martes, 5 de julio de 2011

Imagina pasiones que matan


Por: Julio Torres.
Por pasión se entiende como un sentimiento fuerte y vehemente que tiene que ver con algo o alguien, podemos interpretarlo como una emoción muchas veces imposible de controlar.
Las pasiones son como las enfermedades, si no se atienden profesionalmente y en tiempo lo más seguro es que se agraven paulatinamente hasta que se presenten daños irreparables.
Muchas veces comenzamos por coleccionar cosas sencillas como fotografías de los artistas preferidos, monedas y cuantos objetos nos ponen frente a nosotros.
Poco a poco hacemos una depuración de lo que coleccionamos hasta convertirnos en esclavos absolutos de lo que calificamos como pasatiempo.
En ese momento estamos colocados en el umbral de un peligro verdadero que con el tiempo desencadenará la dependencia que producirá el daño conocido como pasión.
El avaro, nunca se detendrá para conservar lo que ha coleccionado dentro de su pasión por el dinero y lo defenderá hasta con la vida si es necesario.
El celoso, puede llegar al homicidio cuando el virus de los celos le ha hecho presa de la duda que maneja en la fidelidad de su pareja y el resultado nunca se justifica.
El ambicioso, nunca pone límite a su ambición, su objetivo siempre será conseguir lo que se propone al costo que sea y muy poco le importa si en el proceso perjudica a alguien.
La hipocresía es tanta o más dañina cuando está acompañada de una pasión, porque utiliza los argumentos más increíbles para justificar aquello que ha deseado así, con pasiones que matan.
El origen de lo que hemos apuntado, tiene un origen, la ignorancia, y no me refiero a la ignorancia conocida como analfabetismo, la ignorancia tiene muchas caras o imágenes.
Es común que definamos la ignorancia como el no saber leer ni escribir, sin embargo, existen muchos tipos de ignorancia en los órdenes de la vida y uno de ellos es provocado por las pasiones.
Se comprende  que si manifestamos pasión por alguna cosa, todo va a depender de la intensidad con que abriguemos esa dependencia, si permitimos que dicha pasión se anteponga a la familia, habremos de meditar la situación.
No es difícil imaginar si una pasión tiene que ver con el amor, cuantos imperios y reinados han sucumbido a la pasión por una mujer y en algunos casos por un hombre.
Cuantas historias reales y ficticias se han escrito relatando el proceso y desenlace de las historias basadas en el manejo de las pasiones.
He querido tocar este tema porque creo es uno de los problemas importantes en la sociedad de cualquier tipo y de cualquier nivel, no es casual que los trágicos griegos hayan tratado el tema desde hace más de dos mil años.
Para descubrir cuando un pasatiempo está colocado antes de la pasión existen algunas sugerencias: debemos calcular si no presenta interferencia en las actividades habituales y sobre todo dentro de la familia.
Si ese pasatiempo no cruza la línea imaginaria entre la familia y usted, no se preocupe, todo marcha perfectamente y felicidades.

domingo, 3 de julio de 2011

Prudencia vs Tolerancia


<Por: Julio Torres. Ser prudente es ser cauteloso y sensato, ser tolerante es no oponerse a algo aún teniendo el poder o la capacidad para hacerlo, por lo menos eso recomienda la real academia de la lengua española.>


<Aunque parezca fantasía, en casa es donde se puede practicar la tolerancia y la prudencia de manera profesional, es decir, que los problemas familiares siempre serán un ejemplo fácil de digerir para aplicarlo después en la actividad laboral.>


<Me atrevo inclusive a tal afirmación porque en ocasiones al tratar asuntos de trabajo, en el trabajo, nos comportamos intransigentes en cosas que no son de gran relevancia y las complicamos a menudo.>


<Aguantar, consentir, permitir y soportar, son algunos términos que tienden a olvidarse con frecuencia cuando tratamos de ser tolerantes, y esa tolerancia debe hacerse efectiva cuando le tenemos amor a nuestros semejantes.>


