Deseo imaginar que, por increíble que
parezca, existieron supersticiones populares, envidia, calumnias e
insinuaciones que, al no ser castigadas ni refutadas levantaban la sospecha de
brujería, a las que calificaban de brujas las hacían responsables de todo.
Si no sabemos de qué somos capaces, no
podemos apreciar las medidas que se toman con el fin de protegernos de nosotros
mismos, en estos reportajes hemos comentado la persecución de las brujas en
Europa comparado a la abducción por extraterrestres.
Si nos centramos en lo que las
autoridades religiosas y seculares consideraban una prueba aceptable y un
juicio justo en la caza de brujas, se comprenden muchas de las características
novedosas y peculiares de la declaración de los derechos humanos por aquellos
tiempos.
La experiencia acumulada por aquellas
atrocidades, consiguió que al cabo del tiempo se prohibiera la
autoincriminación y los castigos crueles y exagerados, nace la libertad de
prensa, el proceso justo, el equilibrio de poderes y la separación de Iglesia y
estado.
En aquellos tiempos, todo el mundo exigía
que los magistrados investigaran a las brujas, a quienes solo por el chisme
popular incrementaba su número.
Los príncipes pedían a sus jueces y
consejeros que abrieran los procesos contra las brujas y esos jueces no sabían
por dónde empezar sin evidencias y pruebas, y cuando la gente consideraba
sospechoso un retraso, entraba en juego un informador que convencía a los
príncipes.
La imagen de los príncipes debía
mantenerse libre de toda sospecha, inclusive los sacerdotes aprobaban lo que
fuera necesario y complacerlos, sin importar quien acusaba.
Iniciar un juicio era lo que buscaban
quienes de alguna manera se beneficiaban con dichos juicios, y se mantenían un
tanto temerosos de verse involucrados en esos asuntos y preferían muchas veces
solicitar un investigador especial.
En el campo de la investigación, toda la
inexperiencia o arrogancia que se aplicaba a la tarea, se consideraba celo de
justicia, ese celo también se veía estimulado por la expectativa del beneficio
que se obtenía en el juicio.
No debemos olvidar que generalmente se
enjuiciaba a mujeres de buen nivel económico, por lo que cada juicio
significaba una entrada de dinero. que se repartía entre todos los actores en
el juicio hasta el ejecutor de la orden.
Con el fin de evitar la apariencia de que
se acusaba únicamente sobre la base del rumor, sin ninguna otra prueba, ya
encarcelada la acusada, se encuentra una nueva prueba mediante el dilema: Tiene
miedo o no lo tiene.
Si lo tiene, es una prueba segura, porque
su conciencia la acusa, si no muestra temor, también es una prueba, porque es
característico de las brujas simular inocencia y llevar la frente alta.
Que difíciles debieron ser aquellos
tiempos, pero no podemos desechar esa experiencia que sin duda sirve a nuestro
tiempo, hoy disfrutamos de leyes y mecanismos legales que hacen nuestra vida
más placentera y más justa.
La historia de la vida, la historia de
los seres humanos no ha sido fácil, lo que importa es que cada uno de nosotros
aporte lo que sea necesario en la búsqueda de la felicidad, y cada uno en su
tiempo en beneficio de quienes nos seguirán en la historia.
El tiempo de la santa inquisición se debe
analizar y valorar, aunque solo sea con el fin de que nunca se repita.