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sábado, 14 de enero de 2012

Imagino preguntas


Cuando escucho historias de extraterrestres, dentro de mi imaginación siempre surgen preguntas que me temo no tienen respuestas, por lo menos desde mi lógica, y entonces todo se disuelve en el terreno de la fantasía.
¿Por qué unos seres tan avanzados en física e ingeniería que son capaces de cruzar grandes distancias interestelares y atraviesan paredes como fantasmas se manifiestan tan atrasados en biología?
Lo anterior es: ¿porque muchas personas que aseguran han sido “secuestradas” o “abducidas” por seres extraterrestres, intentan llevar sus asuntos en secreto, no eliminan con firmeza los recuerdos de esas abducciones?
¿Por qué tomarse la molestia de repetidos encuentros sexuales entre extraterrestres y humanos? ¿Por qué no robar unos cuantos óvulos y esperma, leer todo el código genético  y fabricar tantas copias con las variaciones genéticas que se quiera?
Nosotros los humanos que no podemos cruzar el espacio como ellos y sin embargo, podemos clonar células, ¿Cómo es que podríamos ser  el resultado de cría extraterrestre? Como lo han afirmado muchos autores.
La preocupación de estos relatos levanta una bandera de advertencia, especialmente si tomamos en cuenta el equilibrio tan inestable entre el impulso sexual y la represión social, que ha caracterizado a la condición humana por siempre.
Desde mis primeros años recuerdo que se coloca a seres extraterrestres en una posición de superioridad con respecto a nosotros y desde esos, mis primeros años la pregunta ha sido la misma: ¿Por qué no se dejan ver con toda claridad? ¿Qué es lo que esconden?
Desde mi primera infancia me he preguntado: ¿Si en verdad son seres tan superiores con respecto a nosotros que les impide dejarse ver? ¿Será acaso que son ellos los que nos tienen miedo y no a la inversa?
Se dice que algunos abducidos se resisten a hablar por temor a la hostilidad y rechazo de los escépticos, se supone que su desconfianza incluye a los programas que transmiten los medios de comunicación de manera permanente sobre estos temas.
Creo que los propios sujetos que dicen haber sido abducidos temen no recordar todos los detalles que aseguran haber vivido o si lo que recuerdan es un acontecimiento externo o un estado mental fuera de la normalidad.
La pregunta sigue siendo la misma: ¿Qué es lo que les impide a los extraterrestres manifestarse con toda claridad y si es que son tan superiores a nosotros, que les impide comunicarse con nuestro mismo lenguaje?
Será entonces que ese asunto de los extraterrestres sigue y seguirá siendo un asunto de fantasía que solo persigue vender ejemplares electrónicos o escritos y obtener grandes ganancias.
Le invito a reflexionar en este asunto por demás fascinante.