<Moderado, cauto, equilibrado, mesurado y circunspecto son las palabras que definen a la prudencia y las buenas costumbres indican que debemos ser prudentes, diligentes, moderados y discretos en primer lugar con la familia.>


<Cuantas veces prometemos y juramos inclusive solemnemente, ayudar con cordialidad a los desvalidos, pero con la prudencia necesaria para hacerlo con cordialidad y hasta corregir sus faltas con suavidad.>


<En casa muchas veces nos alteramos hasta porque los alimentos están faltos de sal y nos olvidamos de esa tolerancia tan necesaria en todos los asuntos de la vida.>


<Un disgusto por falta de tolerancia a la hora de la comida puede provocar tal conflicto que la familia termina por levantarse de la mesa sin explicación alguna.>


<Es muy notorio cuando existe un jefe de familia con tendencias de intolerancia, solo consigue congregar a la familia por la vía de reglamentos unidireccionales cuando los hijos son pequeños y le temen.>


<Cuando los miembros de la familia crecen y comienzan a ser independientes, por sistema abandonan el seno familiar hasta convertirse en una familia cismática.>


<Tolerancia y prudencia es lo que ha faltado a lo largo de la evolución de la familia, tolerancia para aceptar los errores de cada uno de los miembros y prudencia para no hacerlos públicos con el resto de los familiares.>


<El buen juicio siempre debe ante ponerse en cada uno de los asuntos familiares, y en la medida en que se puedan ventilar de manera discreta los errores y aciertos, se abre la puerta de la felicidad para todos.>


<Muchas veces la felicidad pasa tan rápido frente a nosotros que es imposible percatarnos de su presencia, la falta de prudencia lo impide sin remedio.>


<Una falta no comentada en familia puede desencadenar una tragedia inclusive, y el mejor de los antídotos sin duda es la tolerancia suficiente para perdonar y corregir lo que haya que perdonar y corregir.>


<La tolerancia y la prudencia es lo que ha permitido ver a mis hijos que ya son mayores disfrutando de sus triunfos que no puedo evitar saltar de gusto pues siento que sus triunfos también son míos.>


<Mi recomendación es que practiquen la prudencia y la tolerancia primero con la familia y después con sus parientes y amigos, todos tenemos derecho a equivocar el camino, pero con estas dos herramientas le aseguro que es muy fácil acertar.>

sábado, 2 de julio de 2011

Cuando sale el sol


Cuando sale el sol

El niño de tres años no solo tiene a flor de labio esta pregunta, fácilmente en el día puede hacer tantas preguntas como lo ordene su inteligencia y en verdad creo que la respuesta que imaginemos podrá ser convincente o no, pero cumple con la expectativa infantil.

Es claro que no debemos inventar respuestas porque la mente de un niño a esa edad es una esponja y si le inventamos una respuesta errónea, corremos el riesgo de perjudicar esa maravillosa computadora que comienza a programarse.

Basta con observar lo que pasa en las familias donde le léxico utilizado no cumple con los mínimos requisitos e inclusive se manifiesta una gran alegría cuando un niño así de tres años emite palabras no gratas o groseras.

El caminar de los niños de tres años, en medio de tantos conflictos creados por los adultos, que de manera irresponsable trata de festejar las incongruencias que pronuncia ese niño sin siquiera entender lo que está diciendo.

Muchas veces he comparado a ese tipo de actitudes a lo que ocurre cuando configura la computadora personal una persona equivocada y pensamos que es la computadora la que no sirve y se trata solo de una manera equivocada de configurar.


No existe tanto riesgo si nuestra computadora no funciona correctamente, se borra lo escrito y se vuelve a configurar ahora con una persona responsable en verdad y asunto arreglado.


