ese universo, no puede existir algo diferente.
La posibilidad de establecer comunicación con civilizaciones inteligentes de otros planetas es algo muy difícil, la ciencia ha intentado abordar el tema de una manera razonada y conocer los diferentes escenarios en caso de que realmente pueda suceder.
Por años se ha considerado la alternativa de que debido a nuestras limitaciones tecnológicas, lo primero que puede suceder es que recibamos la visita de otros seres, pero esto sigue quedando en el terreno de la especulación.
La pregunta es y seguirá siendo: ¿Si en verdad existen otros mundos y tienen planeado visitarnos, no se como tengan pensado comunicarse con nosotros? No imagino el lenguaje que se utilizará.


jueves, 10 de noviembre de 2011

El asunto de los ovnis


Aceptar que en nuestros cielos hay ovnis es un compromiso, es un termino que incluye algo más que un platillo volador, que haya imágenes que el observador empírico no entiende, o incluso el experto que tampoco lo entiende es inevitable.

¿Por qué, si vemos algo que no reconocemos, concluimos que es una nave espacial? Cuando eliminamos una serie de datos naturales, concluimos en engaños y aberraciones psicológicas, y solo nos queda pensar que hemos visto ovnis, o sea objetos no identificados.

Se han presentado casos muy creíbles, pero extremadamente raros, sustentados por pruebas físicas, muchas veces imagino que son “señales ocultas en todo este fenómeno, que  proceden de alguien que trata de confundirnos a todos”.

Personalmente he visto algo en el cielo, pero por casualidad, sin embargo, nada que se parezca a una nave, han sido objetos que deben ser enormes o tal vez no, lo que pasa es que nunca los he visto con un punto de referencia que me permita triangular.

Desde el siglo pasado se han hecho denuncias de ovnis, pero no hay ningún caso en el que la declaración de algo extraño, que solo puede ser una aeronave espacial sea tan fidedigna, que permita excluir una mala interpretación o alucinación.

Muchas veces difunden con cierta regularidad extravagancias que  declaran avistamientos de ovnis, pero muy rara vez escuchamos un resultado, entiendo la manera de valorar estos asuntos, vende más el sensacionalismo.

Un accidente de naves extraterrestres daría “nota” para una semana en los medios de comunicación, no dude que estafadores experimentados se aprovecharían de los crédulos.

Nos venderían la idea de la presencia de seres extraterrestres, con poderes inmensos, que vienen a jugar con la especie humana, solo que nunca he encontrado resultados convincentes en estos asuntos.

La manera de proceder de mucha gente es predeterminada, algunos están convencidos de que el testimonio de un testigo ocular es fiable, que la gente no inventa cosas, que las alucinaciones a este nivel son imposibles.

En el mejor de los casos, refieren que existe una conspiración muy antigua de los gobiernos de alto nivel que nos oculta la verdad, pero es curioso que la credibilidad en el tema de los ovnis prospere cuando aumenta la desconfianza en el gobierno.

Se han revelado engaños y conspiraciones de silencio de muchos gobiernos en tantos otros asuntos, que sería difícil o imposible encubrir el asunto de los ovnis, tal vez una explicación aceptable sería que están tratando de evitar el pánico.

La pregunta que siempre formulo cuando comentamos estos asuntos es: ¿Qué es lo que quieren y de donde vienen? ¿Por qué no se dejan ver con claridad? ¿A que o a quien le temen, si poseen una mentalidad superior a nosotros?

Cuando ninguna respuesta recibo a las preguntas anteriores, sinceramente no descarto la posibilidad de que existan, simplemente no lo entiendo, pero dejo abierta la posibilidad de que alguien me entregue una respuesta convincente, que admita el método científico.

En pleno siglo XXI, es necesario que todo cuanto se coloque en la mesa del análisis soporte el escrutinio del método científico, de otra suerte, todo queda en la mesa de la especulación.