Mostrando entradas con la etiqueta Mujer Cancer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mujer Cancer. Mostrar todas las entradas

jueves, 9 de junio de 2011

Imagina una mujer Cáncer

hoy imaginamos

Por: Julio Torres
Es el tipo de mujer  destaca de entre sus amigas o compañeras, siempre atrae la atención con las cosas simples, muchas veces a propósito se maquilla con error notorio, para ser diferente de las demás amigas.
Y si trabaja en el espectáculo de baile, va a cometer un error bastante notable para que el público la vea a ella y no al resto de las integrantes, se coloca  inadecuadamente el “tocado” o el vestuario.
Aún en su vida social siempre estará buscando ser el centro de atracción, con ella se ajusta a la perfección el esquema: “ya estoy aquí, vean” y en efecto, todo mundo va a verla y admirarla.
Debo confesar que al principio costó mucho trabajo entender la manera de comportarse, pero con el tiempo entendí que solo debía tratar de entender que así es ese tipo de carácter.
Curiosamente como se trataba de una mujer bastante atractiva, me resultaba complicado entender  o aceptar  que una buena cantidad de hombres me miraban con enojo algunos o con envidia  otros y hasta se mostraban agresivos.
No fue fácil entender lo que pasaba y hubo necesidad de aprender lo relativo a ese signo de Cáncer, y encontrar una respuesta que ayudara a manejar algunas situaciones complejas.
El romance fue subiendo en intensidad, si alguien sabe como hacerlo es esa mujer Cáncer, que siempre está dispuesta a sorprender a la pareja en público y en privado.
En poco tiempo comprendí que debía estar atento a cada uno de los detalles que le halagaban, por sistema hacía llegar un arreglo floral por lo menos dos veces por semana con el fin de hablar sin hablar.
Ese arreglo era un “te quiero” que por sistema recibía una respuesta positiva por parte de ella, no quedaba otra cosa que hacer, seguir alimentando ese amor sublime que estábamos viviendo.
La mujer Cáncer está dispuesta a todo, y decir todo, es todo, con ella no conocí limite alguno en la forma de amarla, en la forma de entenderla, en la forma de cuidar cada detalle que correspondía con gran ternura.

Algo que me incomodaba al principio de la relación era ese carácter liberal que predomina en ese signo, muy difícil resultaba complacerle de manera contundente, pero ampliamente compensado con su amor.
Al principio, no se mostraba abiertamente en su manera de amar, más bien parecía que  estaba alerta a las reacciones que yo pudiera manifestar, casual o no que pudieran ocurrir.
Después de algunos meses fue que se consolidó el romance, y como en cierto modo ambos coincidíamos en gustos y deseos, puedo afirmar que nuestra vida en pareja navegaba viento en popa, nada interfería.
Su carácter tan sociable algunas veces provocó malos entendidos con amigos, parientes y conocidos, pero como ella de inmediato ubicaba a quien pretendía pro pasarse todo se condujo en orden.
Cansados de la rutina en la que vivíamos, decidimos viajar y recorrer lugares poco conocidos, fuera de sitios para vacaciones conocidos, y la experiencia puede calificarse de maravillosa.
Hasta que nos estacionamos en un pueblo pequeño con el proyecto de establecernos en la medida de lo posible, y esperar un futuro que en realidad nunca habíamos proyectado.
Las cosas comenzaron a salir bastante bien, pero un incidente desagradable en ese lugar nos colocó en situación de ruptura, como ocurre cuando una pareja se conduce muy enamorada.
Al ver nuestros amigos que todo proyecto que emprendíamos terminaba siendo un éxito, dichos “amigos” comenzaron a provocar en nosotros algunas discrepancias nunca antes vividas.
Nos dañaron de tal manera, que algunos meses después, nuestra ruptura se hizo inminente, y en realidad hasta la fecha sigo sin entender que fue realmente lo que provocó esa ruptura.
Solo discutimos durante una semana, pero fue suficiente para dar fin a tan hermosa relación, y la decisión fue tan “tonta” que terminamos por jugar a la suerte cada una de nuestras pertenencias.
Hasta las fotografías de los buenos tiempos jugaron a la suerte entre nosotros, y en ese momento me despedí, dejando no solo los recuerdos sino también las cosas materiales.
Se rompió la relación en ese instante y no nos volvimos a ver durante mucho tiempo, debo admitir que durante un par de años me fue imposible olvidar lo vivido, no supe más de ella.
Diez años después, por accidente supe donde se encontraba y decidí visitarla, ambos estábamos libres de pareja para entonces y admito que me alegré tanto de verla y creo que a ella le ocurrió lo mismo.
Decidimos salir a correr una parranda, esto es: cena baile y recorrido de lugares conocidos y recordados, hasta que nos sorprendió el nuevo día, la dejé en su casa.
Ella me invitó a pasar, lo pensé un instante y decidí rechazar la invitación, mi argumento fue que: lo vivido había sido tan hermoso que no quería retirarlo de mi mente.
Lo aceptó sin explicación alguna y simplemente nos despedimos con un tierno beso como antes, y nunca más he vuelto a saber de ella.