Lamentable es que en un niño no podemos hacer lo mismo, porque la capacidad de almacenamiento de información es de magnitud que hasta este momento podemos imaginar solo parcialmente, de manera que el daño no se puede corregir.


Cuando se habla de educación resulta tan amplio el concepto que es muy difícil imaginar lo que cada persona piensa en función de la educación. 

Ocurre también que muchos papás insisten en enviar a sus niños a la escuela, cuando superan los tres años de edad, sin pensar que esa edad es la adecuada para que el niño aprenda los principios en el seno familiar.

Es como la comida, los enterados afirman que un niño debe comer suficiente y nutritivo hasta los cuatro años para evitar enfermedades peligrosas.

Pero si insisten los papás en desprenderse a esa edad de sus niños, lo que están provocando es suficiente para que cuando lleguen a edad mayor se manifiesten actitudes adversas.

Creo que es muy importante hacer énfasis en estos asuntos, pues en los niños es donde está el verdadero futuro de las naciones, el verdadero futuro de la sociedad, eso es salud social.

Ya habrá tiempo de que esos niños ingresen a estudios secundarios o mayores, para que aprendan con la sencillez que le caracteriza al joven, todas las palabras y actitudes contrarias a las buenas costumbres.

Pero mientras sean niños de tres años, nada ni nadie tiene derecho a celebrar la mala utilización del idioma, que el nuestro es maravilloso y se eleva cuando se utiliza de manera correcta.

Mi recomendación es: Disfruten papás, cuando sus niños de tres años cuestionen cuando y porque sale el sol, o porque se hace de noche o porque llueve, disfruten de verdad.

Quiero ser mejor papá

hoy imaginamos


Por: Julio Torres. Cuando una persona nace dentro de una familia bien estructurada, donde por varias generaciones se ha escrito una historia de éxito, es posible que sus miembros sean exitosos también.

No así cuando el origen de la familia ha siso cismático o simplemente ha sufrido algunos accidentes simples o complejos pero accidentes al fin, lo más seguro es que no exista un punto de referencia adecuado y el resultado sea contrario.

Regreso al punto de la familia donde el padre es profesionista clásico, ya sea abogado, médico, ingeniero o comerciante y sus descendientes por inercia o por mandato han seguido la tradición y todo se desarrolla normalmente.

Tomando el ejemplo anterior, imaginemos que por accidente el padre cabeza de familia pierde la vida, lo más seguro es que la historia cambie inclusive radicalmente para mal más que para bien.

Creo que en ambos casos siempre va a existir un riesgo que podríamos calificar como imponderable, pero aún así, pienso que la única manera de sortear este tipo de imponderables solo se consigue con una preparación adecuada.

Es muy importante que un buen padre se prepare por lo menos para entender cuando debe o no conducirse con el tacto necesario para no caer en fanatismos mal sanos que solo le conducirán a determinados vicios.

Muchas veces esos vicios a los que me refiero parecen simples y sencillos pero que en si mismos encierran peligros tan devastadores que pueden destrozar a cualquier familia.

Comienza por tomarse un tiempo para reunirse con los amigos y quizás jugar cartas o cualquier otro tipo de pasatiempo, y poco a poco ese pasatiempo crece hasta convertirse en juego de apuesta económica pequeña e inocente.

El tiempo hará que esa pequeña inocencia se traduzca, también poco a poco en el aumento del monto a jugar hasta que se convierte en una bola de nieve que va a ser muy difícil de detener con desearlo simplemente.

Paulatinamente empleará más tiempo en el rato de diversión con los amigos, aumentará también el monto de las apuestas, escatimando un tiempo valioso que la familia le reprochará en su momento.

Lo que empezó como un pasatiempo inocente se va convirtiendo en un vicio, y los vicios no cabe duda que se transforman en patologías que a su tiempo van a requerir de una atención profesional.

