<Por: Julio Torres>
La felicidad pasa frente a nosotros y cuantas veces la dejamos pasar así nada más, porque los momentos felices que vivimos los olvidamos con extrema facilidad.
Muchas veces nos quejamos al afirmar que no fuimos plenamente felices, que siempre nos preocupamos por los demás con el argumento de que los quisimos mucho por haber compartido alegrías y tristezas.
Después vienen las quejas, que no fuimos comprendidos y que muchos de los amigos y parientes nos defraudaron, con lo que acumulamos un paquete de frustraciones para culpar a todos de nuestras tristezas.
Que maravilloso sería contar con un equipo electrónico de cualquier tipo, que nos permitiera descifrar los códigos de respuesta para saber porqué no somos felices.
Deseamos encontrar respuestas en la religión, con los médicos, con los filósofos y hasta con los políticos, y ninguno de ellos nos entrega respuestas a satisfacción.
Las preguntas son: ¿Por qué hay tantas injusticias? ¿Por qué pagan los buenos por los malos? ¿Por qué es tan difícil vivir en armonía? ¿Por qué nos agredimos unos a otros con frecuencia?
La palabra felicidad es muy amplia y para cada persona tiene diferente significado, para el campesino que sufre por un período de sequía, su felicidad puede ser la lluvia.
Para un alfarero, la salida del sol es motivo de gran felicidad, sus rayos garantizan el secado de las piezas que han logrado con su especialidad artesana, para una mujer enamorada de un hombre casado, su felicidad es que él abandone a su esposa.
Es claro que la felicidad es diferente para cada uno de nosotros, lo curioso es que pareciera estar atada siempre al deseo de algo, cuando se consigue se es feliz, pero solo se disfruta un instante, no más.
Debemos tener mucho cuidado cuando pensamos que la felicidad tiene que ver con un deseo externo, porque surgirá un deseo más, que hará falta para seguir siendo feliz.
La vida es así, corremos detrás de ilusiones, sueños e imaginamos objetivos, pero la felicidad la debemos buscar en nuestro interior, si se busca fuera se obtiene solo por poco tiempo.
Los sueños y las ilusiones son tan necesarios como el aire que respiramos, la diferencia está en que, para disfrutar un sueño, debemos estar nutridos por dentro.
Significa que lo que queremos, se disfrute mientras se planea el realizarlo, es decir, disfrutar cuando vamos camino hacia la meta del objetivo y no solo cuando ya se obtiene.
Esto implica que se acepten los fracasos, como algo natural en el juego de la vida, debemos saber y entender, que la actitud ante lo que nos ocurra depende del punto de vista con que se mira la vida.
No debemos olvidar que somos una chispa del ser supremo dentro de nuestra alma, que nos convirtió en un ser único e irrepetible, con el poder interior para resolver cada problema que se cruce en nuestro camino.
Tenemos el poder de ser felices, de hacer felices a los seres con los que elegimos compartir nuestra vida, imaginemos como debe ser nuestra felicidad.
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