Mostrando entradas con la etiqueta Papá. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Papá. Mostrar todas las entradas

sábado, 2 de julio de 2011

Quiero ser mejor papá

hoy imaginamos


Por: Julio Torres. Cuando una persona nace dentro de una familia bien estructurada, donde por varias generaciones se ha escrito una historia de éxito, es posible que sus miembros sean exitosos también.

No así cuando el origen de la familia ha siso cismático o simplemente ha sufrido algunos accidentes simples o complejos pero accidentes al fin, lo más seguro es que no exista un punto de referencia adecuado y el resultado sea contrario.

Regreso al punto de la familia donde el padre es profesionista clásico, ya sea abogado, médico, ingeniero o comerciante y sus descendientes por inercia o por mandato han seguido la tradición y todo se desarrolla normalmente.

Tomando el ejemplo anterior, imaginemos que por accidente el padre cabeza de familia pierde la vida, lo más seguro es que la historia cambie inclusive radicalmente para mal más que para bien.

Creo que en ambos casos siempre va a existir un riesgo que podríamos calificar como imponderable, pero aún así, pienso que la única manera de sortear este tipo de imponderables solo se consigue con una preparación adecuada.

Es muy importante que un buen padre se prepare por lo menos para entender cuando debe o no conducirse con el tacto necesario para no caer en fanatismos mal sanos que solo le conducirán a determinados vicios.

Muchas veces esos vicios a los que me refiero parecen simples y sencillos pero que en si mismos encierran peligros tan devastadores que pueden destrozar a cualquier familia.

Comienza por tomarse un tiempo para reunirse con los amigos y quizás jugar cartas o cualquier otro tipo de pasatiempo, y poco a poco ese pasatiempo crece hasta convertirse en juego de apuesta económica pequeña e inocente.

El tiempo hará que esa pequeña inocencia se traduzca, también poco a poco en el aumento del monto a jugar hasta que se convierte en una bola de nieve que va a ser muy difícil de detener con desearlo simplemente.

Paulatinamente empleará más tiempo en el rato de diversión con los amigos, aumentará también el monto de las apuestas, escatimando un tiempo valioso que la familia le reprochará en su momento.

Lo que empezó como un pasatiempo inocente se va convirtiendo en un vicio, y los vicios no cabe duda que se transforman en patologías que a su tiempo van a requerir de una atención profesional.

Esa atención profesional solicita una erogación económica para atenderla como es debido, y eso acarrea un nuevo conflicto, ahora se multiplican los gastos y el detrimento en la economía familiar se hace presente.

De manera que lo que nació como un simple pasatiempo, simplemente se transformó en un conflicto causado por un vicio inocente y ese es el verdadero peligro que impide ser un buen papá.

Queda claro entonces que para ser un buen papá no es necesario buscar una escuela para papás que no existe, lo que se necesita es cuidar de no caer en un vicio, cualquiera que este sea y mejor convertirse en un buen pastor familiar.

Para ser un buen papá, es necesario primero ser un buen esposo, el resto llega solo.