Esa atención profesional solicita una erogación económica para atenderla como es debido, y eso acarrea un nuevo conflicto, ahora se multiplican los gastos y el detrimento en la economía familiar se hace presente.

De manera que lo que nació como un simple pasatiempo, simplemente se transformó en un conflicto causado por un vicio inocente y ese es el verdadero peligro que impide ser un buen papá.

Queda claro entonces que para ser un buen papá no es necesario buscar una escuela para papás que no existe, lo que se necesita es cuidar de no caer en un vicio, cualquiera que este sea y mejor convertirse en un buen pastor familiar.

Para ser un buen papá, es necesario primero ser un buen esposo, el resto llega solo.

viernes, 17 de junio de 2011

Imagina una fábrica de felicidad


Por: Julio T.

¿Dónde construir una fábrica de felicidad? Las personas dicen que solo con salud dinero y amor es que se puede construir la felicidad, argumentan que solo así es posible ser feliz.

Quizás tengan razón, si hay salud, el dinero se puede conseguir y el amor hasta se puede comprar con el dinero, pero pregunto, ¿Dónde construir esa fábrica de felicidad?

Habrá quien la ubique en una playa, o en la montaña, en un racho que posea todas las comodidades, tal vez hasta en una pequeña cabaña en clima frío, o caluroso.

Parece que la decisión no es sencilla, la realidad es que debemos analizar las cosas con más cuidado y diseñar el mejor proyecto que pueda hacer realidad esa felicidad.

No necesitamos recorrer muchos kilómetros para encontrar el mejor lugar, ni cruzar el océano, la felicidad se encuentra frente a nosotros, en un punto sobre nuestra nariz.

Solo habremos de colocarnos frente a un espejo y preguntar a ese personaje que se refleja, muy parecido a nosotros, como construir una fábrica de felicidad.

Es lamentable que no podemos describir nuestros rasgos físicos con certeza, alguna vez organicé una encuesta, interrogué a muchas personas para que se describieran y el resultado fue desastroso, nadie acertó, solo contestaron de manera parcial.

Pero en realidad la felicidad es solo un estado de ánimo caracterizado por la alegría y el bienestar, muchas veces se desea suerte como sinónimo de felicidad.

Experimentar placer, satisfacción y gran alegría se interpreta como estar feliz, ser exitoso dicen es ser feliz, otras veces expresamos al amigo, el deseo de prosperidad y buena ventura.

Ser feliz debía ser uno de los principales objetivos en nuestra vida, considero que en el proyecto divino se encuentra encabezando la lista el ser feliz.

Existen tantos efectos que nos contaminan, que resulta a veces imposible conseguir esa tan ansiada felicidad, pero la regla dice que debemos insistir una y otra vez hasta conseguirla.

En algún lugar leí que la felicidad la encontramos cuando trabajamos en lo que en verdad nos gusta.

La primera sonrisa de un bebé, nos proporciona tal felicidad que se queda grabada en nuestra memoria por siempre, como la emoción del primer beso con el sexo opuesto.

La fecha de nuestro nacimiento es motivo de felicidad ya sea por el festejo o por los regalos que algunas veces recibimos, o solo por la emoción de contar un año más.

Aunque esto a la mayor parte de las damas no agrada mucho, pero en cambio, la sonrisa que se dibuja en la sutileza femenina, cuando adquiere un vestido que le ajusta a la perfección.

Yo lo calificaría como la verdadera felicidad cuando además de ajustarle a la perfección un vestido recibe alguna frase halagadora con las palabras exactas, precisas y puntuales.

El mejor proyecto es aprender a levantar a diario una fábrica de felicidad, la inversión es pequeña, solo tenemos que hacerlo, nada impide levantar esos muros.

Se es feliz si se quiere ser feliz, no debemos olvidar que cuesta el mismo esfuerzo ser feliz que ser infeliz, como cuesta el mismo trabajo adular a una mujer que viste elegante.

