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sábado, 11 de abril de 2015

Honor, virtud y justicia

Hechos actuales y antiguos
Honor, virtud y justicia
Por: Julio Torres.
Esta es la mejor definición de la conciencia, encuadrada en el departamento de los instintos sociales, se escucha bonito ¿No le parece? Pero una mala educación todo lo envilece, sin duda la conciencia es nuestro propio juez, ya que nos ayuda a conocer lo bueno y lo justo, manejando la inteligencia que crea las artes y las ciencias conforme a los conceptos: Honor, virtud y justicia, y reafirmando que todos los seres humanos nacemos libres, iguales y fraternos.
Como un buen propósito pediré a mi conciencia que me permita respetar los derechos de mis amigos, parientes y hermanos, de manera que el
concepto hermandad se cumpla como debe ser, y me permita cumplir con mis deberes, facilitarme el estudio de mí mismo que me auxilie en el proyecto de corregir mis defectos, disimular los de amigos y hermanos, pero aconsejarlos en la búsqueda de su evolución e indagar la forma de destruir los engaños que desvían la inteligencia y buscar una guía mientras esa facultad se desarrolla en mí.
La conciencia es como un maestro secreto que nos indica lo que es bueno y conveniente; pero en los actos del pensamiento, surge una palanca poderosa, fuerte y violenta a modo de rayo, conocido como la inteligencia, que ayuda a la conciencia facilitando la obra, por lo tanto podemos asegurar que estas dos grandes facultades colocan al ser humano en actitud de ser feliz y útil a sus semejantes.
El albedrío nace de la inteligente combinación de ideas, como la luz nace de la combinación de los siete colores primarios, de manera que si no
existe inteligencia no puede haber albedrío; el ser humano se distingue de los demás seres, sus impulsos son solo instintivos por la facultad de controlar esos instintos y su libertad de actuar de acuerdo con los impulsos exteriores o interiores y aún suprimirlos cuando la razón y la inteligencia se lo aconsejen.
La justicia es la voluntad de vivir honestamente, no dañar a un tercero y procurar el equilibrio entre el derecho propio y el ajeno; no podemos vivir aislados, hemos nacido como parte de una sociedad con el objetivo de ser útiles a nuestros semejantes y procurar ser justos; la conciencia desempeña un papel muy importante; nos sirve de guía, indica el camino que nuestra inteligencia examina y que la voluntad escoge; la tendencia final es la justicia, aspiración difícil, pero muy noble, los seres humanos
necesitan ser iguales y alcanzar la igualdad solo se consigue cuando sean justos.

Honor, virtud y justicia se traduce en progreso individual, necesario en la evolución social, así es el trabajo de la conciencia, como fuente de conocimiento reflexivo convirtiéndose en el mejor y más elocuente auxiliar de todo ser humano, porque le traza el camino por el cual puede llegar a ser útil a sus semejantes, labrando su propia satisfacción, porque utiliza adecuadamente las facultades que lo distinguen del resto de las
especies vivas.

jueves, 5 de marzo de 2015

tercer cielo

Hechos actuales y antiguos
El tercer cielo o la piedra filosofal
Por: Julio Torres
“¡Mortal, aprende a conocerte! ¡Lo que satisface tu codicia, te seduce al instante! ¡Regresa, vuelve de tu error! ¿Cómo has podido creer, que filósofos, pasaran su existencia, buscando un metal que acarreo males? La piedra filosofal, tesoro que tantos seres humanos esperan descubrir. ¿Quieres poseer y gozar de los bienes que proporciona? Recuerda tus errores, pon en la justa balanza el bien y el mal, y verás que el peso de tus inclinaciones viciosas y extravíos excede al de tus merecimientos y virtudes.
Tenemos necesidades materiales, sociales y políticas permanentemente, pero la naturaleza nos proporciona, la conciencia, inteligencia y razón, como las herramientas necesarias que ayudan a manejar las necesidades; como si se tratara de subir una escalera al cielo, de manera metafórica, el primer escalón corresponde al primer cielo, alegórico del tribunal de la conciencia y lo caracteriza una blancura que figura la pureza de un juez incorruptible que lo preside; es nuestro ser interno, al que no podemos engañar.
Seguimos un camino ascendente y estamos ahora subiendo el segundo escalón, o el segundo cielo, en el tribunal de la inteligencia, ahora son las necesidades sociales, para eso es que nos han entregado un paquete de inteligencia, como herramienta al subir a este cielo que recibe los emblemas de las necesidades sociales, resulta claro entender que sin inteligencia difícilmente podemos conducirnos social mente de manera adecuada con nuestros semejantes, el segundo cielo es quizás el emblema del comercio, que da salida a la riqueza acumulada y fecunda con su actividad el más árido desierto.

El tercer cielo, el tribunal de la razón, ¿Cree usted como muchos, en su orgullo insano al pensar que por sus venas corre sangre de Césares o de nobleza más pura y acrisolada, ha nacido con un título de dominador de sus semejantes? Lo anterior responde a una forma sencilla de comprender los tres niveles ocupados por cada uno de nosotros en el engranaje social, todos experimentamos necesidades y una forma de resolverlas es mediante la comprensión de los escalones de los cielos; las necesidades materiales se resuelven con nuestra conciencia, las sociales con nuestra inteligencia y las políticas con la razón. La piedra filosofal es el símbolo de los sueños, pues sin ellos nada se puede emprender, y entonces mejor, aprendamos a seguir nuestro sueño.