Cuantas veces encontramos personas que solo por hacer daño critican de manera agresiva el vestido o la actitud de otra persona solo por el placer de evitar sea feliz.

Por lo que recomiendo, siempre debemos estar atentos como soldados de un mundo feliz, para descubrir el momento en que la felicidad se presenta ante nuestros ojos.

Cuidado si no la percibe, porque solo existe un momento preciso y en el lugar exacto, cuando esa felicidad aparece, no la deje pasar o se arrepentirá el resto de su vida.

Estimo que más vale equivocarse cuando se toma una felicidad que no era nuestra, que dejarla pasar por apatía o simple duda.

Todos podemos construir una fábrica de felicidad, solo hay que tener el valor suficiente para iniciar la reconstrucción.

Construyan su felicidad ahora, no se vale una felicidad de segunda mano.

martes, 14 de junio de 2011

Leyenda y vivir no es fácil

hoy imaginamos

Por: Julio Torres.

Desde luego que vivir no es fácil, los sueños puestos en palabras suenan muy bonitos, muchas historias muestran un mundo muy bonito que más parece un cuento de hadas.

Cuando tenemos un sueño y comenzamos a trabajar para lograrlo, algunas veces de manera intempestiva algo sucede y todo se estropea y el entusiasmo se va a la basura.

No hay más remedio que abandonar el proyecto, la sensación de fracaso permanece arraigado y el deseo de insistir desaparece, con el tiempo, el amor de ese sueño se transforma en amargura.

Surgen trabas al por mayor que terminamos acobardados, y para no sufrir, las ilusiones van a parar al cesto de la basura y el sufrimiento por el fracaso resulta difícil de digerir.

Vivir no es sencillo, eso todos lo sabemos, tampoco es fácil erradicar los sentimientos negativos o los miedos, nadie nos dijo en el principio de la vida que es difícil vivir.

Nuestros padres nos enseñaron a callar, si algo no gustaba, el respeto a las personas impedía emitir un juicio, se etiquetaba como una falta de educación, era tanto como poner la otra mejilla.

Muchas veces, al actuar de esa manera acarrea sentimientos malos y culpas improcedentes, porque los padres eran tan exigentes que buscaban hacernos sentir culpables.

Esa tiranía provoca grandes conflictos en el camino para alcanzar la perfección en cualquier actividad,  dominar los miedos y fracasos es el principio del triunfo.

Mis padres me enseñaron a ser generoso y aprendí la lección bastante bien, a tal grado que demasiadas personas me defraudaron sin merecerlo y me califiqué como un inútil.

Esto le pasa a mucha gente y me pregunto: ¿Cuál debe ser entonces la actitud que debo tomar para hacer la vida más fácil? Creo que esta es una pregunta común.

La receta para realizar un sueño es en primer lugar: Imaginar un gran objetivo, con planes y proyectos, colocados en un perfecto orden, desde el más grande hasta el más chico.

Una cuchara aunque sea pequeña de grandes deseos y comenzar a cocinar todo con amor y paciencia, el fuego de estas acciones es lento y el tiempo de cocimiento será el justo y necesario.

Terminado el proceso vestiremos la mesa con lujo exquisito para saborear a plenitud el sueño realizado.

El otro punto fundamental es nunca dejar de tener otros sueños y trabajar sin preocupaciones, simplemente debemos mantener la calma porque en cualquier momento aparece la solución que estamos esperando.

Muchas veces no percibimos que la solución ha llegado, solo porque no se ha presentado como la imaginamos, en ese momento es cuando perdemos la gran oportunidad.

Sin darnos cuenta que hemos perdido la gran oportunidad de disfrutar lo que hemos estado deseando, disfrutar es lo más importante en esta vida.

Vale la pena denunciar al enemigo más grande que tiene el ser humano y que es el que impide disfrutar de la vida, que impide ser feliz, es el miedo.

El miedo paraliza, genera la cobardía, nos arroja a la soledad, nos sentirnos inútiles, perdemos amistades trabajos y afectos, destruye más que una enfermedad.


Vivir es maravilloso.

lunes, 13 de junio de 2011

Aplicar la masonería

hoy imaginamos

Por: Julio Torres.

Lo primero que se aprende al ingresar a la masonería es a utilizar la fuerza que proporciona la candidez de un niño que solo cuenta con tres años de edad con deseos de saber todo.

Una vez que comienza a entender lo que la masonería le muestra, aprecia y disfruta la belleza de las cosas que  la vida le ofrece, por medio de símbolos.

Luego se entera de que posee inteligencia por sobre el resto de las especies vivas, lo que le permite deducir y obtener la mejor opción en cada uno de los asuntos.

Sabe también que puede actuar con rectitud o no, esto es, descubre que tiene el poder de decidir libremente si procede con rectitud, en favor o en contra y lo bautiza como libre albedrío.

Aprende también a utilizar el concepto de valor, pero no un valor para enfrentar discrepancias de cualquier tipo, sino el valor para dar a cada cosa la dimensión que en realidad poseen.

El practicar los conceptos apuntados exige una dosis de prudencia necesaria para evitar cualquier exageración que pueda dañar los buenos oficios que se pretenden.

El epilogo de todo lo que hemos estado relatando hasta el momento, tiene un objetivo firme y concreto, la filantropía, que todo masón que se precie de ser, debe practicar sin restricción.

Cuando hemos aprendido y practicado los conocimientos descritos, con sencillez encontramos que nos volvemos más útiles a nuestros semejantes, ahora comienza a tener sentido cada uno de los símbolos visibles e invisibles en los trabajos de logia.

Es claro que falta mucho camino por recorrer, ahora nos enfrentamos en realidad a los verdaderos enemigos de la masonería, la ignorancia, la hipocresía y la ambición.

Personajes conocidos desde temprana edad han sido esos enemigos, los hemos visto, los hemos sentido, nos han hecho daño indudablemente, pero, ¿Cómo defendernos?

La ignorancia hemos visto que uno de los enemigos más feroces para el ser humano, con ella nos colocamos a merced del que más sabe, del que por azar o por herencia tiene todo.

La ignorancia siempre va de la mano de la apatía o la pereza, la ignorancia no se encuentra en la persona que tiene deseos de superación, la ignorancia casi es sinónimo de flojera.

Una persona hipócrita es normalmente el ejecutor de los males que aquejan al ignorante, ya que en él encuentra terreno fértil para hacer funcionar todos los proyectos necesarios para él.

Logra inclusive dominar a tal grado al ignorante, que es capaz de convertirlo en fanático de cualquier disciplina, inclusive religiosa y no siempre con buenas intenciones.

Luego entra en escena el otro enemigo, el ambicioso, que no se detiene ante nada ni ante nadie para conseguir lo que quiera a cualquier costo, que en general lo paga el ignorante.

Podemos imaginar lo que sucede cuando una sola persona acapara la hipocresía y la ambición, no me atrevo a describir lo que puede conseguir si tiene a la mano a un ignorante.

Creo que se entiende ahora la razón de existir de la masonería y la manera de aplicar los conocimientos, pero siempre en bien general de la humanidad.

Por medio de símbolos hemos aprendido a utilizar la fuerza con inteligencia, apreciamos ahora la belleza desde otro punto de vista con la candidez de quien comienza a aprender.

Encontramos similitudes entre la belleza y la rectitud, entre el valor y la candidez, entre la prudencia que nos obliga a moderar la fuerza, entre la filantropía y la candidez que obliga a ser filántropo con cierta candidez evitando la exageración de las acciones.

La multitud de formas como se puede aplicar el conocimiento de la masonería suele ser infinito, al ejecutar ese conocimiento nos produce placer, el placer de servir a nuestros semejantes.